12-02-2012, 21:38:44
Ojito a lo que vomita La Gaceta en defensa de Cillán. Alcanzan tal nivel de cinismo que no he sido capaz de terminar el artículo:
La gaceta
Quote:Corifeo contra la juez Coro
No logro entender por qué incomoda tanto a ‘El País’ que una juez quiera cerrar los flecos del 11-M. 12 FEB 2012
El corifeo dirigía el coro en las tragedias griegas, pero el diccionario mantiene también que puede llamarse así a quien lidera una secta o tendencia. ¿Y puede asimismo actuar como corifeo un grupo mediático? Que se lo pregunten a la magistrada Coro Cillán, la titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, a quien un medio de comunicación acosa, insulta, persigue y se entromete en su vida privada sin ningún pudor. Todo porque las investigaciones de la juez sobre el 11-M no cuadran con sus intereses y los de su secta. Les podrán gustar más o menos las pesquisas de la magistrada, pero de ahí a emprender una furibunda campaña contra ella para lograr su muerte civil, vía desprestigio o vía inspección del CGPJ, hay un abismo y supone un atentado contra la independencia de los jueces.
Y uno lo que reclama no es censura para las páginas de opinión de los diarios, sino veracidad y rigor para las de información. Porque si ese medio para lograr sus objetivos pretende ir más allá de los límites del periodismo, que contrate a un abogado, se persone en la causa y se someta al procedimiento procesal. Si no está de acuerdo con los autos y providencias de la magistrado, que recurra a la Audiencia Provincial, como hacen los letrados de los encausados. Sin ir más lejos, hace unos días, la letrada María Ponte ha ganado un recurso a favor de su cliente, el ex jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, y no pasa nada. Lo que no logro entender es por qué incomoda tanto a El País que una juez, soberanamente, quiera cerrar algunos de los flecos del 11-M. ¡Qué daño hace al sistema democrático! Si lo que se persigue es que no se destruyan pruebas y que no se pasen páginas en blanco, qué tiene de malo que una magistrada, desde su celo profesional e independencia judicial, luche para que se esclarezca la verdad. Por qué esa obsesión por destruir su imagen personal y criminalizar sus decisiones judiciales. Dejemos a Cillán que haga libremente su trabajo y que decidan las instancias superiores o los tribunales en su momento. Lo contrario se define como campaña de acoso y derribo. Y no es la primera vez.
Tenemos los antecedentes de Garzón, Moreiras o Gómez de Liaño. Garzón, a quien ahora elevan a los altares, fue perseguido implacablemente cuando se atrevió a investigar a los GAL o la biutiful de la operación Nécora porque perjudicaba los intereses de la secta felipista. A Gómez de Liaño lo masacraron desde sus páginas hasta que lograron su inmolación y expulsión de la carrera judicial a raíz del caso Sogecable, pero también por la instrucción del caso Lasa y Zabala. Y a Moreiras también consiguieron que lo echaran de la Audiencia por atreverse a investigar a Antonio Navalón por el caso Argentia Trust. El bróker Navalón era uno de los intocables del clan y no podían permitir que cayera en desgracia. Después, el ex periodista radiofónico logró que Garzón se aproximara al redil.
Ahora le toca el turno a Cillán y me resisto a pensar que sea sólo por el 11-M. La diferencia estriba en que en las tragedias griegas el corifeo se limitaba a dirigir el coro por el bien de la función y aquí se pretende alcanzar la muerte civil y profesional de Cillán.
La gaceta
