Hola, estoy preparando un relatillo de ficción. con una teoría conspiratoria alternativa. Quiero dejar claro que no es una teoría en la que crea, ni mucho menos, pero me lo he propuesto como ejercicio intelectual, para ver lo fácil o difícil que resulta partir del convencimiento de que existe una conspiración y ajustar los hechos, reales o ficticios, a ella.
La estoy redactando directamente en el foro. Si veis que está fuera de lugar y hay que eliminarla, por favor, avisadme antes para copiar el trabajo que lleve hecho en otro sitio. Por supuesto, si a alguien apetece leerla, le agradeceré las críticas tanto a la (escasa) calidad literaria como a mi trabajo "peonil".
Una victoria insuficiente
Año 2003. Los partidos políticos en España empiezan a tomar posiciones para las elecciones generales de marzo de 2004. La situación del Partido Popular es de desgaste absoluto: una reforma laboral gestada en contra de los sindicatos fracasa, el caso de Prestige les quema en las manos y las encuestas son consistentes en desvelar una oposición casi total de la sociedad española a la invasión de Iraq. Además, muchos españoles sospechan que el gobierno es responsable del accidente aereo que costó la vida a 79 militares españoles, cuyas identificaciones se llevaron a cabo de forma deficiente.
Los sondeos apuntan a que el PP ganará las elecciones, pero perderá la mayoría absoluta en el Congreso. Preocupación: la política de la última legislatura se ha caracterizado por el enfrentamiento con nacionalistas de todo tipo y con los partidos estatales de izquierdas. Si el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, logra ser investido presidente deberá gobernar cuatro años en minoría, sin nadie con quien pactar. La prensa califica a Rajoy de "maricomplejines". El todavía presidente José María Aznar avisará, ya en plena campaña electoral: "cuando se sale al campo a empatar, se termina perdiendo". Muchas voces dentro del propio partido comienzan a cuestionarse el liderazgo del controvertido candidato.
¿Alguien tiene un plan?
En algún lugar, alguien trata de diseñar una estrategia que les permita sacar ventaja. El PP siempre ha ganado votos en la lucha antiterrorista. Para llegar al poder en el 96 hicieron bandera contra el GAL, el grupo terrorista organizado por el ministerio del interior para acabar con ETA, y del cumplimiento íntegro de las condenas por delitos de terrorismo. Un atentado frustrado contra la vida del candidato Aznar también le reportó beneficios electorales.
Sin embargo, el PSOE ha apoyado la política antiterrorista del gobierno con lealtad exasperante. Su líder, Zapatero, que no duda en echarse a la calle para encabezar cualquier manifestación que pueda desgastar al gobierno, mantiene una lealtad exasperante en todo lo relativo a la lucha contra ETA. Apoyó la vía del diálogo en las negociaciones de Zurich, y apoyó la "mano dura" con la reforma de la Ley de Partidos. Y en Euskadi han caido tantos socialistas como populares a manos de ETA.
En medio de estas vicisitudes, el CNI informa: Carod Rovira, jefe de filas de ERC, se reune con terroristas de ETA en Francia. Carod Rovira es aliado de Maragall, el presidente socialista de Cataluña. Un tipo singular del que se dice que tiene cierta afición al buen beber. Comienza el acoso al PSOE, vía Carod Rovira. Pero no es suficiente. La gente sospecha que ETA está contra las cuerdas, que el buen trabajo policial y la ilegalización de Batasuna, brazo político de ETA, han causado el efecto esperado y es el momento para negociar con ETA, que anuque todavía puede hacer daño, sabe que sus días están contados y le interesa buscar una salida negociada. Otegi, el líder de Batasuna, ha marcado la posición del mundo abertzale: ya no plantean una negociación política de ETA con el estado, sino una negociación para el alto el fuego y una mesa de partidos para que los políticos hablen de política.
Con una ETA débil, el argumento pierde fuerza. Es necesario un golpe de efecto, algo que apele a los instintos más arcanos de los ciudadanos. Aznar fue atacado por ETA y ganó las elecciones. Alguien en un despacho tiene una idea. Hace algunas llamadas, mantiene algunas reuniones estrictamente confidenciales. Llamemos a ese alguien señor X.
Por tierras asturianas
En las cloacas del estado conviven los hombres y las ratas. Una de estas últimas llega a Avilés a última hora de la tarde. En una cafetería de Avenida de Cervantes espera a alguien. Asientos de polipiel, luces amarillentas... es, a su juicio, la versión avilesina de la cafetería Galaxia. Mientras le sirven un café cortado, entra por la puerta su contacto, un hombre de unos 30 años, vestido con camisa y tejanos, con ojeras y barba de un par de días, con cara de buen chico y mirada enigmática y serena a la vez. Al final, se sienta frente al señor Rata.
