En mi opinión, luego explicaré por qué, el paradigma de la desvergüenza del periodismo conspiranoico es el episodio de la tarjeta del Grupo Mondragón "vista" por un policía en el salpicadero de la Kangoo.
Recordemos:
El 3 de mayo de 2006, Fernando Múgica publica en El Mundo su "Agujero Negro" número XXX. Ésta fue la cabecera de la "noticia":
En el desarrollo de la noticia, con el estilo propio de Fernando Múgica sólo comparable al de Iker Jiménez, daba cuenta de que en la Kangoo
La tarjeta era, clarísimamente, del Grupo Mondragón (negritas mías):
Hagamos aquí un paréntesis. Ningún grupo de empresas que conozco, sea holding, trust, UTE, AIE o cualquier otra forma jurídica que emplee, y conozco muchos, utiliza tarjetas de Grupo... NADA. Todas las tarjetas de directivos, comerciales o trabajadores son de la empresa en concreto en la que trabajen. Existen tarjetas de empleados del Banco Santander o de Banesto o de Openbank (todos ellos bancos del Grupo Santander) pero no existe ninguna tarjeta del "Grupo Santander".
En segundo lugar no "existe" el "Grupo Mondragon", su denominación oficial es "MCC Mondragón Corporación Corporativa" constituida, con este nombre, en 1991.
Esto debió de advertírselo alguien a Múgica y D. Fernando debió de pensar que si en su artículo ponía que en la tarjeta se veía claramente MCC... pues que perdía fuerza la cosa. La cosa estaba clara si en la tarjeta lo que realmente ponía era "Grupo Mondragón".
¿Y cómo lo arreglo? se pregunto a sí mismo Múgica. Ya está ¿cuándo fueron los atentados, en 2004? Pues el Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005. Dicho y hecho:
Ya podéis buscar todo lo que os dé la gana en internet que MCC no se llamó NUNCA, desde su fundación en 1991, Grupo Mondragón y que por ello resultaría difícil rebautizarse al mismo nombre de MCC en 2005.
En resumen, un "Agujero Negro" que como casi todos se desmonta él solito.
Y por qué, pese a lo irrelevante del dezcuvrimiento, opino que es el paradigma de la desvergüenza conspiranoica, pues por eso mismo.
Por la poca importancia que tiene.
Lo normal es que el juez instructor ante tamaño hallazgo hiciera lo que hizo... nada. Lo cual sirvió a los conspiranoicos para preguntarse, primero, por qué Del Olmo no llamaba a declarar a ninguno de los 40 policías de las dotaciones 'Lepantos', 'Ecos', 'Prismas' o 'Polos' que habían oído lo de la tarjeta para afirmar, después, que ésta era una demostración más de que no se quería investigar. Ningún conspiranoico se preguntó por qué Múgica no contrastó la noticia con ninguno de estos policías.
Peor hubiera sido todavía que Del Olmo, cual Torres Dulce cualquiera, hubiera interpretado ésta como una notitia criminis y hubiese, efectivamente, llamado a los policías que supuestamente oyeron por la radio de la policía lo de la Tarjeta del Grupo Mondragón. ¿Alguien duda de que, dos años después de los acontecimientos, más de uno y más de dos hubieran jurado sobre la biblia que, efectivamente, ellos oyeron lo de la tarjeta del Grupo Mondragón? Recordemos a Ricky Martin.
Para qué queremos más. Ocultación de pruebas que apuntan a ETA, moritos inocentes, etc. etc.
