Titadyn, el eterno retorno (LVIII)
El estudio de la jurisprudencia que antecede no agota ni mucho menos el asunto que nos ocupa. Sin embargo, para ilustrar la presente discusión puede acudirse asimismo a otras fuentes distintas de las resoluciones judiciales. Algunos documentos al alcance de cualquier periodista realmente interesado en los detalles del 11-M ofrecen datos relevantes.
Así, por ejemplo, en el tomo 115 del sumario figura un oficio de la Comisaría General de Información de la Policía, de 17 de marzo de 2005, en el que se da respuesta a un requerimiento del instructor. El Juez pide:
En esta misma línea, el tomo 191 del sumario contiene un “Informe sobre hipotéticos vínculos entre islamistas y ETA”, de 15 de diciembre de 2005, en el que se discuten algunas de las supuestas revelaciones de El Mundo. En relación con las noticias que hablaban de que Suárez Trashorras hubiera podido suministrar Goma 2 ECO a la banda terrorista, vuelve a tratarse de los antecedentes del uso de dinamita Goma por ETA:
Así pues…
La revisión de la jurisprudencia contenida en la anterior entrega y los elementos hasta aquí aportados vienen a subrayar la osadía de quienes afirman que habría debido determinarse la marca concreta de la dinamita empleada en el 11-M a partir exclusivamente del análisis (cualitativo) de los focos de explosión, sin “más que cruzar ingredientes”, como aducen Antonio Iglesias y compañía. En cierto modo, cabe argüir que estos comentaristas pretenden imponer una lógica inversa a la habitual. No es el análisis químico de unos restos explosionados el que ha de determinar el explosivo utilizado y, por ende, la autoría, sino más bien la autoría presunta, sospechada en función del conjunto de indicios extraídos de la investigación, la que en ocasiones permite dar sentido a esos resultados analíticos y, de este modo, delimitar la posible marca empleada. La cuestión no se resuelve presentando de forma acrítica unas resoluciones judiciales en las que se citan informes que sugieren o apuntan con más o menos seguridad a la utilización de Titadyn. No se trata de si es posible encontrar referencias que citen dicha marca, sino de valorar sobre qué base científica se ha producido esa supuesta determinación. Y, como hemos visto, en todos los casos es obvio que los analistas trabajan en un contexto en el que la autoría de ETA no es dudosa; es, por tanto, esa autoría conocida la que les permite señalar al Titadyn para interpretar los resultados analíticos. Pero en ningún caso el mero listado de componentes basta por sí mismo, aislado de cualquier otra consideración. Ningún perito policial se atrevería a hablar de Titadyn, por ejemplo, si esos resultados le hubieran llegado de un servicio extranjero, sin la menor referencia a la localización del incidente y sin ninguna otra circunstancia identificadora. De hecho, se ha comprobado que en no pocos casos los informes citados en la jurisprudencia incluyen una lista de componentes objetivamente errónea si se tratara del Titadyn en general, o de la variedad concreta de Titadyn citada.
La multiplicidad de raseros para valorar hechos semejantes queda de manifiesto sin mayor esfuerzo. El mismo Pedro J. Ramírez hizo en la cadena Cope (3.7.2007, Entrevista con Luis del Pino y F. Múgica, 11:19) una tan cándida como sorprendente admisión cuyas implicaciones son (deberían ser) evidentes:
Leganés y otros “teatros”
Pero, aun prescindiendo de comparaciones con otros casos de terrorismo, donde el carácter disfuncional de la argumentación conspiracionista queda más de manifiesto es, precisamente, dentro de la propia investigación relacionada con el 11-M en sentido amplio. Sin ir más lejos, en lo que atañe a la explosión del piso de Leganés acontecida el 3 de abril de 2004. De hecho, la inconsistencia es tan flagrante, que me sorprende que no haya sido subrayada como corresponde, lo cual bien merece una segunda ronda argumental.
Lo importante, se insiste, son los resultados de los análisis de los focos de los trenes. No valen las deducciones a partir de los restos intactos de explosivo; esos análisis debió haberlos hecho la Policía Científica, etc, etc.
Pues bien, en Leganés se recuperaron trozos intactos de explosivo que, tras los oportunos análisis, se identificó en su día como Goma 2 ECO. Los peritos Iglesias y demás, en el marco de la pericial encargada por el tribunal del 11-M, también analizaron nuevamente esos restos. Pero debe insistirse en que se trata de restos desperdigados por la explosión, es decir, no son propiamente restos de la explosión en el sentido que los críticos aplican a los focos de la explosión de los trenes.
El caso es que, además de las anteriores, la Policía también recogió en su momento otras muestras, que sí eran “restos de la explosión ocurrida en Leganés el día 3 de abril de 2004”, en el sentido de restos de los focos, o de material obtenido del desescombro, sin ser sustancia explosiva entera. Así se desprende, por ejemplo, de las primeras páginas del informe pericial entregado al tribunal presidido por Gómez Bermúdez (que Antonio Iglesias recoge igualmente a partir de la página 108 de “Titadyn”). De especial interés para mi exposición resultan las muestras M-8-1 a M-8-5 y las muestras M-10-3-A y M-10-3B. Al respecto, debe hacerse una aclaración. Este informe de mayo de 2007, al describir las muestras de la serie M-8, hace referencia a dos informes de 2004 del que proceden éstas, concretamente a un informe pericial de 28 de junio de 2004 y a otro informe denominado 116-IT-04. El primero de ellos, el de junio, figura en el tomo 4 de la pieza separada de Leganés. Se trata de un documento de la Unidad Central de los Tedax titulado “informe sobre inspección ocular, recogida de material explosivo, detonadores y elementos relacionados con estos, estudio y destino de los mismos, efectuada tras los hechos ocurridos en la C/ Carmen Martín Gaite n° 40 de la localidad de Leganés (Madrid), el día 03-04-04” (aquí, título e índice).
El segundo es un informe técnido policial que se recoge en el tomo 72 del sumario. La lectura de los textos indicados pone de manifiesto que en ningún caso se realizaron sobre las muestras mencionadas análisis químicos. Los estudios a que se sometieron fueron de otro tipo.
Lo anterior es relevante desde varias perspectivas: para empezar, conviene apuntar que, si se considera terrible que las muestras de los focos de los trenes fueran analizadas por los Tedax y no por la Policía Científica; si se insiste en que sólo “tres años más tarde” se hicieron los primeros análisis “científicos” de dichos restos… ¿no es mucho peor el caso de Leganés, en el que no se efectuó ningún análisis químico de los restos de los escombros, ni siquiera chapucero? Insisto: en Leganés no se hicieron análisis químicos “de los focos”. No es que no los hiciera la Policía Científica: no los hizo nadie. Y no hubo protestas, lo cual debería hacernos reflexionar sobre la validez de las aseveraciones según las cuales el 11-M (refiriéndose a los trenes) fue el único caso en la historia de España en la que no se enviaron las muestras de los focos a la Policía Científica; y podríamos preguntarnos en qué pensaban peritos como el Sr. Escribano, cuando, para alegría de sus apoyos mediáticos, declaró en sede judicial que él lo tenía todo preparado el 11-M en su laboratorio para que le enviaran las muestras de los trenes como se hacía siempre… De Leganés, en cambio, contraejemplo cercano donde los haya, nadie habla. O, mejor dicho, no lo suficiente.
En segundo lugar, las muestras de la serie 8 no estaban lavadas previamente con agua y acetona (ya que no habían sido analizados químicamente), de modo que a los peritos independientes no les cabe aducir esa excusa para sus conclusiones (esto se explicará en otro lugar). Y estas muestras nos dicen mucho sobre la alegada posibilidad de identificar la marca de una dinamita a partir de restos post-explosión, sin sustancia intacta, porque, ¿cuál es el resultado que obtuvieron los peritos de 2007 al examinar científicamente por primera vez estas muestras con sus estupendas técnicas en un laboratorio tan moderno y bien equipado como el de la Policía Científica? Véase el informe entregado al tribunal: nitroglicol y dibutilftalato. Nada más. ¿Qué marca comercial puede determinarse a partir de esos componentes?
