11-02-2012, 10:23:06
La alegría del momento, sin embargo, no debe hacernos olvidar una cosa.
Como hacía notar ayer nuestro amigo Rasmo, con la aguda visión que le caracteriza, la causa no ha sido cerrada por injustificada, sino por "cosa juzgada".
Además de que ello supone un inmediato recurso ante el Supremo (que podría anular el Auto de la Audiencia Provincial), aún en el caso de que el Supremo, como confío, diera la razón a Sánchez Manzano y la perito, los conspiracionistas van a proclamar su convencimiento de que se les ha escapado la "victoria" por un simple tecnicismo legal o, más concretamente (como ya están empezando a decir) que el PP, pringado en el 11-M hasta las trancas, ha maniobrado de esta manera para cerrar el caso sin permitir mayores investigaciones de Coro Cillán.
Obviamente, como Hermanita, como todos vosotros, yo siempre he estado convencido de que al final la Justicia absolvería a los dos imputados. Que, digan lo que digan los conspiracionistas, lo anómalo y antijurídico era lo que estaba haciendo Coro Cillán y que, más atarde o más temprano el tortazo se lo iban a dar igual.
Por poner un símil histórico-militar, quien haya visto la película "El Hundimiento" recordará a un Hitler dirigiendo sobre el mapa fulgurantes contra-ofensivas de unidades que ya no existían. El final estaba contado y cantado, pero ante la evidencia de que las unidades SS no se movieron a su rescate, entró en una crisis de rabia y destituyó, detuvo y fusiló a quien pudo echar el guante. Muchos años después, hay antiguos nazis y nuevos conversos que siguien atribuyendo la derrota a oscuras traiciones y conspiraciones inexistentes, sin querer aceptar que no había nada que hacer.
Quiero decir con ésto que soy absolutamente feliz del final del calvario de nuestros amigos(y espero que el Supremo lo ratifique), pero el conspiracionismo mediático, por desgracia, está lejos de terminar. Y, eso sí, las noticias de viejos amigos que nos vienen a saludar en la alegría hace que (como dice Lareán) piense que todo esto merezca la pena y que sienta que Desiertos Lejanos no puede morir hasta que el último conspiracionista haya callado la boca
Además, espero que el cierre de la causa no implique el cese de la investigación sobre Coro Cillán. No por venganza, sino porque no está en condiciones de ser un juzgador.
Como hacía notar ayer nuestro amigo Rasmo, con la aguda visión que le caracteriza, la causa no ha sido cerrada por injustificada, sino por "cosa juzgada".
Además de que ello supone un inmediato recurso ante el Supremo (que podría anular el Auto de la Audiencia Provincial), aún en el caso de que el Supremo, como confío, diera la razón a Sánchez Manzano y la perito, los conspiracionistas van a proclamar su convencimiento de que se les ha escapado la "victoria" por un simple tecnicismo legal o, más concretamente (como ya están empezando a decir) que el PP, pringado en el 11-M hasta las trancas, ha maniobrado de esta manera para cerrar el caso sin permitir mayores investigaciones de Coro Cillán.
Obviamente, como Hermanita, como todos vosotros, yo siempre he estado convencido de que al final la Justicia absolvería a los dos imputados. Que, digan lo que digan los conspiracionistas, lo anómalo y antijurídico era lo que estaba haciendo Coro Cillán y que, más atarde o más temprano el tortazo se lo iban a dar igual.
Por poner un símil histórico-militar, quien haya visto la película "El Hundimiento" recordará a un Hitler dirigiendo sobre el mapa fulgurantes contra-ofensivas de unidades que ya no existían. El final estaba contado y cantado, pero ante la evidencia de que las unidades SS no se movieron a su rescate, entró en una crisis de rabia y destituyó, detuvo y fusiló a quien pudo echar el guante. Muchos años después, hay antiguos nazis y nuevos conversos que siguien atribuyendo la derrota a oscuras traiciones y conspiraciones inexistentes, sin querer aceptar que no había nada que hacer.
Quiero decir con ésto que soy absolutamente feliz del final del calvario de nuestros amigos(y espero que el Supremo lo ratifique), pero el conspiracionismo mediático, por desgracia, está lejos de terminar. Y, eso sí, las noticias de viejos amigos que nos vienen a saludar en la alegría hace que (como dice Lareán) piense que todo esto merezca la pena y que sienta que Desiertos Lejanos no puede morir hasta que el último conspiracionista haya callado la boca
Además, espero que el cierre de la causa no implique el cese de la investigación sobre Coro Cillán. No por venganza, sino porque no está en condiciones de ser un juzgador.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
