28-03-2012, 00:02:35
Un amigo rumano ha tenido la amabilidad de traducir la entrevista al testigo protegido R-10 que publicó un peródico de Rumanía, enlace que encontró inicialmente Mangeclous, y fue citado por Joaquín Manso en un artículo posterior en EL MUNDO
http://www.evz.ro/detalii/stiri/povestea...63613.html
La entrevista es bastante larga, por lo que agradezco enormemente a este amigo el tiempo que le ha dedicado (yo prácticamente me he limitado a ponerle los corchetes para las negritas) No es una traduccción perfecta, realizada por un traductor profesional, pero seguro que es más fiable que la del Googee translator.
El testimonio de R-10 es desgarrador:
http://www.evz.ro/detalii/stiri/povestea...63613.html
La entrevista es bastante larga, por lo que agradezco enormemente a este amigo el tiempo que le ha dedicado (yo prácticamente me he limitado a ponerle los corchetes para las negritas) No es una traduccción perfecta, realizada por un traductor profesional, pero seguro que es más fiable que la del Googee translator.
El testimonio de R-10 es desgarrador:
Quote:HISTORIA Un rumano que condenó a un terrorista de los atentados de Madrid
Autor: Andrei Udişteanu
EXCLUSIVA
Un rumano que se encontraba en uno de los trenes que fueron atacados por los terroristas el 11 de marzo de 2004 en Madrid, es uno de los testigos protegidos del sumario
El hombre se sienta en la mesa. Mira suave a través de la sombra de su sombrero elegante, al cuello lleva un pañuelo fino, que no desvela que es un simple fontanero, como se detalla.
Marca las reglas de la entrevista: no acepta fotos, no da su nombre.
Se comprende. Es el consejo que le trasmitió un “un profesor de derecho”, que se quedó con la boca abierta cuando le contó que hacía un mes le habían visitado dos periodistas españoles.
Esta gente le contó que - en los atentados más sangrientos de los últimos ocho años en Europa de la mano de AL-QAEDA - él no era un simple fontanero, que era uno de los testigos clave, protegidos (al menos en el papel) en el sumario. "Hasta entonces no sabía que estaba protegido" se asombra en su profundo dialecto de Ardeal [Transilvania] encogiendo los hombros.
No tenía ni idea de que en el enorme sumario de los atentados del 11 de marzo de 2004 de Madrid estaba bautizado con cifras y letras. Su nombre en el sumario era "Testigo R-10", la prueba de que para los abogados del caso su testimonio era uno de los más Importantes.
El camino hacia el puesto de testigo clave.
El 11 de marzo de 2004, el rumano estaba junto a otros amigos rumanos en un tren en el que estalló una bomba destrozando todo a su alrededor, se dirigían hacia la estación "Santa Eugenia". El rumano sobrevivió. Él llegó al hospital, evitando contar que no tenía permiso de trabajo en España, donde le sacaron decenas de cristales de los ojos.
Después de varios días -y recuperarse- vio en el aeropuerto un cartel con la foto de Jamal Zougam (el marroquí residente en España condenado a más de 40.000 años de prisión como autor principal de los atentados). Se fue directo a “un vecino policía” diciéndole que había reconocido al terrorista.
Fue interrogado por los fiscales españoles y llevado a una rueda de reconocimiento con el sospechoso. Insistían en que testificase en el juicio, el hombre se negó asustado. Lo han indemnizado por las lesiones - casi 50.000 euros -más una oferta de ser ciudadano español que rechazó. Le daba miedo perder su casa en Rumania, aclara en voz baja el testigo clave.
¿Era o no era?
Dos años después de los atentados el rumano regresó a su país donde siguió trabajando como instalador, sin pensar en ningún momento en la importancia de su declaración en el juicio. En su primera entrevista en exclusiva a la prensa rumana, el testigo "R-10" ha contado que no se enteró de su situación hasta diciembre, por los dos periodistas españoles.
