Es justo también reconocer a los verdaderos periodistas, sobre todo a José Antonio Zarzalejos. Ya se ha hecho muchas veces aquí, pero no está de más volver a hacerlo.
Creo que esa es la clave, quienes se comportaron (y se comportan) indignamente tuvieron el apoyo y el amparo no solo de un sector de población, sino también de un gran partido político que dio incluso cobertura parlamentaria a sus desvarios conspiranoicos, en lo que pretendía ser una asociación mutualista o simbiótica, aunque, vistos los resultados de 2008, resultó ser parasitaria: unos se hincharon a vender periódicos y otros perdieron las elecciones.
Todavía cuando le discutes a algún conspiranoico te salta con los ERES o con la Maleni. Asocian la defensa de lo que llaman la V.O. con una determinada ideología política, y por supuesto asocian la "búsqueda de la verdad" con la ideología contraria, aunque parece que últimamente cada vez más extrema. Zarzalejos lo explica meridianamente claro cuando reconoce que antepuso la veracidad a la afinidad política e ideológica.
Un compañero, que fue a Madrid para a una oposión, me comentó que durante un trayecto en taxi tuvo que pedirle indignado al taxista que parase inmediatamente, que se bajaba allí mismo, pues el buen hombre le dijo con toda naturalidad que lo del 11-M lo habían hecho los socialistas. Hasta ese extremo se llegó a envenenar a la gente.
Espero no haber traspasado ninguna línea roja del foro en este personal análisis.
Quote:A partir de las cuarenta y ocho horas siguientes -y escribo este texto con la hemeroteca de ABC a mano- la línea informativa y editorial del periódico fue consistente: se alejaba la verosimilitud de la autoría etarra y se aproximaba a pasos agigantados la de un atentado yihadista. Pronto comenzaron las incursiones excéntricas en versiones alternativas que terminaron por componer la conocida como "teoría de la conspiración". Quienes las sostuvieron se resistieron a aceptar la independencia de criterio de ABC, no participaron en ningún momento de la jerarquía de valores que en el diario habíamos establecido -la veracidad por encima y por delante de la afinidad ideológica y política-, se resintieron sin explicitarlo de que el gran paquebote de la prensa conservadora española no se uniese a sus propósitos que ponían en la picota el sistema en ámbitos como el policial, los servicios de inteligencia y la judicatura, y terminaron por conjurarse contra ABC en uno de los episodios más bochornosos de desleal competencia que incluyó la llamada a los lectores a boicotear el periódico. Y le hicieron daño en su difusión, pero sólo en su difusión.
Creo que esa es la clave, quienes se comportaron (y se comportan) indignamente tuvieron el apoyo y el amparo no solo de un sector de población, sino también de un gran partido político que dio incluso cobertura parlamentaria a sus desvarios conspiranoicos, en lo que pretendía ser una asociación mutualista o simbiótica, aunque, vistos los resultados de 2008, resultó ser parasitaria: unos se hincharon a vender periódicos y otros perdieron las elecciones.
Todavía cuando le discutes a algún conspiranoico te salta con los ERES o con la Maleni. Asocian la defensa de lo que llaman la V.O. con una determinada ideología política, y por supuesto asocian la "búsqueda de la verdad" con la ideología contraria, aunque parece que últimamente cada vez más extrema. Zarzalejos lo explica meridianamente claro cuando reconoce que antepuso la veracidad a la afinidad política e ideológica.
Un compañero, que fue a Madrid para a una oposión, me comentó que durante un trayecto en taxi tuvo que pedirle indignado al taxista que parase inmediatamente, que se bajaba allí mismo, pues el buen hombre le dijo con toda naturalidad que lo del 11-M lo habían hecho los socialistas. Hasta ese extremo se llegó a envenenar a la gente.
Espero no haber traspasado ninguna línea roja del foro en este personal análisis.
