02-02-2013, 15:38:14
Un matiz sobre argumentos políticos. Si bien no creo que uno deba meterse al debate de "el PSOE es golpista y criminal", sí merece la pena pensar un momento en qué tipo de persona tiene que ser alguien que utiliza tan alegremente esos argumentos. En primer lugar, es una persona con un grave déficit democrático y moral, que ve a los adversarios políticos como malvados enemigos y no simplemente como personas de buena fe con ideas y programas diferentes. Es alguien que no ha aprendido para qué sirve la democracia y que tiene una visión patrimonialista del poder (el poder es para nosotros, que somos los buenos y además tenemos derecho de conquista; si gobiernan los otros sólo puede ser a través de una trapacería).
Esta forma de pensar es tan irracional que es imposible que la persona que la formula sea, a su vez, capaz de entender argumentos racionales. Estamos ante un fanático que no entiende que, en democracia, la alternancia es razonable, los debates (supuestamente) civilizados (al menos no sacamos las espadas) y que debemos tolerar y respetar al adversario.
Esto está íntimamente ligado con otro argumento: en democracia los agentes políticos institucionales, sistémicos, NO son terroristas, no pueden serlo. ¿Por qué? Pues porque les va la vida en ello. Un agente político institucional es racional: tomará decisiones que le convengan (o que cree que le convienen) sopesando pros y contras, haciendo ratios riesgo/beneficio. Ahora bien, ¿cuál es el beneficio de "dar un golpe de Estado el 11-M"? Acceder al poder, claro. Hacerlo... por cuatro años y sin mayoría absoluta, con contrapesos constitucionales. Pues vaya mierda. Eso ya lo había hecho el PSOE (y a veces con mayoría absoluta), en unas cinco ocasiones, si no me falla la memoria. El premio es raquítico. En cambio, el riesgo es monumental: si se descubre el ajo, el PSOE desaparece para siempre y la izquierda queda marcada por décadas como terrorista. No parece un buen negocio, ¿verdad? Decía Octavio Paz que la ventaja de la democracia es que ni los triunfos ni las derrotas son eternos. Así que si soy derrotado en 2004, lo mejor que puedo hacer es esperar a 2008 y prepararme mejor. Como partido, se entiende.
Cuando uno da un golpe de Estado es con la perspectiva de pasarse una década o más en el poder. Y esto sólo puede hacerse aboliendo la democracia, declarando el estado de excepción, suspendiendo la Constitución, etc. ¿Pasó algo de eso en el periodo 2004-2008? Está claro que no. Luego, los golpistas estaban dispuestos a arriesgarse a perder en 2008 (y en 2011, como sucedió). El premio, repito, es una birria.
Otro argumento muy relacionado que he empleado mucho es la imposibilidad de que alguien pudiera predecir CON PRECISIÓN las consecuencias políticas del 11-M, en particular, cuántos votos de más sacaría el PSOE si el gobierno "diera la impresión" de estar mintiendo. Es otra idea descabellada. Ni el mejor analista político o sociológico sería capaz de tal cálculo. Lo cual lleva a lo siguiente: si la trama es tan perversa como insinuó Fernando Múgica en su día, tendría que ir sembrando las migajas de Pulgarcito de tal forma que el gobierno del PP actuara EXACTAMENTE como ellos querían. Tenían que controlar a Acebes como si fuera una marioneta. Ningún psicólogo puede predecir al 100% las reacciones de un ser humano. ¿Y si Acebes decide que no, que la 2ª línea de investigación le suena más lógica y dice que lo de ETA fue un error? Un proyecto como el que imaginan los conspiranoicos es RIESGOSÍSIMO. Hay muchas cosas que pueden salir mal.
He sido jefe de proyectos buena parte de mi vida profesional, y soy consciente de que la ley de Murphy es reina. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Y eso en proyectos bastante más sencillos que engañar, en un sentido, a todo un país (fue islamista, el gobierno miente) y, en el otro, al propio gobierno, dueño de vastísimos recursos de información (fue ETA). Inconcebiblemente complejo y riesgoso. Política ficción.