-Buenos días.
-Hola Emilio, ¿qué quieres tomar?
-Nada. Quiero saber porque me ha llamado.
-Tengo por aquí el sumario de la operación Pipol. Tráfico de drogas, de explosivos... todo un curriculum.
-Eso es asunto mío.
-Ya lo creo que sí, mío no lo es. Los negocios en que andas metidos a veces salen mal y se vuelven peligrosos. El día menos pensado podría sucederte algo, alguien podría... yo he venido a proponerte un trato.
-¿Qué clase de trato?
-Necesito que consigas explosivos, dinamita o lo que sea, a lo que puedas echar mano sin levantar sospechas.
-Yo no consigo explosivos. Y menos a gente a la que no conozco.
-No vas a venderme nada a mi, sino a unos amigos tuyos de Madrid. Unos pelanas de Lavapiés con los que haces negocios. Se te pagará bien.
-A lo mejor sé de quien me hablas. ¿Y yo qué gano?
-Tenemos contactos, buenos contactos. Y tú tienes pendiente una condena por tráfico que podría arreglarse si nos ayudas.
-¿Cuánta dinamita necesitáis?
-Al menos 300 Kg.
-Eso os va a costar un huevo.
-Ya te he dicho que se te pagará bien. Eso sí, tú no sabes nada, ni nadie ha hablado contigo. Si te preguntan les cuentas lo que te dé la gana, les cuentas la guerra civil si quieres, pero si dices lo que no debes, eso lo va a pagar tu mujer. ¿Estamos?
Complot en el Madrid castizo
En una cafetería del centro de Madrid, un español y un marroquí de ojos achinados discuten.
-Te confundes de gente, nosotros vendemos hachís, no ponemos bombas.
-3000 euros por mochila, Jamal, es un buen trato. Y no corréis riesgos, joder.
-¿Por qué no las ponéis vosotros, si no hay riesgos?
-La organización está muy tocada, necesitamos hacer algo sonado ya. Y no tenemos medios humanos para ello.
-Buscaos a otro, yo no soy un asesino. Tengo una familia.
-No va a morir nadie, vosotros colocáis las mochilas, y nosotros avisamos para que desalojen los trenes antes de que exploten. Como mucho, morirá algún txakurra, algún policía.
-Dejame que lo piense y te llamo.
-Yo te llamaré. - dijo el español, apuranto de un trago el café cortado.
Buscando un equipo
En Lavapiés, hay un pequeño locutorio llamado Nuevo Siglo. Lo regenta un tal Jamal. Jamal consigue cosas, libera teléfonos robados, duplica tarjetas... si necesitas algo relacionado con móviles, Jamal es rápido y discreto. Esa mañana, recibió la visita de otro Jamal, al que en el barrio se conocía más por su apodo, Mowgli.
-Necesito que me consigas algo. Es un buen negocio.
-Tú dirás.
-Quiero 15 móviles Mitshubisi Trium con tarjetas prepago.
-¿No prefieres otro modelo? Te puedo conseguir baratos unos Samsung que se venden muy bien.
-Necesito ese modelo.
-Está bien, dame un par de días para localizártelos.
-Y necesito otra cosa Jamal, un negocio en el que tú, y quien quieras que se meta, puede llevarse una buena cantidad de dinero.
Zougam el muyahidín
Jamal Zougam era muy conocido, gracias a su trabajo en el locutorio de Lavapiés. Pero también era conocido por los servicios secretos de Francia, Marruecos y España por su relación con el islamismo radical y, más concretamente, con el Grupo Islamico Marroquí Combatiente. Era profundamente religioso. Su padre, muecín de una mezquita de Tánger, había notado en los últimos años cambios en su actitud impropios de un chico de su edad al que las cosas le van bien. Apenas salía con sus amigos y pasaba más tiempo del normal en actitud meditabunda. La proposición de El Chino fue para él una señal divina. Le ayudó a preparar los móviles que necesitaba y a encontrar un equipo de musulmanes decididos a llevar a cabo el atentado que ETA les había encargado. Poco sabían los delincuentes de poca monta que sus nuevos socios tenían otros planes.
