01-03-2012, 21:07:06
"En estos ocho años ha sido tan sonoro el silencio de (y en) los medios conspiranoicos acerca del material yijadista que se les incautó a los pelanas o que se recuperó de los escombros en Leganés, tan profunda su ignorancia sobre los usos y costumbres de los yijadistas, que quienes tenemos algún pequeño conocimiento del asunto nos descojonábamos de risa y llorábamos de lástima a un tiempo."
En efecto, Manel. Esto es uno de los grandes agujeros negros del conspiracionismo. Jamás han reconocido siquiera la existencia de tal material. Y tal vez nosotros no hemos sido tan efectivos en resaltarla.. En DL sólo escribimos un artículo al respecto.
En cuanto al resto del artículo, no quisiera caer en los adjetivos laudatorios de siempre, aunque lo merece. Sólo comentar que me fascina esa neolengua conspiracionista que, a través del uso de lenguaje interesado y parcial, intenta colar una conclusión que en modo alguno ha sido demostrada. Señalo humildemente que en mi artículo primigenio sobre el tema, Conspiranoia, lo consideré uno de los rasgos definitorios de todo conspiracionismo.
Para el conspiranoico la objetividad en el lenguaje es imposible, porque demostraría que el rey va desnudo. Pero lo verdaderamente triste es que se comprueba el principio de Goebbels: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Tal vez habría que complementar esto con el hecho de que una afirmación que apela a tus prejuicios, aunque sea falsa, es más fácil de aceptar que la afirmación contraria.
Como ejemplo no partidista, mucha gente da por sentado que Zaplana dijo que estaba en política para forrarse. Pues no, no lo dijo. Pero la afirmación le sentaba al individuo como un guante de acuerdo a ciertos prejuicios y a afirmaciones que sí expresó, además de su modo de vida. Y la frase es demasiado bella para dejar que la realidad la estropee.
Así nos va, asentando nuestras convicciones en falsedades, muchas de ellas difundidas incansablemente por los medios.
En efecto, Manel. Esto es uno de los grandes agujeros negros del conspiracionismo. Jamás han reconocido siquiera la existencia de tal material. Y tal vez nosotros no hemos sido tan efectivos en resaltarla.. En DL sólo escribimos un artículo al respecto.
En cuanto al resto del artículo, no quisiera caer en los adjetivos laudatorios de siempre, aunque lo merece. Sólo comentar que me fascina esa neolengua conspiracionista que, a través del uso de lenguaje interesado y parcial, intenta colar una conclusión que en modo alguno ha sido demostrada. Señalo humildemente que en mi artículo primigenio sobre el tema, Conspiranoia, lo consideré uno de los rasgos definitorios de todo conspiracionismo.
Para el conspiranoico la objetividad en el lenguaje es imposible, porque demostraría que el rey va desnudo. Pero lo verdaderamente triste es que se comprueba el principio de Goebbels: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Tal vez habría que complementar esto con el hecho de que una afirmación que apela a tus prejuicios, aunque sea falsa, es más fácil de aceptar que la afirmación contraria.
Como ejemplo no partidista, mucha gente da por sentado que Zaplana dijo que estaba en política para forrarse. Pues no, no lo dijo. Pero la afirmación le sentaba al individuo como un guante de acuerdo a ciertos prejuicios y a afirmaciones que sí expresó, además de su modo de vida. Y la frase es demasiado bella para dejar que la realidad la estropee.
Así nos va, asentando nuestras convicciones en falsedades, muchas de ellas difundidas incansablemente por los medios.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