A su vez, las muestras M-10-3-A y M-10-3B nos aleccionan respecto a la importancia que supuestamente ha de darse a la aparición de sustancias inesperadas. La primera muestra es una bolsita de cocaína; la segunda, contiene un gel (y es una muestra de la que tendré ocasión de hablar más adelante). En ambos casos se observa la presencia de nitroglicol y dibutilftalato… ¡y DNT! Las implicaciones de esto último apenas pueden exagerarse. Recuérdese que el DNT, naturalmente, no forma parte de la cocaína ni del gel. Cuando les ha convenido, su mera detección ha servido a los detractores de la versión oficial para descartar que en los trenes se hubiera empleado Goma 2 ECO. Valga por todas, por el momento, la siguiente cita de “Titadyn” (p. 198), refiriéndose a los resultados de los análisis químicos efectuados en 2007 respecto a las muestras de los vagones:
Una situación semejante (aunque no idéntica, ya que no se trata en sentido estricto de restos post-explosión) es la que se extrae de las páginas 77 y 78 del informe pericial de mayo de 2007, firmado por Iglesias y los demás peritos, independientes y oficiales. Se trata de las muestras M-7-5 y M-7-6 (en “Titadyn”, se describen primeramente en la página 107 y más tarde, junto con sus resultados analíticos, se recogen en las páginas 342 a 348) y corresponden a unos restos de detonadores eléctricos hallados en la finca de Chinchón (otras veces descrita como de Morata de Tajuña) donde al parecer se montaron las bombas empleadas en los atentados. Fueron objeto en su día de un informe de 11 de junio de 2004, que no es otro que el “Informe pericial sobre la relación y similitudes de los vestigios, elementos y sustancias encontrados en varios de los escenarios relacionados con los atentados del 11 de marzo” (Tomo 56, folios 17027 y ss.), al que ya aludí en anteriores entregas. En este caso también queda claro que las muestras M-7-5 y M-7-6 no se sometieron a ningún análisis químico. Pues bien, el caso es que, al ser analizadas químicamente por primera vez en 2007, también se encontró en ellas DNT.
Las consecuencias que todo esto tiene para la argumentación conspiracionista no se le ocultan a nadie, así que no hay necesidad de insistir demasiado. Y, sin embargo, sorprendentemente, el Sr. De Pablo incluía en la lectura de sus conclusiones definitivas, al término del juicio del 11-M, la siguiente apreciación (12.6.2007):
La cosa muy curiosa, en su caso y en el de sus compañeros de aventuras, es esa disparidad dubitativa en supuestos que, como he mostrado, son semejantes.
[También Luis del Pino, en una conferencia en Torrelodones (Madrid) de 19.1.2007, señalaba con idéntico desparpajo que “en Leganés no hay dudas en cuanto al tipo de explosivo utilizado”.]
Conviene subrayar que no estoy forzando un argumento ajeno por completo a la órbita de los detractores de la versión oficial. Algunos de los principales representantes del conspiracionismo autóctono eran perfectamente conscientes de lo que acabo de exponer y lo que resulta llamativo, por tanto, es su silencio, esa manera de barrer bajo la alfombra lo que no les interesa. Sobre esto sí que no cabe la menor duda. Véase el siguiente diálogo entre dos figuras como Fernando Múgica y Luis del Pino el 12.3.2011 en esRadio (1:30:26):
Todo lo anterior revela una actitud bien conocida: la apreciación según la cual la versión oficial es falsa es una conclusión preconstituida y a ella se acomodan los razonamientos y elementos fácticos según convenga, de modo que un día hay algo raro por una cosa y otro día sigue habiendo algo raro por lo contrario.
Da igual pero no es lo mismo
Así, por ejemplo, es sabido que las palabras del fiscal Javier Zaragoza en la exposición de sus conclusiones definitivas en el juicio del 11-M (11.6.2007) según las cuales “da igual el explosivo que se utilizara” fueron recibidas con sorna y desprecio reiterados por parte de los críticos habituales. Cabría aducir un diluvio de referencias (véanse, como simple ejemplo, De Pablo, “La Cuarta Trama”, p. 248; suelto editorial de EM de 19.6.2007). En particular, El Mundo llevó el comentario a la portada de su edición del día siguiente, con editorial incluido:
Sin embargo, sobre cinismo y escasa consistencia intelectual deben de saber mucho estos medios y periodistas. Si les perturba la supuesta indiferencia hacia el arma del crimen, no tienen que buscar muy lejos para hallar motivos de queja.
La apreciación según la cual Titadyn = ETA es tan conocida que apenas necesita recordatorio. Por si acaso, disculpen la insistencia:
Esa característica preocupación por los resultados electorales y esa posible autoría son más o menos constantes, pero resulta que, cuando interesa, pueden aplicarse a otras volubles alternativas en materia de explosivos. Demostrando que todos los caminos llevan a Roma, Luis del Pino escribía el 27.3.2006 en su blog de Libertad Digital:
Y el asunto se pone aún más feo, por inconsistente. Porque, después de años de pertinaz machaque, parece como si nunca hubiéramos visto u oído nada distinto de lo que García Abadillo resumía el 27.5.2007 en su periódico:
En efecto, en la cuestión fundamental sobre si los terroristas usaron o no Goma 2 ECO y la relación que todo eso podría tener con ETA, El Mundo, siguiendo su práctica veleidosa, ha mantenido posturas bastante distintas según el momento político. No hace falta subrayar que, desde hace mucho tiempo, no saber exactamente qué explotó en los trenes les resulta muy problemático. Que los Tedax (en particular ese hombre del saco en que han convertido al vapuleado Sánchez Manzano) dijeran que no era posible ir más allá de una genérica dinamita, sin especificar la marca, ha dado pie a todo tipo de especulaciones e imputaciones criminales. La sospecha es que se trataba en realidad de otra cosa distinta a la Goma 2 ECO. Con raudo simplismo se dice: si es Titadyne, ha sido ETA (y, como acabamos de ver, en versión de Luis del Pino, si hay explosivo militar, también es ETA). En definitiva, la tan deseada conexión de ETA con el 11-M pasa porque el explosivo utilizado no fuera Goma 2 ECO. Pero esto sólo es así cuando conviene.
De este modo, en su cuarta entrega de los agujeros negros (EM, 18.7.2004), Fernando Múgica llamaba la atención sobre la sospechosa coincidencia de que ETA hubiera robado un coche “junto a los domicilios de Emilio Suárez Trashorras y otros dos miembros de la ‘Célula de Avilés’” que la organización terrorista hizo luego estallar el 3 de diciembre de 2002 en un aparcamiento subterráneo en el centro de Santander (este es uno de los atentados que ABC incluyó más tarde en un ya citado artículo sobre casos en los que no había sido posible determinar el explosivo). El periodista de El Mundo escribía lo siguiente:
[De hecho, y a raíz del primer agujero negro de F. Múgica, Losantos ya había negado la presencia del Titadyn: “…quién dijo a los medios y al Gobierno que era Titadine (el explosivo de ETA) lo que no podía serlo” (EM, 19.4.2004).]
Un par de meses más tarde, El Mundo (27.9.2004) insistía en la relación entre la trama asturiana de suministro de explosivos del 11-M y ETA. El editorial del día presentaba unas declaraciones de Rafá Zouhier como…
Un editorial de 14.12.2004 vuelve a referirse a esta cuestión:
El asunto adquirió mayor relevancia el El 8 de junio de 2005, cuando de lo que se trataba era de seguir investigando en la Comisión del Congreso y recriminar la postura gubernamental. El Mundo publicaba entonces un editorial con las siguientes afirmaciones:
Estos detalles son importantes. Cabe destacar especialmente que, en esta ocasión (el atentado en Santander), ni siquiera se pudo determinar el tipo de explosivo empleado. [3] En el caso del 11-M, en cambio, el tipo de explosivo empleado en los trenes sí se pudo especificar: era dinamita. Lo que los peritos policiales no fueron capaces de identificar fue la marca concreta de dinamita. De esto ha hecho El Mundo todo un escándalo, como es sabido. Sin embargo, acabamos de ver que anteriormente se había amparado en una indefinición aún mayor, cuando le convino, para seguir atacando la información oficial.
