23-03-2012, 09:42:17
"El Mundo" publica hoy:
No, perdona: el texto de la denuncia demuestra que Casimiro dijo que le ayudarían dijera lo que dijera.
Los hechos cuentan una cosa distinta: que cuando las testigos se negaron a colaborar con “El Mundo”, se acabaron los regalos, las camisetas, y las cancelaciones de hipoteca, y comenzó una brutal campaña de prensa contra ellas, acusándolas de caraduras, falsas víctimas, aprovechateguis, y de montar una mafia rumana para defraudar al Estado
Si nos ponemos exquisitos, que las víctimas reconozcan las “buenas palabras” –que se quedaron en eso, en buenas palabras- de Casimiro, lo que demuestra es que son sinceras.
Quote:El propio texto de su denuncia demuestra que EL MUNDO no presionó a las testigos del 11-M
Le digo que si para ayudarme con el piso yo tengo que decir lo que dicen ellos o que no me ayuda con nada y ha saltado Casimiro que me van a ayudar por ser víctima da igual si yo no le ayudo
DIFAMA que algo queda. Esto es lo que hizo ayer El País al publicar el contenido de una denuncia en la que las dos testigos rumanas que identificaron a Jamal Zougam en los trenes del 11-M acusan a nuestro periódico de haberlas presionado y ofrecido prebendas para que cambiaran su testimonio judicial. Ello es sencillamente mentira. Pero El País ni siquiera se molestó en llamar a nuestro periódico para contrastar los hechos, faltando a una elemental obligación profesional. Esas acusaciones son total y absolutamente falsas como lo prueba el propio escrito de una de ellas, en el que dice: «Me van a ayudar por ser víctima, da igual si yo no les ayudo». La gestión que realizó el vicedirector de este periódico fue de carácter humanitario y se limitó a pedir que no embargaran la nómina a una mujer con graves problemas. La única finalidad de esta nueva maniobra de intoxicación es apuntalar la endeble versión oficial del 11-M, lo que exige que Zougam sea culpable. Y para ello es necesario que la Audiencia de Madrid no acepte que se investigue la denuncia de los familiares del marroquí contra esas dos testigos. Lo cierto y verdad -y eso lo oculta el diario de Prisa- es que la testigo C-65 modificó su versión en varias ocasiones y que la testigo J-70 tardó un año en declarar y lo hizo tras ser rechazada como falsa víctima dos veces. Una vez más, se cumple la pauta de estos años: EL MUNDO investiga la verdad y El País investiga a EL MUNDO.
No, perdona: el texto de la denuncia demuestra que Casimiro dijo que le ayudarían dijera lo que dijera.
Los hechos cuentan una cosa distinta: que cuando las testigos se negaron a colaborar con “El Mundo”, se acabaron los regalos, las camisetas, y las cancelaciones de hipoteca, y comenzó una brutal campaña de prensa contra ellas, acusándolas de caraduras, falsas víctimas, aprovechateguis, y de montar una mafia rumana para defraudar al Estado
Si nos ponemos exquisitos, que las víctimas reconozcan las “buenas palabras” –que se quedaron en eso, en buenas palabras- de Casimiro, lo que demuestra es que son sinceras.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