Fue un periodo no exento de tensiones. Entre ellas, la peor discusión fue en la que obligó al Chino a ir a por los explosivos. Los chorizos que se los facilitaban estaban enviando correos con paquetes de 10 o 20 Kg cada vez, y Zougam y Lamari, que habían asumido el liderazgo de la operación, no estaban dispuestos a asumir el riesgo de que uno de esos envíos terminase por descubrir todo el pastel.
En la casa de Morata de Tajuña en la que El Chino, ese musulmán abominable que no respetaba los preceptos del Islam, prepararon las bombas, tal y como el etarra, al que conocían por "el Rata", les había explicado. Con una salvedad. Las bombas, que debían estar programadas para estallar a las 8:20, se programaron para las 7:40. El Rata les había asegurado, entre cortado y cortado, que ellos harían la llamada de aviso a las 8:00, para que los trenes pudiesen ser desalojados.
Cargaron las mochilas, de unos 10 Kg cada una, en los vehículos y se echaron a dormir.
Un día de perros
El 11-M, el comando formado por delicuentes comunes y terroristas islámicos, se dirigió a las estaciones donde deberían colocar las bombas. Entre el barullo de la gente, dejaron las bolsas-trampa y bajaron del tren en la siguiente estación.
A pocos kilómetros de allí, el agente a quienes los marroquíes conocían como el Rata, miraba su reloj y repasaba el texto que debía leer, elaborado a partir de avisos de bomba emitidos por ETA en los últimos años. Un teléfono móvil con un dispositivo capaz de alterar el timbre de la voz reposaba sobre la mesa. Sólo faltaban cinco minutos para las 8, cuando comenzaron a escucharse sirenas de ambulancias y coches de policía. Su pulso se aceleró y comprendión que algo no había salido bien. Cogió otro móvil, que llevaba en el bolsillo, y marcó un número. En la pantalla se mostraba el nombre "Jefatura Superior".
-Manuel, ¿qué está pasando?
-¿No te has enterado? Han hecho saltar varios trenes por los aires, se habla ya de al menos 40 muertos y todavía no han comenzado a retirar los restos de los trenes.
-Joder.
Colgó el teléfono, arrancó el distorsionador de voz del otro terminal y marcó otro número, pertenenciente al ministerio del Interior. Reconoció la voz de la mano derecha del señor X al otro lado de la línea.
-¿¡Qué coño habéis hecho!?
En Morata de Tajuña, delante del televisor, el traficante de droga Jamal Ahmidan temblaba presa de un ataque de nervios. Su hijo y su compañera sentimental estaban con él. Miró al suelo con los ojos llorosos y dijo:
-Estos de ETA se han pasado.
La estoy redactando directamente en el foro. Si veis que está fuera de lugar y hay que eliminarla, por favor, avisadme antes para copiar el trabajo que lleve hecho en otro sitio. Por supuesto, si a alguien apetece leerla, le agradeceré las críticas tanto a la (escasa) calidad literaria como a mi trabajo "peonil".
Una victoria insuficiente
Año 2003. Los partidos políticos en España empiezan a tomar posiciones para las elecciones generales de marzo de 2004. La situación del Partido Popular es de desgaste absoluto: una reforma laboral gestada en contra de los sindicatos fracasa, el caso de Prestige les quema en las manos y las encuestas son consistentes en desvelar una oposición casi total de la sociedad española a la invasión de Iraq. Además, muchos españoles sospechan que el gobierno es responsable del accidente aereo que costó la vida a 79 militares españoles, cuyas identificaciones se llevaron a cabo de forma deficiente.
Los sondeos apuntan a que el PP ganará las elecciones, pero perderá la mayoría absoluta en el Congreso. Preocupación: la política de la última legislatura se ha caracterizado por el enfrentamiento con nacionalistas de todo tipo y con los partidos estatales de izquierdas. Si el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, logra ser investido presidente deberá gobernar cuatro años en minoría, sin nadie con quien pactar. La prensa califica a Rajoy de "maricomplejines". El todavía presidente José María Aznar avisará, ya en plena campaña electoral: "cuando se sale al campo a empatar, se termina perdiendo". Muchas voces dentro del propio partido comienzan a cuestionarse el liderazgo del controvertido candidato.
¿Alguien tiene un plan?
En algún lugar, alguien trata de diseñar una estrategia que les permita sacar ventaja. El PP siempre ha ganado votos en la lucha antiterrorista. Para llegar al poder en el 96 hicieron bandera contra el GAL, el grupo terrorista organizado por el ministerio del interior para acabar con ETA, y del cumplimiento íntegro de las condenas por delitos de terrorismo. Un atentado frustrado contra la vida del candidato Aznar también le reportó beneficios electorales.
