25-04-2012, 22:33:50
Otra. En la misma entrada, Lesconil navega a través de cinco entradas en la que nos cuenta las desventuras de un vagón que, tras sufrir un descarrilamiento en el que hubo víctimas en 2003, permaneció inmovilizado durante nosécuántos años para que se realizaran las pruebas periciales necesarias.
La comparación, para Lesconil, está servida.
Que en el caso citado por él no se supiese, inicialmente, la causa DIRECTA del accidente (al final, ”que la barra de frenado se desprendiera de la base de la locomotora debido a que sus piezas se encontraban deterioradas y que los arreglos que se habían realizado en el mismo mediante soldaduras fueron realizados de forma incorrecta y con materiales de baja calidad”) y hubiera que llegar a esta conclusión tras una periciales que lo atribuían a otras causas, mientras que en el caso de los trenes de ATOCHA, la causa DIRECTA (la explosión de cientos de kilos de explosivos) no ofreció ninguna duda, parece no ofrecer mayor problema lógico a Lesconil.
Volvemos a lo de siempre: si mañana me roban el coche, y con él atropellan a alguien, para los alegres muchachos de Luis del Pino, aunque quede claro el atropello, el vehículo, las lesiones, etc, mientras no se aclare hasta la última porción infinitesimal de verdad judicial (quién conducía, si llevaba el carnet, si iba acompñado, si era menor de edad, si llevaba el móvil encendido, si fumaba dentro del coche, si llevaba puesta la radio, si escuchaba a Federico, si había bebido, si consumió sustancias estupefacientes, si tomó Nolotil, si se saltó un ceda el paso, si vio o no a la ancianita tres calles amtes de atropellar a la víctima, si tenía el ladrón coche propio, si estuvo previamente condenado, etc... ) vamos, no veo mi coche hasta que me muera.
La comparación, para Lesconil, está servida.
Que en el caso citado por él no se supiese, inicialmente, la causa DIRECTA del accidente (al final, ”que la barra de frenado se desprendiera de la base de la locomotora debido a que sus piezas se encontraban deterioradas y que los arreglos que se habían realizado en el mismo mediante soldaduras fueron realizados de forma incorrecta y con materiales de baja calidad”) y hubiera que llegar a esta conclusión tras una periciales que lo atribuían a otras causas, mientras que en el caso de los trenes de ATOCHA, la causa DIRECTA (la explosión de cientos de kilos de explosivos) no ofreció ninguna duda, parece no ofrecer mayor problema lógico a Lesconil.
Volvemos a lo de siempre: si mañana me roban el coche, y con él atropellan a alguien, para los alegres muchachos de Luis del Pino, aunque quede claro el atropello, el vehículo, las lesiones, etc, mientras no se aclare hasta la última porción infinitesimal de verdad judicial (quién conducía, si llevaba el carnet, si iba acompñado, si era menor de edad, si llevaba el móvil encendido, si fumaba dentro del coche, si llevaba puesta la radio, si escuchaba a Federico, si había bebido, si consumió sustancias estupefacientes, si tomó Nolotil, si se saltó un ceda el paso, si vio o no a la ancianita tres calles amtes de atropellar a la víctima, si tenía el ladrón coche propio, si estuvo previamente condenado, etc... ) vamos, no veo mi coche hasta que me muera.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