Ellos escribían en un artículo publicado más tarde que su testimonio no era creíble, que se contradice con las declaraciones iniciales prestadas después del atentado. Aquí el rumano muestra enfadado "Yo estaba allí, ellos no", dice con la voz temblorosa el hombre. (Contribución de Ionela Savescu, Georgeta Ghidovăţ)
LAS IMÁGENES DE UNA TRAGEDIA
"¿Cómo no lo voy a reconocerlo? ¡Si es esa cara, esa es su cara!”
El 11 de marzo de 2004 el Testigo R-10 no tenía mucho trabajo que hacer. Era un instalador, sin papeles, en España desde hacía dos años. Ganaba bien, casi 2.500 euros al mes, pero ese día iba a trabajar sin ninguna tarea en particular. Le dijo a un amigo rumano que pararan a tomar una copa de coñac, o algo así.
Subieron al tren sobre al tren sobre las ocho de la mañana, “y en la sexta estación explotó” dice el rumano. Rápido, de repente.
"Me doy cuenta de que estaba abajo. Sé exactamente dónde estaba la puerta del tren y como aparté con la mano de los vidrios rotos, para saltar. Así que me hice algo en la cabeza en esos momentos [...] Después de eso, entré por la puerta de atrás, para ir a ver mi amigo ", dijo el testigo.
Lo encontré muerto [al amigo] sin ningún rasguño. “Luego miré a mi alrededor ¡Lo que había allí!”, exclamó el hombre. “Toda la gente hablaba en diferentes idiomas”, era una masacre. Tendían la mano a todo el que pasaba, pidiendo ayuda.
El testigo se derrumba. Dicen que la gente en una situación como esa “da su vida por salvar a los niños” ¡Es mentira!, exclama el hombre. Estaba viendo cómo pasaban por encima de ellos muertos. Pisas la cabeza, pisas los niños, ni yo sé qué pude pisar, no lo sé, dice el testigo R-10. Eso es todo lo que recuerda del caos de ese día.
Un testigo
Eso le convirtió en el testigo clave en el caso en que Jamal Zougam ha sido condenado a casi 40.000 años de prisión, el fontanero se enteró el año pasado, entonces empezó a atar cabos de los momentos en que estuvo implicado en la investigación.
Después del atentado, donde resultó herido en ambos ojos, llegó al hospital donde fue intervenido quirúrgicamente. El rumano mantiene que después de unos días, cuando recuperó la visión, fue a llevar a su esposa al aeropuerto de Madrid donde vio una foto con la cara del marroquí en un cartel. Recordó de pronto que le había visto en el maldito tren. Entonces decidió visitar a su vecino policía para contarle lo que pensaba.
Le dijo [a su vecino policía] que en el tren, antes de explosión, Jamal subió con una mochila en la espalda, y que otra persona tosió antes de la explosión, “una señal”.
El policía le recomendó que fuese a declarar, y lo puso en contacto con los investigadores, así entró el rumano en el circuito de los testigos clave ese día.
“Yo, ¿y si los terroristas estaban aquí
Los días de la investigación han sido muy raros, cuando los fiscales querían algo de él venían a su casa y se lo llevaban de donde él vivía, con un coche “con sirena magnética”[sin distintivos], y por lo general después de las 10 de la noche.
“Cuando me llevaron ante el fiscal, me trajeron una intérprete. No era porque no supiese español, sino porque estaba muy asustado. Estaba pensando, ¿y si los terroristas están aquí?” no sabes cuándo te pueden hacer daño ¿Acaso puedes pensar otra cosa? Durante el interrogatorio estaba asustado y lleno de heridas. Estaba hablando con el juez mayor experto en ETA en España, él me interrogaba. Cuando me trajeron las fotos, lo señalé de inmediato, diciendo "este es", mantiene hasta hoy el hombre.
El fiscal “le dio caramelos y gominolas” cuando lo veía tan asustado. Lo llevaron para dos ruedas de reconocimiento a Zougam, “en la cárcel y en el Juzgado” No te sientes muy bien, cuando sabes lo que ha pasado y lo que has visto, dice el testigo clave, “pero si yo estoy seguro de la cara, ¿cómo no lo voy a reconocer?” Lo han cambiado varias veces, lo han traído con otra ropa, con más gente, pero si es esa cara, es esa cara, si no hubiese sido así por qué iban a tener en cuenta mi declaración”, dice.