En resumen: una aventura tan loca que nadie se atrevería a embarcarse en ella si es un agente racional. Y, como dijo Rubalcaba una vez en la Comisión de Investigación: vale que nos llamen malvados, pero no nos llamen tontos (versión no literal).
Todo esto lo entiende una persona que piense un poco. Pero despreocúpate, un fanático nunca lo entenderá.
Esta forma de pensar es tan irracional que es imposible que la persona que la formula sea, a su vez, capaz de entender argumentos racionales. Estamos ante un fanático que no entiende que, en democracia, la alternancia es razonable, los debates (supuestamente) civilizados (al menos no sacamos las espadas) y que debemos tolerar y respetar al adversario.
Esto está íntimamente ligado con otro argumento: en democracia los agentes políticos institucionales, sistémicos, NO son terroristas, no pueden serlo. ¿Por qué? Pues porque les va la vida en ello. Un agente político institucional es racional: tomará decisiones que le convengan (o que cree que le convienen) sopesando pros y contras, haciendo ratios riesgo/beneficio. Ahora bien, ¿cuál es el beneficio de "dar un golpe de Estado el 11-M"? Acceder al poder, claro. Hacerlo... por cuatro años y sin mayoría absoluta, con contrapesos constitucionales. Pues vaya mierda. Eso ya lo había hecho el PSOE (y a veces con mayoría absoluta), en unas cinco ocasiones, si no me falla la memoria. El premio es raquítico. En cambio, el riesgo es monumental: si se descubre el ajo, el PSOE desaparece para siempre y la izquierda queda marcada por décadas como terrorista. No parece un buen negocio, ¿verdad? Decía Octavio Paz que la ventaja de la democracia es que ni los triunfos ni las derrotas son eternos. Así que si soy derrotado en 2004, lo mejor que puedo hacer es esperar a 2008 y prepararme mejor. Como partido, se entiende.
Cuando uno da un golpe de Estado es con la perspectiva de pasarse una década o más en el poder. Y esto sólo puede hacerse aboliendo la democracia, declarando el estado de excepción, suspendiendo la Constitución, etc. ¿Pasó algo de eso en el periodo 2004-2008? Está claro que no. Luego, los golpistas estaban dispuestos a arriesgarse a perder en 2008 (y en 2011, como sucedió). El premio, repito, es una birria.
Otro argumento muy relacionado que he empleado mucho es la imposibilidad de que alguien pudiera predecir CON PRECISIÓN las consecuencias políticas del 11-M, en particular, cuántos votos de más sacaría el PSOE si el gobierno "diera la impresión" de estar mintiendo. Es otra idea descabellada. Ni el mejor analista político o sociológico sería capaz de tal cálculo. Lo cual lleva a lo siguiente: si la trama es tan perversa como insinuó Fernando Múgica en su día, tendría que ir sembrando las migajas de Pulgarcito de tal forma que el gobierno del PP actuara EXACTAMENTE como ellos querían. Tenían que controlar a Acebes como si fuera una marioneta. Ningún psicólogo puede predecir al 100% las reacciones de un ser humano. ¿Y si Acebes decide que no, que la 2ª línea de investigación le suena más lógica y dice que lo de ETA fue un error? Un proyecto como el que imaginan los conspiranoicos es RIESGOSÍSIMO. Hay muchas cosas que pueden salir mal.
He sido jefe de proyectos buena parte de mi vida profesional, y soy consciente de que la ley de Murphy es reina. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Y eso en proyectos bastante más sencillos que engañar, en un sentido, a todo un país (fue islamista, el gobierno miente) y, en el otro, al propio gobierno, dueño de vastísimos recursos de información (fue ETA). Inconcebiblemente complejo y riesgoso. Política ficción.
En resumen: una aventura tan loca que nadie se atrevería a embarcarse en ella si es un agente racional. Y, como dijo Rubalcaba una vez en la Comisión de Investigación: vale que nos llamen malvados, pero no nos llamen tontos (versión no literal).
Todo esto lo entiende una persona que piense un poco. Pero despreocúpate, un fanático nunca lo entenderá.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
