21-02-2007, 18:56:06
Quote:Esa es de Casimiro -I El Grande, en ese articulo había otra trola de impresión que era el Reloj Casio Despertador que cuando se leía el auto era literalmente un reloj de pulsera.=D =D =D
Me acabo de acordar de una de Mariano Rajoy cuando peonizaba. Le contó a Fede que él después de cada atentado tenía a las 24 horas encima de la mesa de Ministro de Interior un completo informe donde se especificaba en todos los casos la marca del explosivo. Sin excepción. A las dos semanas salia un artículo en ABC hablando de varios casos en los que no se había podido determinar ni siquiera el tipo de explosivo...
Así, a bote, recordar que ha sucedido en varias ocasiones que los perros rastreadores no puedan detectar olores, tanto por agotamiento olfativo (los receptores se saturan tras un tiempo de función) como un estímulo excesivo (excesivo material a detectar)
También Luis Del Pino y los colaboradores de El Mundo han repetido hasta la saciedad que las huellas digitales encontradas en el piso de Leganés no permitían realizar una identificación correcta de los muertos en dicha acción. Como se puede comprobar en http://www.elmundo.es/documentos/2006/04...l?cual=185 y siguientes páginas, eso no es cierto.
Además, una afirmación con mala fe que sólo se hallaran huellas en objetos portátiles (sugiriendo que pudieron ser "plantados" allí) puesto que la destrucción de paredes, suelos, etc, hacía imposible todo tipo de búsqueda en ellos.
Por cierto, también recalcaron mucho la ausencia de sangre; ello no es cierto, como puede comprobarse en alguna fotografía. Pero además, no pudo tratarse de más de cincuenta litros de sangre (siendo generosos, los cinco litros de sangre vascular, más algún litro de sangre extravascular que se añadiría, multiplicados por el número de muertos) Ello ocupa cincuentra decímetros cçúbicos, una vigésima parte de un cubo de un metro de arista. Descuenta la sangre que se vaporizaría instantáneamente por el calor y el blast de la explosión. Y reparte lo que te quede por los cientos de metros cuadrados de suelo poroso sobre el que quedaron diseminados los restos de la tragedia.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