Recordemos:
El 3 de mayo de 2006, Fernando Múgica publica en El Mundo su "Agujero Negro" número XXX. Ésta fue la cabecera de la "noticia":
Quote:LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (XXX) / La investigación
La furgoneta del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero
Una tarjeta que apuntaba al ‘norte’
Acebes no fue avisado nunca del hallazgo de esa pista
El primer policía de paisano que la descubrió informó inmediatamente a la central a través de su transmisor portátil. Alrededor de 40 agentes de las dotaciones 'Lepantos', 'Ecos', 'Prismas' o 'Polos' escucharon esa información que apuntaba a ETA
En el desarrollo de la noticia, con el estilo propio de Fernando Múgica sólo comparable al de Iker Jiménez, daba cuenta de que en la Kangoo
Quote:Aparentemente, no había nada que pudiera tener trascendencia policial, excepto aquella tarjeta de visita del Grupo Mondragón que estaba situada en el salpicadero, perfectamente visible, colocada justo encima de la parte del volante.
La tarjeta era, clarísimamente, del Grupo Mondragón (negritas mías):
Quote:Al policía del coche K la tarjeta le pareció un hallazgo importante. Sabía que la rapidez en la identificación podía ser crucial. En la tarjeta podía leerse con claridad las palabras Grupo Mondragón. Tenía un número de teléfono fijo cuyo prefijo también llevaba al norte.
Hagamos aquí un paréntesis. Ningún grupo de empresas que conozco, sea holding, trust, UTE, AIE o cualquier otra forma jurídica que emplee, y conozco muchos, utiliza tarjetas de Grupo... NADA. Todas las tarjetas de directivos, comerciales o trabajadores son de la empresa en concreto en la que trabajen. Existen tarjetas de empleados del Banco Santander o de Banesto o de Openbank (todos ellos bancos del Grupo Santander) pero no existe ninguna tarjeta del "Grupo Santander".
En segundo lugar no "existe" el "Grupo Mondragon", su denominación oficial es "MCC Mondragón Corporación Corporativa" constituida, con este nombre, en 1991.
Esto debió de advertírselo alguien a Múgica y D. Fernando debió de pensar que si en su artículo ponía que en la tarjeta se veía claramente MCC... pues que perdía fuerza la cosa. La cosa estaba clara si en la tarjeta lo que realmente ponía era "Grupo Mondragón".
¿Y cómo lo arreglo? se pregunto a sí mismo Múgica. Ya está ¿cuándo fueron los atentados, en 2004? Pues el Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005. Dicho y hecho:
Quote:El Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005 para convertirse en MCC, una Corporación Cooperativa con plantas en 38 países y más de 70.000 empleados.
Ya podéis buscar todo lo que os dé la gana en internet que MCC no se llamó NUNCA, desde su fundación en 1991, Grupo Mondragón y que por ello resultaría difícil rebautizarse al mismo nombre de MCC en 2005.
En resumen, un "Agujero Negro" que como casi todos se desmonta él solito.
Y por qué, pese a lo irrelevante del dezcuvrimiento, opino que es el paradigma de la desvergüenza conspiranoica, pues por eso mismo.
Por la poca importancia que tiene.
Lo normal es que el juez instructor ante tamaño hallazgo hiciera lo que hizo... nada. Lo cual sirvió a los conspiranoicos para preguntarse, primero, por qué Del Olmo no llamaba a declarar a ninguno de los 40 policías de las dotaciones 'Lepantos', 'Ecos', 'Prismas' o 'Polos' que habían oído lo de la tarjeta para afirmar, después, que ésta era una demostración más de que no se quería investigar. Ningún conspiranoico se preguntó por qué Múgica no contrastó la noticia con ninguno de estos policías.
Peor hubiera sido todavía que Del Olmo, cual Torres Dulce cualquiera, hubiera interpretado ésta como una notitia criminis y hubiese, efectivamente, llamado a los policías que supuestamente oyeron por la radio de la policía lo de la Tarjeta del Grupo Mondragón. ¿Alguien duda de que, dos años después de los acontecimientos, más de uno y más de dos hubieran jurado sobre la biblia que, efectivamente, ellos oyeron lo de la tarjeta del Grupo Mondragón? Recordemos a Ricky Martin.
Para qué queremos más. Ocultación de pruebas que apuntan a ETA, moritos inocentes, etc. etc.