Volviendo a mi casa porque estaba solo
Los investigadores instaron al rumano para que testificase en el juicio. Él dice que estaba muy asustado, y se negó cortésmente. Después de tanta insistencia por parte de las autoridades, les dijo claramente, “si no me dejáis en paz me voy a hora mismo a Rumania”. Dice que lo dejaron en paz, pero no le dijeron ni una palabra de que estaba en una lista de testigos protegidos.
Me quedé dos años en España, y volví a mi país, no por miedo, sino por soledad, porque me encontraba solo, sin mi familia. Estaba triste, qué sentido tenía estar ahí si no podía comer con dos cucharas [acompañado], dice el hombre. Había españoles que ganaban mucho menos que yo, yo estaba bien pero ahora trabajo en Rumania con mi hijo y pienso que es mejor así, también de fontanero, añade el testigo R-10.
UN INSTALADOR PROTEGIDO
La Visita de España que te cambia la vida. y el miedo de “la bombona[bomba] en la puerta [de la casa]".
Al principio de diciembre de 2011, el testigo rumano recibió una invitación sospechosa, dos periodistas del periódico español EL MUNDO lo invitaron a un café, tenían mucho de qué hablar.
Los periodistas querían conocer el origen de la información sobre el juicio de los atentados, llegaron con detalles, estaban comprobando si el hombre decía toda la verdad. En su artículo los periodistas españoles dudan de la veracidad de las declaraciones y sugieren que los rumanos - el testigo R-10 y dos mujeres mas, también testigos claves, que han contribuido en la condena de Zougam - han hecho declaraciones superficiales para recibir dinero del Estado español, que buscaba culpables para satisfacer a la gente.
Acerca de R-10, los españoles sospechaban que se había arrepentido. El rumano en la entrevista les dijo que le parece que el terrorista tenía pelo largo, ¡no corto! que era como estaba en la foto de la investigación. Con la voz temblorosa el rumano considera que los periodistas extranjeros le presionaron bastante. Se defiende diciendo que esa mañana era desagradable, y cuando el pelo se moja, ¿Cómo queda?, se alisa. Empezaron a preguntarme sobre el tiempo, “yo ya no recuerdo todos estos detalles desde 2004”, dice molesto el hombre.
" No fui por el dinero"
Es verdad, el testigo R-10 se ha llevado “casi 50.000 euros” de indemnización por las heridas que ha sufrido, pero ha rechazado que firmase cualquier documento que le haya aportado cantidades de dinero como testigo. Dice que no ha declarado por dinero "me he llevado el dinero pero no he ido (a declarar) por ello". No he ido porque no me daban ninguna garantía. Despues de tantos años, es posible no vea con mis ojos el Sol [que pierda la vista] ¿Qué garantía me da este dinero?, dice el testigo.
Con el dinero se compró un piso, pero cuando se habla de falso testimonio, enseña una carpeta con documentos en español.
“Yo tengo todos los papeles, del Hospital, del Ministerio del Interior, yo no he mentido. ¿Hay gente que han mentido? ¡Sí! Vinieron a mi casa después del atentado para que le vendiese el billete de tren de este día por 150 euros, para decir que estaban en el tren, yo no quise, yo no necesito gitanerías, ¡yo no digo que esto es blanco si no es blanco! ¡Si estás aquí, estas aquí”. Si una persona hace mal hay que localizarlo, hay que cogerlo para que no haga más daño, porque yo vi lo que ha pasado, he visto un bolso volando junto con una mano, en el sitio en el que tenía que haber estado sentado yo [le cedió el sitio?], estaba sentada una mujer , esa mujer la he visto haciéndose pedazos ¿Puedes mentir en una cosa como esta?¿Puedes culpar a una persona inocente? ¡No! Pero si es culpable no puedes protegerlo”, mantiene R-10
”Mejor no haber estado en el tren”
La vida del instalador rumano ha cambiado radicalmente después de los atentados de Madrid. Ahora está rodeado por la investigación de la prensa española.