En resumen: ANTES no era un problema que un informe de los Tedax (¡de los Tedax!) no pudiera establecer la composición del explosivo. El dato se tomaba con normalidad. Es más, se utilizaba precisamente ese dato y se aceptaba una “genérica” dinamita para afirmar que no podía descartarse la Goma 2. Aquí, la indeterminación de la marca del explosivo no les hacía exigir destituciones ni sospechar terribles conjuras de laboratorio. Por si fuera poco, además, esa Goma 2 sería precisamente el nexo entre ETA y Trashorras (esto es, entre ETA y el 11-M).
DESPUÉS, en cambio, es inaceptable e increíble que estos mismos Tedax digan que no se puede determinar la marca del explosivo, no se aceptan “genéricos” y precisamente el nexo ETA/11-M depende de que NO sea Goma 2. Como dice la expresión francesa, no se puede tener la mantequilla y el dinero para la mantequilla.
Vistas las constantes especulaciones sobre la manera en que tal o cual explosivo habrían podido incidir en el resultado de las elecciones (y el destino de España), bien cabría decir que tal fijación por las invariables consecuencias políticas derivadas de variables tipos o marcas de explosivo parece obedecer más a particulares obsesiones personales que al tantas veces cacareado apego a la verdad de los hechos.
Titadyn, por supuesto, es igual a ETA. Explosivo militar es igual a ETA. Y, sí, también: Goma 2 es igual a ETA. Y luego se permiten denigrar a la fiscalía. A ellos sí que les ha dado siempre igual el explosivo que se empleara.
*************
Inicié mi entrega 53 señalando mi intención de mostrar que las explicaciones oficiales, esto es, las explicaciones procedentes de la Policía y, en concreto, de los Tedax, en materia de explosivos y la limitada capacidad de los análisis de restos post-explosión eran ciertas hasta donde era posible documentarlo. Creo haber proporcionado suficientes elementos de juicio al respecto. Nada sostiene las afirmaciones de los críticos en el sentido de que es y debería haber sido posible concretar una marca específica de dinamita a partir de las muestras de los focos de explosión de los trenes. Por el camino han quedado desparramados jirones adicionales del escaso rigor investigativo de algunos comentaristas. No podía esperarse mucho más de quienes aplauden la revisión del Sr. Iglesias como la irrefutable última palabra de la ciencia y, sin embargo, acogieron el anuncio de la realización de esos análisis ordenados por el tribunal (en los que se basa el libro “Titadyn”) curándose en salud mediante la precavida advertencia de que tal pericia “no garantiza de antemano unas conclusiones fiables” (EM, editorial de 26.1.2007). Es más:
¿Sea cual sea el resultado? Supongo que a nadie podrá sorprender a estas alturas tanta voltereta. Y este es el panorama con el que habremos de enfrentarnos al abordar el estudio de otras cuestiones fundamentales que, en relación con los análisis periciales, afloraron particularmente a lo largo de la vista del juicio del 11-M. Pero eso será en otro momento.
NOTAS:
[1]: Dicho sea de paso, no está de más indicar cómo termina el mencionado informe de la CGI: “A este respecto conviene señalar que, dentro de esta Comisaría General de Información, la competencia en materia de explosivos, desde la intervención hasta el análisis de los mismos (características, composición, etc), la tiene atribuida la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, quién dispone de los datos objetivos necesarios para informar a la Autoridad Judicial sobre los extremos requeridos en el escrito de referencia.”
[2]: En “La Cuarta Trama”, p. 350, dice algo similar: “Al contrario de lo que ocurre con los trenes, donde las dudas sobre el explosivo empleado continúan a día de hoy, no cabe duda de que el explosivo que se encontró en Leganés era Goma 2 ECO procedente de la Mina Conchita, como los propios envoltorios delataban”.
[3]: Así parece reconocerlo el propio Ramírez en su carta del director de 12.6.2005, al señalar: “esta certeza negativa [la ausencia de Goma 2] acaba de ser pulverizada por la remisión a la Comisión de un sorprendente dictamen de los Tedax en el que vienen a decir que lo único que saben es que no saben nada.”
El estudio de la jurisprudencia que antecede no agota ni mucho menos el asunto que nos ocupa. Sin embargo, para ilustrar la presente discusión puede acudirse asimismo a otras fuentes distintas de las resoluciones judiciales. Algunos documentos al alcance de cualquier periodista realmente interesado en los detalles del 11-M ofrecen datos relevantes.
Así, por ejemplo, en el tomo 115 del sumario figura un oficio de la Comisaría General de Información de la Policía, de 17 de marzo de 2005, en el que se da respuesta a un requerimiento del instructor. El Juez pide:
Quote:[Información] sobre localización, incautación y/o constancia sobre la utilización, por parte de la banda armada ETA, o bien, alguno de sus miembros o comandos armados, de explosivo goma-2 en alguno de los atentados cometidos durante los 10 últimos años.La Comisaría General de Información responde:
Quote:Según los datos obrantes en esta Unidad, durante los últimos nueve años, la banda armada ETA no ha utilizado explosivo del tipo goma en sus atentados terroristas, no habiendo resultado durante dicho periodo intervenido en poder de sus activistas y/o comandos armados material explosivo de dicha naturaleza. Los últimos datos sobre utilización y/o incautación de composiciones explosivas del tipo goma en poder de ETA, datan de los años 1.995 y 1.996, como se detalla a continuación.Y se exponen cinco casos. Obsérvese que se pregunta por Goma 2, en concreto, y la respuesta es tan general como para referirse globalmente a “composiciones explosivas del tipo goma”. En efecto, sólo en una de las cinco incidencias enumeradas se aluda específicamente a “goma 2”. En las demás se habla de “goma”, “explosivo goma”, “dinamita goma”, e incluso “explosivo tipo dinamita”, expresiones que difícilmente podrán considerarse más satisfactorias que las del 11-M. De hecho, se habla de “explosivo tipo dinamita”, en el caso del envío de un paquete-bomba al presidente de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, D. José Antonio Jiménez Abad. Y lo que dice el informe policial podría dejarnos estupefactos, teniendo en cuenta lo que más tarde parece aceptable o no a algunos críticos:
Quote:Sobre la composición de la carga explosiva, según consta en I.T.E. nº 32/96, “se detecta la presencia de NITROGLICERINA, por lo que se deduce, que la carga explosiva utilizada, estaría conformada por una pequeña cantidad de un explosivo tipo DINAMITA”.Un tipo de explosivo (no una marca), que además “se deduce” (¡se deduce!) de la presencia de un solo componente, que además es la nitroglicerina. Recordemos que, en el caso del 11-M, incluso cuando nadie había reparado con aspavientos en que la Goma 2 ECO no tenía ese componente y nadie leyó con escándalo o suspicacia las (erróneas) declaraciones de Sánchez Manzano relativas a que en lo focos se había encontrado nitroglicerina (de lo que supuestamente se dedujo que había estallado dinamita), Luis del Pino no se cansó de advertir que el hallazgo de esa sustancia no implicaba ni mucho menos que se hubiera utilizado dinamita, ya que existían otros explosivos o mezclas explosivas que la contenían. Parece que con ETA nunca nadie se ha planteado tantas preguntas. [1]
En esta misma línea, el tomo 191 del sumario contiene un “Informe sobre hipotéticos vínculos entre islamistas y ETA”, de 15 de diciembre de 2005, en el que se discuten algunas de las supuestas revelaciones de El Mundo. En relación con las noticias que hablaban de que Suárez Trashorras hubiera podido suministrar Goma 2 ECO a la banda terrorista, vuelve a tratarse de los antecedentes del uso de dinamita Goma por ETA:
Quote:Salvo en el caso del “libro-bomba” contra el Presidente de la Sala Segunda de lo Penal de Audiencia Nacional, en el que queda confirmada una carga explosiva compuesta de dinamita goma-2, ni siquiera el contenido de los documentos alusivos a los hechos restantes (Diligencias, Informes periciales, Notas Informativas, etc.), permiten confirmar que esos hechos nos encontrásemos ante la presencia de Dinamita. Goma-2, sino de una composición de explosivo tipo goma, deducido de la presencia de Nitroglicerina en la carga, que pudiera incluso tratarse de Titadyne de fabricación francesa que es precisamente una de las sustancias que ETA viene utilizando durante los últimos años.Es curioso que, en este segundo informe, la Policía, refiriéndose al mismo atentado con paquete bomba contra ese magistrado de la Audiencia Nacional, considere ahora que está acreditado el uso de dinamita Goma 2, siendo así que el anterior informe se había limitado a indicar que, al sólo haberse detectado nitroglicerina, únicamente podía deducirse el uso de un explosivo “tipo dinamita”. Sea como fuere, estos informes policiales, junto con el estudio de la jurisprudencia que he realizado más arriba, refuerzan una vez más la conclusión de que las continuas afirmaciones conspiracionistas en el sentido de que con ETA siempre fue posible determinar la marca comercial del explosivo utilizado (sobre la única base del análisis de restos post-explosión) son absolutamente inciertas. En ninguno de los múltiples casos referidos la situación derivada de los resultados analíticos fue mejor que la del 11-M. Huelga decir que nadie organizó escándalo alguno por ello, lo cual demuestra que lo que ha variado no es la práctica policial, antes magnífica y después horrenda, sino el criterio de valoración.
