14-04-2012, 23:54:31
Moreno y 2x4:
Creo haber dejado claro que yo también pienso que, en el absurdo argumental en el que se mueve Moris, hay un fuerte componente ideológico que, evidentemente, no surgió de la nada en los días posteriores al 11-M. Está claro que había una explicación ideológicamente adecuada para él, algo que se conformaba a sus PREjuicios, y que fue esa explicación la que adoptó.
También creo que es importante denunciar el falaz argumento de que "las víctimas siempre tienen la razón" (argumento que, de tan estúpido, no se enfrenta al absurdo de que hay víctimas con opiniones contradictorias, no sólo en el 11-M, sino incluso es cuestiones relacionadas con ETA). Víctima es Pilar Manjón y víctima es Moris. ¿Los dos tienen la razón? Víctima es Eduardo Madina y víctima es Alcaraz. ¿Los dos tienen la razón? Es imposible.
La utilización del ad misericordiam ha sido una constante en los argumentos conspiranoicos. Basta para ellos encontrar una víctima que les dé la razón para revestirse con el manto de la verdad y proclamar que hablan por todas las víctimas. Ese ad misericordiam es una falacia lógica, tanto en labios de Moris como en los de García Abadillo o Del Pino. Pero reconocer la falacia no implica un juicio moral a Moris, o al menos, no debería implicarlo, creo yo.
Es muy espinoso debatir con alguien como Moris. Yo publiqué algunas refutaciones de sus argumentos hace algunos años. Intenté combinar el rigor en contra de sus argumentos con la empatía; no usé, creo, el sarcasmo que sí podría usar en contra de cualquier conspiranoico que se siente víctima del 11-M cuando lo más cerca que ha estado de un tren de cercanías de Madrid es tomando un café en el Starbucks de la Estación del Norte.
En otras palabras, creo que tenemos que distinguir entre la gente que podemos llamar bellacos, la gente que podemos llamar idiotas, y la gente que son doblemente víctimas por haber perdido a alguien en los atentados y encuentran algún consuelo extraño creyendo tonterías que les han vendido los bellacos.
Esto no es una crítica, es una reflexión.
Creo haber dejado claro que yo también pienso que, en el absurdo argumental en el que se mueve Moris, hay un fuerte componente ideológico que, evidentemente, no surgió de la nada en los días posteriores al 11-M. Está claro que había una explicación ideológicamente adecuada para él, algo que se conformaba a sus PREjuicios, y que fue esa explicación la que adoptó.
También creo que es importante denunciar el falaz argumento de que "las víctimas siempre tienen la razón" (argumento que, de tan estúpido, no se enfrenta al absurdo de que hay víctimas con opiniones contradictorias, no sólo en el 11-M, sino incluso es cuestiones relacionadas con ETA). Víctima es Pilar Manjón y víctima es Moris. ¿Los dos tienen la razón? Víctima es Eduardo Madina y víctima es Alcaraz. ¿Los dos tienen la razón? Es imposible.
La utilización del ad misericordiam ha sido una constante en los argumentos conspiranoicos. Basta para ellos encontrar una víctima que les dé la razón para revestirse con el manto de la verdad y proclamar que hablan por todas las víctimas. Ese ad misericordiam es una falacia lógica, tanto en labios de Moris como en los de García Abadillo o Del Pino. Pero reconocer la falacia no implica un juicio moral a Moris, o al menos, no debería implicarlo, creo yo.
Es muy espinoso debatir con alguien como Moris. Yo publiqué algunas refutaciones de sus argumentos hace algunos años. Intenté combinar el rigor en contra de sus argumentos con la empatía; no usé, creo, el sarcasmo que sí podría usar en contra de cualquier conspiranoico que se siente víctima del 11-M cuando lo más cerca que ha estado de un tren de cercanías de Madrid es tomando un café en el Starbucks de la Estación del Norte.
En otras palabras, creo que tenemos que distinguir entre la gente que podemos llamar bellacos, la gente que podemos llamar idiotas, y la gente que son doblemente víctimas por haber perdido a alguien en los atentados y encuentran algún consuelo extraño creyendo tonterías que les han vendido los bellacos.
Esto no es una crítica, es una reflexión.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
