19-02-2007, 13:43:57
Interesante artículo en La Vanguardia sobre el abogado de Zougam y sus motivaciones. ¿Quién le paga a Abascal? ¿Está trabajando pro bono?
Interesante también el súbito cambio de actitud de Zougam sobre su calidad de cabeza de turco, relatado por su ex abogado. Para que digan que el conspiracionismo no sirve para nada.
http://www.lavanguardia.es/gen/20070219/...id-pp.html
La defensa judicial de Jamal Zougam, el primer detenido del 11-M, capturado dos días después de la matanza y uno de los presuntos ejecutores vivos del atentado, encierra un rocambolesco episodio. Ha llegado al juicio con un abogado sensible a las teorías de la conspiración, nombrado hace pocas semanas, que al parecer él no buscó y tras renunciar al anterior alegando falta de fondos y anunciando que pediría uno de oficio que, en realidad, le duró unos pocos días.
Zougam fue el principal hilo que llevó horas antes de las elecciones a la pista islamista, deshilachando rápidamente la de ETA y condenando al PP a la oposición. La extrañeza del caso se acrecienta si se tiene en cuenta Jamal Zougam nunca mencionó a ETA en sus declaraciones ni compartía las teorías conspirativas que quieren ver una entente terrorista entre islamistas y etarras en aquellos sucesos. Zougam cerró la sesión del viernes del juicio con un lacónico "no" a la pregunta de si creía en la participación de ETA en el atentado.
No hubo más explicaciones porque la vista se cerró hasta este lunes, cuando proseguirá el interrogatorio. Este periplo ha generado una queja formal en el Colegio de Abogados de Madrid contra José Luis Abascal, el actual defensor de Zougam, por parte del fugaz defensor de oficio. Preguntado por este diario el viernes, Abascal señaló: "Lógicamente, no voy a opinar de este asunto hasta que acabe el juicio".
El caso es que, tras ser detenido, a Jamal Zougam, falto de medios y dinero, le fue asignada una abogada de oficio con la que no acabó de entenderse, según explicó en una ocasión. A partir de ese instante el acusado dedicó un tiempo a la búsqueda de un abogado de pago que le defendiera y finalmente llegó a un acuerdo con el letrado Mateo Seguí, del Col·legi d´Advocats de Barcelona. "Hablamos cientos de veces para establecer la línea de trabajo y jamás, repito, jamás me mencionó a ETA ni nada que se le pareciese. Pasados varios meses y cuando una vez leyó algo que hablaba de ETA en un diario de Madrid comentó que le estaban poniendo de cabeza de turco", explicó Seguí. "Siempre -añadió- tuvimos en una relación muy cordial".
Luego, según el relato de este penalista, llegó un momento en que fue evidente que iba a producirse un incremento notable de los gastos, pues el letrado debería instalarse en Madrid durante los meses que durase la vista del 11-M. Ante esta circunstancia, Zougam comunicó a Seguí que le era imposible hacerse cargo de esos gastos, de modo que el acusado optó por solicitar de nuevo a la Audiencia la asistencia de un abogado de oficio, es decir, gratuito.
El designado fue el jurista madrileño Juan Ramón Gemeno, pero la Audiencia puso una condición para que no se retrasara la causa: que Seguí ilustrase a Gemeno en el caso para que se impusiera en los 93.226 folios que conforman el sumario lo más rápidamente posible. Y así se hizo, en perfecta armonía, según han explicado a este diario tanto Seguí como Gemeno. Sin embargo, cuando Gemeno ya llevaba un par de meses metido de lleno en la causa y estaba iniciado en ella se produjo un golpe de efecto con la irrupción como por arte de magia de un cuarto abogado. Era Abascal que, según la versión de Gemeno, se dirigió y se postuló como abogado de pago a Jamal sin avisar a nadie y sin solicitar la preceptiva venia. Ni se lo comunicó a Gemeno.
En cualquier caso, Zougam, que en palabras de Gemeno "estaba en prisión, difícilmente podía conseguir dinero y me dijo que no tenía ni un euro", aceptó al recién llegado no sin antes confirmar a Gemeno que él no había solicitado el concurso de Abascal. Una confirmación que fue ratificada por el hermano de Jamal: "Nosotros no hemos llamado a Abascal. Vino él a nosotros", le dijo a Gemeno.