Así pues…
La revisión de la jurisprudencia contenida en la anterior entrega y los elementos hasta aquí aportados vienen a subrayar la osadía de quienes afirman que habría debido determinarse la marca concreta de la dinamita empleada en el 11-M a partir exclusivamente del análisis (cualitativo) de los focos de explosión, sin “más que cruzar ingredientes”, como aducen Antonio Iglesias y compañía. En cierto modo, cabe argüir que estos comentaristas pretenden imponer una lógica inversa a la habitual. No es el análisis químico de unos restos explosionados el que ha de determinar el explosivo utilizado y, por ende, la autoría, sino más bien la autoría presunta, sospechada en función del conjunto de indicios extraídos de la investigación, la que en ocasiones permite dar sentido a esos resultados analíticos y, de este modo, delimitar la posible marca empleada. La cuestión no se resuelve presentando de forma acrítica unas resoluciones judiciales en las que se citan informes que sugieren o apuntan con más o menos seguridad a la utilización de Titadyn. No se trata de si es posible encontrar referencias que citen dicha marca, sino de valorar sobre qué base científica se ha producido esa supuesta determinación. Y, como hemos visto, en todos los casos es obvio que los analistas trabajan en un contexto en el que la autoría de ETA no es dudosa; es, por tanto, esa autoría conocida la que les permite señalar al Titadyn para interpretar los resultados analíticos. Pero en ningún caso el mero listado de componentes basta por sí mismo, aislado de cualquier otra consideración. Ningún perito policial se atrevería a hablar de Titadyn, por ejemplo, si esos resultados le hubieran llegado de un servicio extranjero, sin la menor referencia a la localización del incidente y sin ninguna otra circunstancia identificadora. De hecho, se ha comprobado que en no pocos casos los informes citados en la jurisprudencia incluyen una lista de componentes objetivamente errónea si se tratara del Titadyn en general, o de la variedad concreta de Titadyn citada.
La multiplicidad de raseros para valorar hechos semejantes queda de manifiesto sin mayor esfuerzo. El mismo Pedro J. Ramírez hizo en la cadena Cope (3.7.2007, Entrevista con Luis del Pino y F. Múgica, 11:19) una tan cándida como sorprendente admisión cuyas implicaciones son (deberían ser) evidentes:
Quote:Yo comprendo que, para los tres magistrados, llega ahora la hora de la verdad y que habría una salida cómoda, la salida de la inercia, decir: bueno, pues como en tantos juicios por terrorismo, a tanta gente de ETA se la condena, pues, bueno, porque como existe el convencimiento de que ha sido ETA, pues eh… tampoco vamos a andarnos por una prueba más, una prueba menos… si éste fue autor o éste fue cómplice. Hay que reconocer que, con menos prueba de la que existe contra los implicados en este proceso, se han producido condenas en la Audiencia Nacional, eso es así. Ahora, la ciudadanía no va a interpretar la sentencia por analogía, la ciudadanía va a interpretarla a la luz de los hechos probados.Es curioso que, en ninguno de esos casos en los que se ha condenado a terroristas de ETA con “menos prueba de la que existe” contra los acusados del 11-M, su periódico ha encontrado jamás soterradas conjuras de cloacas más o menos lejanas, ni se ha referido a los condenados etarras como meros cabezas de turco.
Leganés y otros “teatros”
Pero, aun prescindiendo de comparaciones con otros casos de terrorismo, donde el carácter disfuncional de la argumentación conspiracionista queda más de manifiesto es, precisamente, dentro de la propia investigación relacionada con el 11-M en sentido amplio. Sin ir más lejos, en lo que atañe a la explosión del piso de Leganés acontecida el 3 de abril de 2004. De hecho, la inconsistencia es tan flagrante, que me sorprende que no haya sido subrayada como corresponde, lo cual bien merece una segunda ronda argumental.
Lo importante, se insiste, son los resultados de los análisis de los focos de los trenes. No valen las deducciones a partir de los restos intactos de explosivo; esos análisis debió haberlos hecho la Policía Científica, etc, etc.
Pues bien, en Leganés se recuperaron trozos intactos de explosivo que, tras los oportunos análisis, se identificó en su día como Goma 2 ECO. Los peritos Iglesias y demás, en el marco de la pericial encargada por el tribunal del 11-M, también analizaron nuevamente esos restos. Pero debe insistirse en que se trata de restos desperdigados por la explosión, es decir, no son propiamente restos de la explosión en el sentido que los críticos aplican a los focos de la explosión de los trenes.
El caso es que, además de las anteriores, la Policía también recogió en su momento otras muestras, que sí eran “restos de la explosión ocurrida en Leganés el día 3 de abril de 2004”, en el sentido de restos de los focos, o de material obtenido del desescombro, sin ser sustancia explosiva entera. Así se desprende, por ejemplo, de las primeras páginas del informe pericial entregado al tribunal presidido por Gómez Bermúdez (que Antonio Iglesias recoge igualmente a partir de la página 108 de “Titadyn”). De especial interés para mi exposición resultan las muestras M-8-1 a M-8-5 y las muestras M-10-3-A y M-10-3B. Al respecto, debe hacerse una aclaración. Este informe de mayo de 2007, al describir las muestras de la serie M-8, hace referencia a dos informes de 2004 del que proceden éstas, concretamente a un informe pericial de 28 de junio de 2004 y a otro informe denominado 116-IT-04. El primero de ellos, el de junio, figura en el tomo 4 de la pieza separada de Leganés. Se trata de un documento de la Unidad Central de los Tedax titulado “informe sobre inspección ocular, recogida de material explosivo, detonadores y elementos relacionados con estos, estudio y destino de los mismos, efectuada tras los hechos ocurridos en la C/ Carmen Martín Gaite n° 40 de la localidad de Leganés (Madrid), el día 03-04-04” (aquí, título e índice).
El segundo es un informe técnido policial que se recoge en el tomo 72 del sumario. La lectura de los textos indicados pone de manifiesto que en ningún caso se realizaron sobre las muestras mencionadas análisis químicos. Los estudios a que se sometieron fueron de otro tipo.
Lo anterior es relevante desde varias perspectivas: para empezar, conviene apuntar que, si se considera terrible que las muestras de los focos de los trenes fueran analizadas por los Tedax y no por la Policía Científica; si se insiste en que sólo “tres años más tarde” se hicieron los primeros análisis “científicos” de dichos restos… ¿no es mucho peor el caso de Leganés, en el que no se efectuó ningún análisis químico de los restos de los escombros, ni siquiera chapucero? Insisto: en Leganés no se hicieron análisis químicos “de los focos”. No es que no los hiciera la Policía Científica: no los hizo nadie. Y no hubo protestas, lo cual debería hacernos reflexionar sobre la validez de las aseveraciones según las cuales el 11-M (refiriéndose a los trenes) fue el único caso en la historia de España en la que no se enviaron las muestras de los focos a la Policía Científica; y podríamos preguntarnos en qué pensaban peritos como el Sr. Escribano, cuando, para alegría de sus apoyos mediáticos, declaró en sede judicial que él lo tenía todo preparado el 11-M en su laboratorio para que le enviaran las muestras de los trenes como se hacía siempre… De Leganés, en cambio, contraejemplo cercano donde los haya, nadie habla. O, mejor dicho, no lo suficiente.
