23-03-2012, 18:00:31
Castigador Wrote:juanc Wrote:Castigador Wrote:Nos lo tendrían que decir los abogados del foro, pero a mi me parece que con lo que sabemos, sin ver grabaciones y otras cosas se puede componer un relato de los hechos que demuestra que hubo presiones. Y hacer presiones a un testigo protegido de un juicio tan importante yo creo que puede ser un delito bastante grave, al nivel de un mafioso.
Estoy de acuerdo; mas o menos los hechos transcurren así:
- 1 Ellas dicen que fueron agasajadas y Casimiro lo corrobora.
- 2 Ellas dicen que después fueron amenazadas y Casimiro lo niega.
- 3 Posteriormente en diferentes artículos de EM son vilipendiadas.
Los puntos 1 y 3 son incontestables, ergo la conclusión que se extrae es que en el punto 2 el que miente es Casimiro.
De hecho el vilipendio en los artículos de El Mundo puede tomarse como una forma de amenaza, sin necesidad de demostrar que fueron amenazadas por Casimiro en persona.
Gran punto, Castigador. Aunque la deducción de juanc es bastante sólida, al parecer ni siquiera es necesaria. La conducta pública de El Mundo con las dos testigos demuestra animadversión y puede interpretarse como una coacción.
Y yo añadiría que el punto 1 también es sospechoso, porque hacer regalos zalameros que la persona obsequiada considera muy importantes (y Casimiro no niega ese extremo, lde hecho lo resalta) es también una forma de coacción, una forma de ganarse el favor de alguien para que ese alguien haga algo que tú quieres. Por ejemplo, cambiar su versión.
¿Alguien cree posible que un periodista regale cosas a una persona que NO considera víctima y que cree que está mintiendo sin intentar obtener algo a cambio? Y ese algo no puede ser una entrevista, porque las dos víctimas ya han aceptado ser entrevistadas.
Recordemos a Cartagena, al que contaba la Guerra Civil, al Nayo, etc. ¿De verdad es creíble que estos señores hayan mentido en las páginas de El Mundo sin haber obtenido algo a cambio? El propio Trashorras está convencido de que el Nayo había cobrado.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