Este interés de Abascal en captar acusados (lleva a otros dos, entre ellos Basel Ghalyoun, otro de los presuntos autores materiales, que hace unos meses concedió una entrevista al diario que ha alentado las teorías de la conspiración) ha dejado perplejos a los abogados que hasta poco antes de iniciarse el juicio trataron con Zougam. De hecho, ambos se preguntan cómo ha logrado de la noche a la mañana comprometerse a pagar los servicios de Abascal. Éste no quiso dar ningún dato sobre la cuestión
Interesante también el súbito cambio de actitud de Zougam sobre su calidad de cabeza de turco, relatado por su ex abogado. Para que digan que el conspiracionismo no sirve para nada.
http://www.lavanguardia.es/gen/20070219/...id-pp.html
La defensa judicial de Jamal Zougam, el primer detenido del 11-M, capturado dos días después de la matanza y uno de los presuntos ejecutores vivos del atentado, encierra un rocambolesco episodio. Ha llegado al juicio con un abogado sensible a las teorías de la conspiración, nombrado hace pocas semanas, que al parecer él no buscó y tras renunciar al anterior alegando falta de fondos y anunciando que pediría uno de oficio que, en realidad, le duró unos pocos días.
Zougam fue el principal hilo que llevó horas antes de las elecciones a la pista islamista, deshilachando rápidamente la de ETA y condenando al PP a la oposición. La extrañeza del caso se acrecienta si se tiene en cuenta Jamal Zougam nunca mencionó a ETA en sus declaraciones ni compartía las teorías conspirativas que quieren ver una entente terrorista entre islamistas y etarras en aquellos sucesos. Zougam cerró la sesión del viernes del juicio con un lacónico "no" a la pregunta de si creía en la participación de ETA en el atentado.
No hubo más explicaciones porque la vista se cerró hasta este lunes, cuando proseguirá el interrogatorio. Este periplo ha generado una queja formal en el Colegio de Abogados de Madrid contra José Luis Abascal, el actual defensor de Zougam, por parte del fugaz defensor de oficio. Preguntado por este diario el viernes, Abascal señaló: "Lógicamente, no voy a opinar de este asunto hasta que acabe el juicio".
El caso es que, tras ser detenido, a Jamal Zougam, falto de medios y dinero, le fue asignada una abogada de oficio con la que no acabó de entenderse, según explicó en una ocasión. A partir de ese instante el acusado dedicó un tiempo a la búsqueda de un abogado de pago que le defendiera y finalmente llegó a un acuerdo con el letrado Mateo Seguí, del Col·legi d´Advocats de Barcelona. "Hablamos cientos de veces para establecer la línea de trabajo y jamás, repito, jamás me mencionó a ETA ni nada que se le pareciese. Pasados varios meses y cuando una vez leyó algo que hablaba de ETA en un diario de Madrid comentó que le estaban poniendo de cabeza de turco", explicó Seguí. "Siempre -añadió- tuvimos en una relación muy cordial".
Luego, según el relato de este penalista, llegó un momento en que fue evidente que iba a producirse un incremento notable de los gastos, pues el letrado debería instalarse en Madrid durante los meses que durase la vista del 11-M. Ante esta circunstancia, Zougam comunicó a Seguí que le era imposible hacerse cargo de esos gastos, de modo que el acusado optó por solicitar de nuevo a la Audiencia la asistencia de un abogado de oficio, es decir, gratuito.
El designado fue el jurista madrileño Juan Ramón Gemeno, pero la Audiencia puso una condición para que no se retrasara la causa: que Seguí ilustrase a Gemeno en el caso para que se impusiera en los 93.226 folios que conforman el sumario lo más rápidamente posible. Y así se hizo, en perfecta armonía, según han explicado a este diario tanto Seguí como Gemeno. Sin embargo, cuando Gemeno ya llevaba un par de meses metido de lleno en la causa y estaba iniciado en ella se produjo un golpe de efecto con la irrupción como por arte de magia de un cuarto abogado. Era Abascal que, según la versión de Gemeno, se dirigió y se postuló como abogado de pago a Jamal sin avisar a nadie y sin solicitar la preceptiva venia. Ni se lo comunicó a Gemeno.
En cualquier caso, Zougam, que en palabras de Gemeno "estaba en prisión, difícilmente podía conseguir dinero y me dijo que no tenía ni un euro", aceptó al recién llegado no sin antes confirmar a Gemeno que él no había solicitado el concurso de Abascal. Una confirmación que fue ratificada por el hermano de Jamal: "Nosotros no hemos llamado a Abascal. Vino él a nosotros", le dijo a Gemeno.
Este interés de Abascal en captar acusados (lleva a otros dos, entre ellos Basel Ghalyoun, otro de los presuntos autores materiales, que hace unos meses concedió una entrevista al diario que ha alentado las teorías de la conspiración) ha dejado perplejos a los abogados que hasta poco antes de iniciarse el juicio trataron con Zougam. De hecho, ambos se preguntan cómo ha logrado de la noche a la mañana comprometerse a pagar los servicios de Abascal. Éste no quiso dar ningún dato sobre la cuestión
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