En segundo lugar, las muestras de la serie 8 no estaban lavadas previamente con agua y acetona (ya que no habían sido analizados químicamente), de modo que a los peritos independientes no les cabe aducir esa excusa para sus conclusiones (esto se explicará en otro lugar). Y estas muestras nos dicen mucho sobre la alegada posibilidad de identificar la marca de una dinamita a partir de restos post-explosión, sin sustancia intacta, porque, ¿cuál es el resultado que obtuvieron los peritos de 2007 al examinar científicamente por primera vez estas muestras con sus estupendas técnicas en un laboratorio tan moderno y bien equipado como el de la Policía Científica? Véase el informe entregado al tribunal: nitroglicol y dibutilftalato. Nada más. ¿Qué marca comercial puede determinarse a partir de esos componentes?
A su vez, las muestras M-10-3-A y M-10-3B nos aleccionan respecto a la importancia que supuestamente ha de darse a la aparición de sustancias inesperadas. La primera muestra es una bolsita de cocaína; la segunda, contiene un gel (y es una muestra de la que tendré ocasión de hablar más adelante). En ambos casos se observa la presencia de nitroglicol y dibutilftalato… ¡y DNT! Las implicaciones de esto último apenas pueden exagerarse. Recuérdese que el DNT, naturalmente, no forma parte de la cocaína ni del gel. Cuando les ha convenido, su mera detección ha servido a los detractores de la versión oficial para descartar que en los trenes se hubiera empleado Goma 2 ECO. Valga por todas, por el momento, la siguiente cita de “Titadyn” (p. 198), refiriéndose a los resultados de los análisis químicos efectuados en 2007 respecto a las muestras de los vagones:
Quote:La nota más destacada es la presencia clara de dinitrotolueno (DNT) en todos los focos. La conclusión que de ello se desprende es que ha estallado en ellos un explosivo distinto de la Goma 2 ECO, ya que ésta no lleva DNT en su composición. En cambio sí que lo lleva el Titadyn.Pero la cuestión es muy sencilla: si en restos post-explosión de Leganés, previamente no lavados con agua y acetona, sometidos al mismo tratamiento que las muestras de los focos de los trenes, se halla también DNT, ¿cuál es “la conclusión que de ello se desprende” respecto al explosivo utilizado en Leganés? Debería ser obvia, pero este químico no duda que en Leganés se utilizara Goma 2 ECO, al tiempo que elude explicar su evidente incongruencia argumental. En efecto, en la p. 279 de “Titadyn”, Iglesias dice que “en la Parte V exponemos nuestra interpretación acerca de la presencia anómala de DNT a nivel de trazas”, pero luego sólo se refiere a las muestras de explosivo intacto e ignora por completo éstas que se acaban de reseñar.
Una situación semejante (aunque no idéntica, ya que no se trata en sentido estricto de restos post-explosión) es la que se extrae de las páginas 77 y 78 del informe pericial de mayo de 2007, firmado por Iglesias y los demás peritos, independientes y oficiales. Se trata de las muestras M-7-5 y M-7-6 (en “Titadyn”, se describen primeramente en la página 107 y más tarde, junto con sus resultados analíticos, se recogen en las páginas 342 a 348) y corresponden a unos restos de detonadores eléctricos hallados en la finca de Chinchón (otras veces descrita como de Morata de Tajuña) donde al parecer se montaron las bombas empleadas en los atentados. Fueron objeto en su día de un informe de 11 de junio de 2004, que no es otro que el “Informe pericial sobre la relación y similitudes de los vestigios, elementos y sustancias encontrados en varios de los escenarios relacionados con los atentados del 11 de marzo” (Tomo 56, folios 17027 y ss.), al que ya aludí en anteriores entregas. En este caso también queda claro que las muestras M-7-5 y M-7-6 no se sometieron a ningún análisis químico. Pues bien, el caso es que, al ser analizadas químicamente por primera vez en 2007, también se encontró en ellas DNT.
Las consecuencias que todo esto tiene para la argumentación conspiracionista no se le ocultan a nadie, así que no hay necesidad de insistir demasiado. Y, sin embargo, sorprendentemente, el Sr. De Pablo incluía en la lectura de sus conclusiones definitivas, al término del juicio del 11-M, la siguiente apreciación (12.6.2007):
Quote:Hay una cosa muy curiosa y es que efectivamente hay dudas, yo creo que es objetivo que hay dudas sobre el tipo de explosivo que estalló en los trenes, al cien por cien científicamente creo que no se ha podido llegar, pero en cambio creo que no hay duda sobre lo que estalló en Leganés y en Leganés sí sabemos que estalló Goma2-ECO […].[2]
La cosa muy curiosa, en su caso y en el de sus compañeros de aventuras, es esa disparidad dubitativa en supuestos que, como he mostrado, son semejantes.
[También Luis del Pino, en una conferencia en Torrelodones (Madrid) de 19.1.2007, señalaba con idéntico desparpajo que “en Leganés no hay dudas en cuanto al tipo de explosivo utilizado”.]
Conviene subrayar que no estoy forzando un argumento ajeno por completo a la órbita de los detractores de la versión oficial. Algunos de los principales representantes del conspiracionismo autóctono eran perfectamente conscientes de lo que acabo de exponer y lo que resulta llamativo, por tanto, es su silencio, esa manera de barrer bajo la alfombra lo que no les interesa. Sobre esto sí que no cabe la menor duda. Véase el siguiente diálogo entre dos figuras como Fernando Múgica y Luis del Pino el 12.3.2011 en esRadio (1:30:26):
Quote:Luis del Pino (LdP): ¿Qué explotó, Fernando?Es decir, no muy distinto del caso de los trenes. Y no se entiende que Luis del Pino se haga de nuevas con Múgica, cuando él mismo protagonizó un episodio semejante años atrás, concretamente el 5 de julio de 2007, con el juicio visto para sentencia (Debates en Libertad: 11-M Ahora falta la verdad, 52:54)
Fernando Múgica (FM): No tengo la menor idea.
LdP: ¿Explosivo militar, dinamita?
FM: No tengo la menor idea, explotó algo que… no sé lo que explotó, desde luego no es lo que nos han dicho. Mira, en Leganés explotó dinamita de esa de Asturias…
LdP: Goma 2 ECO.
FM: ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Cómo lo sabes?
LdP: Se encontraron…
FM: Un momento…
LdP: Se encontraron pegotones de Goma 2 ECO diseminados…
FM: Un momento, entonces tú defiendes…
LdP: … y se analizaron.
FM: ¿Se analizaron los explosivos de Leganés?
LdP: Al menos hay unos análisis.
FM: No se analizaron los explosivos de Leganés. No se llevó a juicio el análisis de los explosivos de Leganés. Se encontraron pegotones de Goma 2 ECO, ¿eso quiere decir que explotó Goma 2 ECO? O sea, que tú ahora en tu casa ahora guardas libros de Julio Verne, ¿vale?, y luego resulta que explota un libro de Balzac. Entonces tú dices ‘bueno, como hay libros de Julio Verne, el que ha explotado es de Balzac [sic] también…’
LdP: Buena observación, efectivamente…
FM: Ni siquiera eso es cierto.
LdP: … no se analizó el foco de explosión, sino los pegotones de Goma 2 ECO.
FM: Se dio por hecho. Y esa imagen que se dio en el juicio de unos papelitos ni siquiera eran los papeles, ni siquiera eran los papeles de la Goma 2 ECO normal, de lo que decían que habían encontrado. Ni siquiera la imagen correspondía a los papeles que ellos mismos decían que habían encontrado: papeles correlativos, más de quinientos, que después de esa explosión se encuentran tranquilamente.[…]
Quote:LdP: Es imposible. Si hubieran estallado esos pegotones de diez kilogramos de Goma 2 ECO en los trenes, con un único detonador y sin cordón detonante, habrían aparecido pegotones de Goma 2 ECO sin estallar por todas partes. Como, por ejemplo, pasó en Leganés. En Leganés se encontraron decenas y decenas de pegotones, de distintos tamaños, de Goma 2 ECO.Mucho más tarde, y con redacción mejorable, López Bru repite esta idea en su libro de 2013 (“Las cloacas del 11-M”, p. 382), muy cercano a las tesis de Luis del Pino (quien, por cierto, firma un prefacio):
José Luis Abascal (abogado de Zougam en el juicio): Pero en Leganés tampoco está acreditado que explotara Goma 2 ECO.
