morenohijazo Wrote:Y ojo que no estén buscando la prescripción de plazos para sacar una de sus campañas, en la seguridad de que (tras la dicha prescripción de plazos) nadie les desmentirá en sede judicial; es decir, una desestimación de la querella por motivos técnicos que les permita cantar "Hubiéramos ganado de no ser por la rubalcabización de la juez Belén Sánchez, que retuvo un mes la querella".
Pues en eso coincides con belga :lol:
A mí me parece, por lo que leo en sus twits, que Aina Díaz es buena gente y no creo que se deje manejar en ese sentido, interponiendo una querella a sabiendas de que está perdida de antemano o que por plazos tiene poco recorrido con el único objeto de regalar unas cuantas portadas PJ.
Sí desentona en sus twits cuando reniega de las teorías conspirativas y se basa en las himbestigaziones del principal y más importante medio conspiranoico (que defiende la ecuación Zougam = inocente= Megaconspiración) para una querella en la que va a degüello a por las testigos. Pero bueno, al fin y al cabo es abogada, cree que las testigos mienten y que su defendido-querellante es inocente, y tiene que ir a por todas, es su trabajo. Por eso sorprende que se haya guardado un as en la manga que probablemente no le ecepten en apelación, esas otras “cosillas”, y no las haya puesto en la querella inicial donde no ha tenido misericordia con las querelladas, reconocidas como víctimas del terrorismo, a las que acusa no solo de mentir en perjuicio de su defendido, sino en beneficio propio para obtener precisamente la condición de víctimas, la nacionalidad, traerse a su hija.... Probablemente esas “cosillas” sean una tontería o chismes personales tan ridículos que sería contraproducente señalarlos en la querella.
Recuerdo un caso de hace 10 ó 12 años abanderado por el programa de Canal Sur Radio “A pulso” en defensa de un atracador condenado en firme, cuya principal prueba de cargo en su condena fue el reconocimiento de una testigo. Posteriormente, después de la condena en firme, otro delincuente se quiso comer el marrón y manifestó ser el autor del atraco. Además, también después de la condena en firme, la testigo se desdijo del reconocimiento que había hecho durante la vista, manifestando que se había equivocado. Toda la historia viene porque el Supremo, en revisión, mantenía que a pesar de que la testigo se había retractado, prevalecía la prueba practicada en el juicio. No quedaba otra que el indulto. No recuerdo como terminó el tema, pero fueron muchos programas los que dedicaron al asunto.
¿Se imaginan la presión (amenazas, coacciones, agresiones...) que se podría ejercer sobre los testigos, no ya antes del juicio, que se dan innumerables casos, sino durante muchos años después para que cambiasen su testimonio?
Realmente, como preconizaba Manso en un artículo antes de conocerse la inadmisión, es muy difícil que sin la confesión de un testigo (de que ha mentido en el reconocimiento) se le pueda condenar por falso testimonio. En el caso que nos ocupa se tendría que demostrar, con algo más que suposiciones con muy mala baba y supuestas contradicciones forzadas, que las testigos no viajaron en los trenes.
¿Pueden?
Ya lo habrían hecho.
