28-11-2012, 16:13:47
Aparte de eso, tenemos el resumen que hizo el Tribunal Supremo en su sentencia al recurso de casación:
El material probatorio que el Tribunal de instancia ha tenido en cuenta para obtener su conclusión fáctica, es el siguiente:
En primer lugar, la identificación que de él hacen tres viajeros del tren número 21713, que salió de Alcalá a las 7:14 horas y explosionó a las 7:38 horas, cuando estaba parado en el andén de la vía 1 de la estación de Santa Eugenia. Se trata de los testigos protegidos J-70, C-65 y R-10. La Sala de instancia considera que ésta es la principal prueba de cargo en su contra y califica tal identificación como realizada “sin fisuras y sin ningún género de duda”.
En segundo lugar, el hecho de que la tarjeta que se halló en el teléfono móvil que formaba parte del artilugio explosivo desactivado en el parque Azorín y las usadas tanto para temporizar otros artefactos como por los suicidas de Leganés o por el propio Jamal Zougam, formaban parte de un grupo de 30, que fueron vendidas a un socio del recurrente (en este sentido, se dictó auto de aclaración de sentencia de fecha 22 de noviembre de 2007), y entregadas personalmente por un empleado en un establecimiento regentado por ambos, sito en la calle Tribulete de Madrid.
En tercer lugar, el hecho de que el recurrente conoce a varios miembros de la célula que se suicidan en Leganés, así como a la mayoría de los procesados.
Es interesante leer la parte de esta sentencia que está dedicada a Zougam. El enlace que puso Lior en el hilo correspondiente todavía funciona:
Sentencia del Supremo
(La parte de Zougam está en las páginas 583 a 609).
Sobre todo, para comprobar, una vez más, que el maravilloso “periodismo de investigación” de El Mundo, se reduce casi siempre al Ctrl-C+Ctrl-V: prácticamente todo lo que ha publicado el periódico en estos últimos meses contra la credibilidad de los testigos ya fue alegado en el juicio y en el recurso de casación. Lo único que han aportado es el malévolo juicio de intenciones de que mintieron para obtener ciertos beneficios administrativos y económicos.
El artículo de Manso, jaleado por Espada, lleva la marca de la casa: es tendencioso a más no poder, y está lleno de inexactitudes y falsedades. Por ejemplo, no es cierto que se le condenara por el testimonio de dos testigos, sino que fueron tres. Tampoco es cierto que las “circunstancias extrañísimas” en las que testificaron las dos mujeres rumanas no fueran conocidas por el tribunal: el Supremo las examina, valora y desestima. Y no es verdad que el Supremo considere que esa es la “única prueba”, aunque sí es cierto que es la principal.
Soy el primero que prefiere que la justicia absuelva por error a diez culpables antes que condene por error a un solo inocente. Pero me parece que el intento de desacreditar a los testigos ya se ha intentado hasta la saciedad, desde el juicio oral (recordemos que Gómez Bermúdez tuvo que parar al abogado de Zougam y en la sentencia se dice algo así como que el interrogatorio fue “durísimo” o “al límite de lo admisible”).
Como no tengan de verdad algo nuevo y sustancioso, poco van a conseguir.
El material probatorio que el Tribunal de instancia ha tenido en cuenta para obtener su conclusión fáctica, es el siguiente:
En primer lugar, la identificación que de él hacen tres viajeros del tren número 21713, que salió de Alcalá a las 7:14 horas y explosionó a las 7:38 horas, cuando estaba parado en el andén de la vía 1 de la estación de Santa Eugenia. Se trata de los testigos protegidos J-70, C-65 y R-10. La Sala de instancia considera que ésta es la principal prueba de cargo en su contra y califica tal identificación como realizada “sin fisuras y sin ningún género de duda”.
En segundo lugar, el hecho de que la tarjeta que se halló en el teléfono móvil que formaba parte del artilugio explosivo desactivado en el parque Azorín y las usadas tanto para temporizar otros artefactos como por los suicidas de Leganés o por el propio Jamal Zougam, formaban parte de un grupo de 30, que fueron vendidas a un socio del recurrente (en este sentido, se dictó auto de aclaración de sentencia de fecha 22 de noviembre de 2007), y entregadas personalmente por un empleado en un establecimiento regentado por ambos, sito en la calle Tribulete de Madrid.
En tercer lugar, el hecho de que el recurrente conoce a varios miembros de la célula que se suicidan en Leganés, así como a la mayoría de los procesados.
Es interesante leer la parte de esta sentencia que está dedicada a Zougam. El enlace que puso Lior en el hilo correspondiente todavía funciona:
Sentencia del Supremo
(La parte de Zougam está en las páginas 583 a 609).
Sobre todo, para comprobar, una vez más, que el maravilloso “periodismo de investigación” de El Mundo, se reduce casi siempre al Ctrl-C+Ctrl-V: prácticamente todo lo que ha publicado el periódico en estos últimos meses contra la credibilidad de los testigos ya fue alegado en el juicio y en el recurso de casación. Lo único que han aportado es el malévolo juicio de intenciones de que mintieron para obtener ciertos beneficios administrativos y económicos.
El artículo de Manso, jaleado por Espada, lleva la marca de la casa: es tendencioso a más no poder, y está lleno de inexactitudes y falsedades. Por ejemplo, no es cierto que se le condenara por el testimonio de dos testigos, sino que fueron tres. Tampoco es cierto que las “circunstancias extrañísimas” en las que testificaron las dos mujeres rumanas no fueran conocidas por el tribunal: el Supremo las examina, valora y desestima. Y no es verdad que el Supremo considere que esa es la “única prueba”, aunque sí es cierto que es la principal.
Soy el primero que prefiere que la justicia absuelva por error a diez culpables antes que condene por error a un solo inocente. Pero me parece que el intento de desacreditar a los testigos ya se ha intentado hasta la saciedad, desde el juicio oral (recordemos que Gómez Bermúdez tuvo que parar al abogado de Zougam y en la sentencia se dice algo así como que el interrogatorio fue “durísimo” o “al límite de lo admisible”).
Como no tengan de verdad algo nuevo y sustancioso, poco van a conseguir.