LdP: No, pero ahí, si lo piensas, desde el punto de vista lógico, Leganés es una operación con la que se cierra todo ese montaje de la versión oficial: ¿para qué iban a utilizar otro explosivo que no fuera la propia Goma 2 ECO de la versión oficial? No tiene sentido.
José Luis Abascal: Puede ser, pero es que iban tan sobrados, digamos, que es que no hicieron ningún análisis de qué explotó en Leganés.
LdP: No, es cierto, no se hizo un análisis de lo que explotó, se hizo un análisis de lo que se encontró intacto.
Quote:¿Por qué, como en el caso de los trenes, no se analizaron los restos de explosivo producidos por la deflagración [en Leganés], analizándose, en cambio, los cartuchos de Goma 2 Eco enteros que se encontraron de manera ‘fortuita’ diseminados por los escombros del edificio?Se trata de momentos aislados, muy infrecuentes, de admisión de unos hechos concretos. Pero el anterior intercambio citado de 5 de julio de 2007 es particularmente ilustrativo de la prejuiciada, adaptable y arbitraria manera de razonar de algunos comentaristas. Si la conclusión respecto a los explosivos es distinta en el caso de los trenes y en el caso de Leganés no es porque los hechos sean diferentes. Aunque Luis del Pino viene a admitir que la situación es semejante (no se analizaron los focos de explosión), en el segundo caso no sospecha nada raro, porque “no tiene sentido”… es decir, no tiene sentido para su teoría apriorística del “montaje de la versión oficial” y el correspondiente cierre de archivo. He aquí un ejemplo palmario de cómo se anteponen las conclusiones a los hechos y no a la inversa, de cómo la sospecha se aplica a conveniencia del crítico para valorar de manera dispar situaciones similares. En las mismas circunstancias, se podría pensar igualmente que, si nada hay que objetar a la explosión de Goma 2 ECO en Leganés, tampoco habría que negar su utilización en los trenes. Pero esto último sencillamente no les cuadra, porque ya tienen decidido de antemano su relato favorito.
Todo lo anterior revela una actitud bien conocida: la apreciación según la cual la versión oficial es falsa es una conclusión preconstituida y a ella se acomodan los razonamientos y elementos fácticos según convenga, de modo que un día hay algo raro por una cosa y otro día sigue habiendo algo raro por lo contrario.
Da igual pero no es lo mismo
Así, por ejemplo, es sabido que las palabras del fiscal Javier Zaragoza en la exposición de sus conclusiones definitivas en el juicio del 11-M (11.6.2007) según las cuales “da igual el explosivo que se utilizara” fueron recibidas con sorna y desprecio reiterados por parte de los críticos habituales. Cabría aducir un diluvio de referencias (véanse, como simple ejemplo, De Pablo, “La Cuarta Trama”, p. 248; suelto editorial de EM de 19.6.2007). En particular, El Mundo llevó el comentario a la portada de su edición del día siguiente, con editorial incluido:
Quote:El fiscal Zaragoza tuvo el cinismo de reconocer que «da igual» lo que estallara en los trenes, ya que existen otras muchas pruebas incriminatorias contra los acusados. […]Naturalmente, Losantos no se quedó atrás desde los micrófonos de la Cope (Federico a las 6, 12.6.2007):
La Fiscalía ha pasado del famoso «vale ya» de Olga Sánchez al «da igual» de Javier Zaragoza, cambio que supone la perfecta metáfora de la escasa consistencia intelectual de sus tesis y de su nula voluntad de averiguar la verdad. El de ayer fue un día negro para el prestigio del Ministerio Público.
Quote:Ayer, a la fiscal Valeyá se unió el fiscal Daigual. Ayer, a Olga Sánchez Valeyá, se le unió un personaje todavía más grosero intelectualmente que ella…. Dirán ustedes: ‘eso es imposible’. No, no, eso creíamos todos. Es posible. Es don Javier Zaragoza o Vladivostok, como yo le digo. […] Vale ya de tomarnos el pelo, señor Daigual, pero es que es usted de una grosería intelectual impropia de su apellido, señor Vladivostok. […] Usted dice que da igual. ¿Pero cómo va a dar igual el arma del crimen a la hora de condenar a los autores del crimen? Pero, ¿usted qué es? ¿Un fiscal de Fidel Castro, que da igual lo que haya pasado […]?[En su libro de 2011, “El Linchamiento”, Jiménez Losantos sigue con el mismo discurso de fondo (p. 83): “En los trenes estalló Titadyn, la dinamita más habitualmente usada por ETA, y no Goma 2 ECO, traída de Mina Conchita […]. En sus conclusiones finales, el fiscal Zaragoza llegó a decir: ‘¡Da igual lo que estallara en los trenes!’. Debe de ser la primera vez que, para un fiscal, el arma del crimen es irrelevante para identificar al asesino”.]
Sin embargo, sobre cinismo y escasa consistencia intelectual deben de saber mucho estos medios y periodistas. Si les perturba la supuesta indiferencia hacia el arma del crimen, no tienen que buscar muy lejos para hallar motivos de queja.
La apreciación según la cual Titadyn = ETA es tan conocida que apenas necesita recordatorio. Por si acaso, disculpen la insistencia:
Quote:Otro explosivo lleva necesariamente a otros autores. Eso es evidente. Y, desde luego, la aparición de Titadyn lleva indefectiblemente a ETA. [CGA, EM, 18.6.2007Naturalmente, lo que de verdad ha explotado es eso mismo porque, «“rematada” la versión oficial, ya sólo queda la tesis del Titadyn» (EM, editorial 2.6.2007). En efecto:
Quote:Un año después de la sentencia, con un extenso prólogo de Casimiro García Abadillo, el perito Antonio Iglesias publicó Titadyn, libro que, desde el propio título, deja claro cuál era el explosivo que estalló en los trenes. [Losantos, 2011, “El Linchamiento”, p. 83]Y las consecuencias parecen no menos obvias:
Quote:Ese dato lo cambia todo, porque conviene recordar que si el 13-M se hubiera sabido que el arma del crimen era la habitual en la ETA, […] el PP hubiera ganado las elecciones [ibid].[ Que viene a ser lo mismo que escribió Jaime Ignacio del Burgo al hilo de la publicación de “Titadyn” (EM, 20.9.2009, “¿Y si nos hubieran dicho que fue Titadyn?”): “¿Qué hubiera pasado si entre el 11 y el 14 de marzo nadie hubiera tenido duda alguna de que el explosivo utilizado por los terroristas era Titadyn? La respuesta está al alcance de cualquiera, incluso para Rodríguez Zapatero.”]
Esa característica preocupación por los resultados electorales y esa posible autoría son más o menos constantes, pero resulta que, cuando interesa, pueden aplicarse a otras volubles alternativas en materia de explosivos. Demostrando que todos los caminos llevan a Roma, Luis del Pino escribía el 27.3.2006 en su blog de Libertad Digital:
Quote:La noticia de hoy revela que a ETA se le incautaron en Francia 100 kg de Semtex (una versión checa del explosivo militar C4) al día siguiente de la explosión del piso de Leganés. Por tanto, y a diferencia de lo que nos vendieron, el razonamiento correcto era:[Tres días más tarde, en una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Del Pino repetía la idea: “Hay indicios más que sobrados de que por lo menos debería investigarse si no estamos antes un atentado de ETA, y antes me refería a uno de los indicios fundamentales: si el tipo de explosivo de los trenes es militar, ETA disponía de explosivo militar en torno al 11-M, porque se le incautó tres semanas después de las explosiones 100 kilos de semtex”.]
1. En los atentados se utilizó explosivo militar tipo C3 o C4.
2. ETA disponía de explosivo militar tipo C4, de fabricación checa.
3. Por tanto, todo apuntaba a que el 11-M fue un atentado de ETA.
No estamos hablando de datos averiguados tras arduas y laboriosas investigaciones: de lo que hablamos es de un dato (utilización de explosivo militar en los trenes) que se conocía ya el 11-M y de otro dato (la posesión de explosivo militar por parte de ETA) que quedó confirmado menos de un mes después.