A Jamal Zougam, condenado a más 40.000 años de carcel, le tiene mucho miedo que se incrementa conforme va pensado en lo que ha pasado. “¿Si me busca, qué puedo hacer? En serio ¡pienso!¿Voy a contárselo a la policía? pero por otro lado si ves que alguien te busca.., dice el hombre.
Su vida no ha cambiado para bien desde el atentado." a pesar del dinero”, añade. Aunque no me lo hubiesen dado, yo tenía dinero porque estaba trabajando. Mejor no haber estado en ese tren, que me devuelvan la vista y yo devuelvo el dinero. Yo no he ido para esto, a todos los que están en esta situación yo le digo: que no declare ni para bien ni para mal, que no se impliquen en absoluto .yo estoy convencido que he hecho bien, pero ahora y ¿si viene ese y me pone una bomba en mi puerta?, confiesa asustado
"Nunca se sabe de dónde salta la liebre"
La vida del testigo protegido no es lo que la mayoría piensa. Yo como fontanero, cómo voy a saber de lo que tengo que protegerme, cómo voy a saber todos esos trucos, dice el hombre bromeando que nadie le ha ofrecido un cambio de cara, como en las películas.
Yo no dije que era rubio con los ojos azules, comenta irónico R-10. Dice que ahora se arrepiente que haber ido a la policía, me arrepiento de haberlo culpado, pero me alegro de que lo hayan pillado, pero tengo miedo porque nunca se sabe por dónde puede saltar la liebre, mi esposa está asustada, no me habla, con ganas de pegarme, de encerrarme en la casa para no salir más.
Me han quedado secuelas, cada vez que se acerca marzo me entra un miedo terrible.
Una semana estoy como loco no, duermo, tengo pesadillas. Mi mujer se asusta. En España me trató durante unos meses un psicólogo. No es del ruido de la explosión, que me perforó los tímpanos en el acto, es de lo que he visto. Si se rompe un cristal me asusto mucho
INTERROGADO
Tres testigos y de los tres duda la prensa española
Jamal Zougam, varón nacido en Maruecos en 1973, que ha sido condenado por atentado con bomba en Madrid en marzo de 2004, mantiene que es inocente.
Hace un mes el periódico "EL MUNDO" puso en cuestión cómo se había desarrollado lai investigación por parte de las autoridades españolas y de los testimonios que han condenado a Zougam.
Los periodistas españoles han visto al instalador rumano vacilante y poco seguro. Sobre otras dos fuentes importantes del sumario, los testigos J-70 y C-65, dos mujeres dos mujeres de nacionalidad rumana también muestran sus dudas. En el caso del marroquí Zougam el testimonio del fontanero R-10 y de las dos mujeres rumanas ha sido clave para su condena.
En EL MUNDO, los periodistas españoles han escrito que una testigo rumana inicialmente no ha sido considerada como víctima aunque fue testigo del atentado.
Transcurrido un año de los atentados esa testigo testificó contra el marroquí. La mujer añade que no lo ha hecho antes por miedo. Ha recibido una indemnización de alrededor de 48.000 euros. Con el dinero se compró una casa en Rumania.
El 11 marzo de 2004, diez mochilas cargadas de explosivos fueron detonadas en cuatro trenes de Madrid. La primera explosión fue a las 7.39h y la ultima a las 7.42h. En solo tres minutos han muerto 181 personas en el acto y 1467 heridos. En el hospital han muerto 18 personas más, en total 199 víctimas. Entre ellos 16 rumanos.
La justicia condena a Zougam a 42.922 años de prisión y para su compatriota "Omar El Gnaoui" una condena de 24.924 de prisión y para "Jose Emilio Suárez Trashoras" de nacionalidad española como cómplice una condena de 34.715 años de prisión.
Historia de un instalador rumano que ha metido a un terrorista de Al-Qqaeda 40.OOO años de prisión.