[…] ¿Se imagina el lector cómo habrían cambiado las circunstancias estos últimos dos años si el 5 de abril de 2004 se hubiera hecho público el siguiente titular: “Incautan a ETA una partida de explosivo como la utilizada en los trenes de la muerte”? ¿Habría podido tomar posesión Zapatero sin convocar inmediatamente nuevas elecciones? ¿Habríamos tenido estatuto catalán? […]
Y el asunto se pone aún más feo, por inconsistente. Porque, después de años de pertinaz machaque, parece como si nunca hubiéramos visto u oído nada distinto de lo que García Abadillo resumía el 27.5.2007 en su periódico:
Quote:La Goma 2 ECO era […] lo que descartaba, al menos teóricamente, a ETA.Y, sin embargo, por sorprendente que pueda parecer, hubo un tiempo en que, para estos mismos personajes, la conexión entre el 11-M y ETA pasaba precisamente por la utilización de la Goma 2 ECO. Ya aludí brevemente a ello hace tiempo, pero esta exótica circunstancia merece ahora un examen más detenido, pues arroja una interesante luz sobre múltiples aspectos de la discusión que vengo desarrollando.
En efecto, en la cuestión fundamental sobre si los terroristas usaron o no Goma 2 ECO y la relación que todo eso podría tener con ETA, El Mundo, siguiendo su práctica veleidosa, ha mantenido posturas bastante distintas según el momento político. No hace falta subrayar que, desde hace mucho tiempo, no saber exactamente qué explotó en los trenes les resulta muy problemático. Que los Tedax (en particular ese hombre del saco en que han convertido al vapuleado Sánchez Manzano) dijeran que no era posible ir más allá de una genérica dinamita, sin especificar la marca, ha dado pie a todo tipo de especulaciones e imputaciones criminales. La sospecha es que se trataba en realidad de otra cosa distinta a la Goma 2 ECO. Con raudo simplismo se dice: si es Titadyne, ha sido ETA (y, como acabamos de ver, en versión de Luis del Pino, si hay explosivo militar, también es ETA). En definitiva, la tan deseada conexión de ETA con el 11-M pasa porque el explosivo utilizado no fuera Goma 2 ECO. Pero esto sólo es así cuando conviene.
De este modo, en su cuarta entrega de los agujeros negros (EM, 18.7.2004), Fernando Múgica llamaba la atención sobre la sospechosa coincidencia de que ETA hubiera robado un coche “junto a los domicilios de Emilio Suárez Trashorras y otros dos miembros de la ‘Célula de Avilés’” que la organización terrorista hizo luego estallar el 3 de diciembre de 2002 en un aparcamiento subterráneo en el centro de Santander (este es uno de los atentados que ABC incluyó más tarde en un ya citado artículo sobre casos en los que no había sido posible determinar el explosivo). El periodista de El Mundo escribía lo siguiente:
Quote:La mayor parte de los miembros de la Comisión de Investigación han defendido con pasión que ETA usa desde el año 1999 dinamita de la marca Titadine para cometer sus atentados. Pues bien, no fue así en el atentado que llevó a cabo el 3 de diciembre de 2002 en un aparcamiento céntrico, en la plaza Alfonso XIII de Santander. Empleó, según el informe oficial, 35 kilos de «algún tipo de dinamita», según se explicaba a la prensa tres días más tarde.Al día siguiente (EM, 19.7.2004), el mismo Jiménez Losantos que más tarde abrazaría la fe del Titadyn = ETA, daba por buena la información de su colega, poniendo en duda la presencia de dicho explosivo:
Quote:Antes del frustrado en Cuenca, […] en el atentado etarra de Santander el explosivo ya no era titadine y podría haber sido proporcionado por la célula de Avilés: los Toro, Trashorras y demás, todos dinamiteros por casualidad, incluidos El Dinamita y El gitanillo, y todos siempre con la comisaría avilesina de Manolón al fondo, siempre por casualidad. Esto apesta a mafia policial […].
[De hecho, y a raíz del primer agujero negro de F. Múgica, Losantos ya había negado la presencia del Titadyn: “…quién dijo a los medios y al Gobierno que era Titadine (el explosivo de ETA) lo que no podía serlo” (EM, 19.4.2004).]
Un par de meses más tarde, El Mundo (27.9.2004) insistía en la relación entre la trama asturiana de suministro de explosivos del 11-M y ETA. El editorial del día presentaba unas declaraciones de Rafá Zouhier como…
Quote:…un primer testimonio que vincula directamente la trama de suministro de explosivos del 11-M –por la que está imputado Trashorras– con ETA. Es decir, no permite cantar ¡bingo! pero sí línea.Un editorial de 2.11.2004 reincidía:
Lo que sugiere este auténtico tres en raya es que Trashorras colaboró con ETA en el atentado de Santander y tal vez en alguna otra operación […].
Quote:El atestado policial del atentado de ETA en Santander, en noviembre de 2002, refleja que la banda utilizó dinamita y no amosal, como se había dicho hasta ahora, El coche que transportó los explosivos había sido robado en el callejón de Avilés donde almacenaba su dinamita Trashorras, por lo que es probable que fuera el ex minero asturiano el que proporcionara esos explosivos a ETA, al igual que se los vendió al comando que dirigía Lamari.Huelga recordar que la dinamita de Trashorras era Goma 2 ECO.
Un editorial de 14.12.2004 vuelve a referirse a esta cuestión:
Quote:El informe policial sobre el coche bomba de Santander no descarta el uso en dicho atentado de Goma 2 –el explosivo suministrado habitualmente por la banda asturiana– pues habla genéricamente de «dinamita» ni explica por qué los etarras optaron por coger un taxi y desviarse para robar un vehículo no ya en Avilés, sino a metros del garaje que Trashorras utilizaba como oficina de expedición de explosivos.Cerca del primer aniversario de la masacre, Casimiro García Abadillo entrevistaba al Tedax “Pedro”, que desactivó manualmente el artefacto de la mochila de Vallecas (EM, 3.3.2005). El editorial que comentaba dicha entrevista subrayaba:
Quote:El otro dato a destacar del testimonio de este valiente Tedax […] es que deja abierta la puerta a la vinculación de ETA a la trama asturiana del 11-M al asegurar que dicha banda no habría dudado en utilizar Goma 2 si la hubiera tenido a su alcance.Una vez más, ETA y 11-M relacionados a través de la Goma 2.
El asunto adquirió mayor relevancia el El 8 de junio de 2005, cuando de lo que se trataba era de seguir investigando en la Comisión del Congreso y recriminar la postura gubernamental. El Mundo publicaba entonces un editorial con las siguientes afirmaciones:
Quote:A falta de conocer el contenido íntegro de las propuestas de conclusiones que los distintos grupos presentarán hoy en el Congreso, ya se puede afirmar de forma rotunda que la Comisión del 11-M se ha cerrado en falso y que dichos documentos adolecen de falta de consistencia. Según destaca hoy este periódico, el informe de la Comisaría General de Información en el cual se basó el presidente Zapatero para presentar ante la Comisión algunas de las coincidencias más sorprendentes del 11-M como fruto del «azar» contiene una afirmación clave que contradice al jefe del Ejecutivo.Ese día, Fernando Múgica firmaba un artículo en el mismo periódico en el que, tras referir el informe de los Tedax (en aquel entonces, por lo visto, no se echaba de menos a la Policía Científica), se insiste en lo anterior:
Se trata de la referencia al tipo de explosivo utilizado por ETA en el atentado del 3 de diciembre de 2002 en Santander. Citando dicho documento, Zapatero dijo que los análisis realizados tras el atentado habían demostrado de forma clara «la ausencia de dinamita Goma 2». Este dato pretendía despejar la sospecha de una conexión entre ETA y los imputados por el 11-M, Toro y Suárez Trashorras. Cabe recordar que el coche bomba que explotó en Santander había sido robado la víspera, después de un rocambolesco periplo en taxi, en el mismo callejón de Avilés donde tenía su garaje y almacén de explosivos Trashorras. La posibilidad de que los asturianos colaboraran con ETA, proporcionando no sólo el coche sino también la Goma 2, no se puede descartar, salvo que se demuestre de forma fehaciente que el explosivo utilizado en la capital cántabra era otro. Pues bien, ninguno de los documentos policiales y judiciales sobre dicho atentado remitidos al Congreso permite excluir esta sospecha. Las declaraciones de los propios etarras demuestran que emplearon el genérico «dinamita» para referirse al explosivo utilizado. Y, lo que es más importante, el informe pericial elaborado por los Tedax que analizaron los restos del coche bomba concluye, literalmente, que «tras las pruebas y los análisis correspondientes en el laboratorio, no se ha podido determinar el tipo de explosivo empleado». ¿En qué se basaron, entonces, los autores del informe leído por Zapatero ante la Comisión, para concluir de forma tajante que no se utilizó Goma 2?
Quote:Es evidente la contradicción flagrante entre lo afirmado por el presidente y los datos técnicos aportados por los tedax que analizaron los hechos sobre el terreno. Si no se pudo determinar qué tipo de explosivo se había utilizado, mal se pudo descartar que fuera dinamita Goma 2, es decir, la dinamita que atesoraba para su venta Emilio Suárez Trashorras en el garaje cercano a su domicilio, donde los etarras robaron un coche la noche anterior a cometer el atentado de Santander.Múgica concluía:
Quote:El informe de los Tedax que ahora se ha desvelado deja intactas muchas incógnitas y demuestra que el informe de la Comisaría General de Información que manejó el presidente ocultaba un dato esencial: la imposibilidad técnica, acreditada por el informe de los Tedax, de que se conozca la composición del explosivo del atentado de Santander.Y el director de El Mundo remachaba en la tertulia de la COPE, esa misma mañana:
Quote:[9:27] O sea, Suárez Trashorras tiene dinamita, Goma 2. Suárez Trashorras tiene un garaje en el que almacena la dinamita Goma 2. […] Y resulta que ETA, de entre todos los espacios habitacionales que hay en la geografía patria, va a recalar precisamente en ese callejón […] para robar… robar o recoger, retirar, el automóvil que hace explotar al día siguiente en Santander. Y todos los indicios que nos llevan a pensar… hombre, si se mueve como un pato, si tiene pinta de pato y… eh… si hace “cua-cua”, pues es que será un pato. Bueno, pues el Presidente del Gobierno nos dijo en el Parlamento: “Oiga, es que no hace cua-cua, es que no hay…”, dice, “lo que sí queda claro es la ausencia de dinamita Goma 2”. Bueno, pues seis meses después, […] nos encontramos con que, quien tiene que acreditar lo que había o no había, dice: “no se puede determinar cuál era el explosivo”. Es decir, el matiz es importante. Los Tedax rebaten, contradicen, la afirmación de que queda claro que no hay Goma 2. No dicen: “Hay Goma 2”, lo que los Tedax dicen es “pudo ser titadyne o pudo ser Goma 2”, porque era una dinamita. Los etarras dicen: “recogimos dinamita”. Por lo tanto, el pato sigue teniendo toda la apariencia de pato. Yo no puedo afirmar que ETA colaborara con Trashorras, pero existen muy serios indicios, no desmentidos, no rebatidos […].Obsérvese la manera en la que algunos manejan los datos. Pese a lo afirmado por Ramírez en la tertulia de ese día, lo que los Tedax dicen en su informe no es que el explosivo empleado en el atentado de ETA en Santander en 2002 fuera una dinamita sin identificar. Tal como lo cita el mismo F. Múgica en su artículo, lo que expone el informe policial es que:
Quote:«[S]egún los efectos de la explosión, daños en el parking y vehículos estacionados en el mismo, etcétera, se puede estimar que la cantidad de la carga explosiva estaría entre los 30 y los 40 kilos de un explosivo de media potencia».
«Tras las pruebas y los análisis correspondientes en el laboratorio no se ha podido determinar el tipo de explosivo empleado».
Estos detalles son importantes. Cabe destacar especialmente que, en esta ocasión (el atentado en Santander), ni siquiera se pudo determinar el tipo de explosivo empleado. [3] En el caso del 11-M, en cambio, el tipo de explosivo empleado en los trenes sí se pudo especificar: era dinamita. Lo que los peritos policiales no fueron capaces de identificar fue la marca concreta de dinamita. De esto ha hecho El Mundo todo un escándalo, como es sabido. Sin embargo, acabamos de ver que anteriormente se había amparado en una indefinición aún mayor, cuando le convino, para seguir atacando la información oficial.
En resumen: ANTES no era un problema que un informe de los Tedax (¡de los Tedax!) no pudiera establecer la composición del explosivo. El dato se tomaba con normalidad. Es más, se utilizaba precisamente ese dato y se aceptaba una “genérica” dinamita para afirmar que no podía descartarse la Goma 2. Aquí, la indeterminación de la marca del explosivo no les hacía exigir destituciones ni sospechar terribles conjuras de laboratorio. Por si fuera poco, además, esa Goma 2 sería precisamente el nexo entre ETA y Trashorras (esto es, entre ETA y el 11-M).
DESPUÉS, en cambio, es inaceptable e increíble que estos mismos Tedax digan que no se puede determinar la marca del explosivo, no se aceptan “genéricos” y precisamente el nexo ETA/11-M depende de que NO sea Goma 2. Como dice la expresión francesa, no se puede tener la mantequilla y el dinero para la mantequilla.
Vistas las constantes especulaciones sobre la manera en que tal o cual explosivo habrían podido incidir en el resultado de las elecciones (y el destino de España), bien cabría decir que tal fijación por las invariables consecuencias políticas derivadas de variables tipos o marcas de explosivo parece obedecer más a particulares obsesiones personales que al tantas veces cacareado apego a la verdad de los hechos.
Titadyn, por supuesto, es igual a ETA. Explosivo militar es igual a ETA. Y, sí, también: Goma 2 es igual a ETA. Y luego se permiten denigrar a la fiscalía. A ellos sí que les ha dado siempre igual el explosivo que se empleara.
*************
Inicié mi entrega 53 señalando mi intención de mostrar que las explicaciones oficiales, esto es, las explicaciones procedentes de la Policía y, en concreto, de los Tedax, en materia de explosivos y la limitada capacidad de los análisis de restos post-explosión eran ciertas hasta donde era posible documentarlo. Creo haber proporcionado suficientes elementos de juicio al respecto. Nada sostiene las afirmaciones de los críticos en el sentido de que es y debería haber sido posible concretar una marca específica de dinamita a partir de las muestras de los focos de explosión de los trenes. Por el camino han quedado desparramados jirones adicionales del escaso rigor investigativo de algunos comentaristas. No podía esperarse mucho más de quienes aplauden la revisión del Sr. Iglesias como la irrefutable última palabra de la ciencia y, sin embargo, acogieron el anuncio de la realización de esos análisis ordenados por el tribunal (en los que se basa el libro “Titadyn”) curándose en salud mediante la precavida advertencia de que tal pericia “no garantiza de antemano unas conclusiones fiables” (EM, editorial de 26.1.2007). Es más:
Quote:Sea cual sea el resultado de los análisis, no saldrá de ellos ninguna conclusión irrebatible.
¿Sea cual sea el resultado? Supongo que a nadie podrá sorprender a estas alturas tanta voltereta. Y este es el panorama con el que habremos de enfrentarnos al abordar el estudio de otras cuestiones fundamentales que, en relación con los análisis periciales, afloraron particularmente a lo largo de la vista del juicio del 11-M. Pero eso será en otro momento.
NOTAS:
[1]: Dicho sea de paso, no está de más indicar cómo termina el mencionado informe de la CGI: “A este respecto conviene señalar que, dentro de esta Comisaría General de Información, la competencia en materia de explosivos, desde la intervención hasta el análisis de los mismos (características, composición, etc), la tiene atribuida la Unidad Central de Desactivación de Explosivos, quién dispone de los datos objetivos necesarios para informar a la Autoridad Judicial sobre los extremos requeridos en el escrito de referencia.”
[2]: En “La Cuarta Trama”, p. 350, dice algo similar: “Al contrario de lo que ocurre con los trenes, donde las dudas sobre el explosivo empleado continúan a día de hoy, no cabe duda de que el explosivo que se encontró en Leganés era Goma 2 ECO procedente de la Mina Conchita, como los propios envoltorios delataban”.
[3]: Así parece reconocerlo el propio Ramírez en su carta del director de 12.6.2005, al señalar: “esta certeza negativa [la ausencia de Goma 2] acaba de ser pulverizada por la remisión a la Comisión de un sorprendente dictamen de los Tedax en el que vienen a decir que lo único que saben es que no saben nada.”