Sin embargo, el PSOE ha apoyado la política antiterrorista del gobierno con lealtad exasperante. Su líder, Zapatero, que no duda en echarse a la calle para encabezar cualquier manifestación que pueda desgastar al gobierno, mantiene una lealtad exasperante en todo lo relativo a la lucha contra ETA. Apoyó la vía del diálogo en las negociaciones de Zurich, y apoyó la "mano dura" con la reforma de la Ley de Partidos. Y en Euskadi han caido tantos socialistas como populares a manos de ETA.
En medio de estas vicisitudes, el CNI informa: Carod Rovira, jefe de filas de ERC, se reune con terroristas de ETA en Francia. Carod Rovira es aliado de Maragall, el presidente socialista de Cataluña. Un tipo singular del que se dice que tiene cierta afición al buen beber. Comienza el acoso al PSOE, vía Carod Rovira. Pero no es suficiente. La gente sospecha que ETA está contra las cuerdas, que el buen trabajo policial y la ilegalización de Batasuna, brazo político de ETA, han causado el efecto esperado y es el momento para negociar con ETA, que anuque todavía puede hacer daño, sabe que sus días están contados y le interesa buscar una salida negociada. Otegi, el líder de Batasuna, ha marcado la posición del mundo abertzale: ya no plantean una negociación política de ETA con el estado, sino una negociación para el alto el fuego y una mesa de partidos para que los políticos hablen de política.
Con una ETA débil, el argumento pierde fuerza. Es necesario un golpe de efecto, algo que apele a los instintos más arcanos de los ciudadanos. Aznar fue atacado por ETA y ganó las elecciones. Alguien en un despacho tiene una idea. Hace algunas llamadas, mantiene algunas reuniones estrictamente confidenciales. Llamemos a ese alguien señor X.
Por tierras asturianas
En las cloacas del estado conviven los hombres y las ratas. Una de estas últimas llega a Avilés a última hora de la tarde. En una cafetería de Avenida de Cervantes espera a alguien. Asientos de polipiel, luces amarillentas... es, a su juicio, la versión avilesina de la cafetería Galaxia. Mientras le sirven un café cortado, entra por la puerta su contacto, un hombre de unos 30 años, vestido con camisa y tejanos, con ojeras y barba de un par de días, con cara de buen chico y mirada enigmática y serena a la vez. Al final, se sienta frente al señor Rata.
-Buenos días.
-Hola Emilio, ¿qué quieres tomar?
-Nada. Quiero saber porque me ha llamado.
-Tengo por aquí el sumario de la operación Pipol. Tráfico de drogas, de explosivos... todo un curriculum.
-Eso es asunto mío.
-Ya lo creo que sí, mío no lo es. Los negocios en que andas metidos a veces salen mal y se vuelven peligrosos. El día menos pensado podría sucederte algo, alguien podría... yo he venido a proponerte un trato.
-¿Qué clase de trato?
-Necesito que consigas explosivos, dinamita o lo que sea, a lo que puedas echar mano sin levantar sospechas.
-Yo no consigo explosivos. Y menos a gente a la que no conozco.
-No vas a venderme nada a mi, sino a unos amigos tuyos de Madrid. Unos pelanas de Lavapiés con los que haces negocios. Se te pagará bien.
-A lo mejor sé de quien me hablas. ¿Y yo qué gano?
-Tenemos contactos, buenos contactos. Y tú tienes pendiente una condena por tráfico que podría arreglarse si nos ayudas.
-¿Cuánta dinamita necesitáis?
-Al menos 300 Kg.
-Eso os va a costar un huevo.
-Ya te he dicho que se te pagará bien. Eso sí, tú no sabes nada, ni nadie ha hablado contigo. Si te preguntan les cuentas lo que te dé la gana, les cuentas la guerra civil si quieres, pero si dices lo que no debes, eso lo va a pagar tu mujer. ¿Estamos?
Complot en el Madrid castizo
En una cafetería del centro de Madrid, un español y un marroquí de ojos achinados discuten.
-Te confundes de gente, nosotros vendemos hachís, no ponemos bombas.
-3000 euros por mochila, Jamal, es un buen trato. Y no corréis riesgos, joder.
-¿Por qué no las ponéis vosotros, si no hay riesgos?
-La organización está muy tocada, necesitamos hacer algo sonado ya. Y no tenemos medios humanos para ello.
-Buscaos a otro, yo no soy un asesino. Tengo una familia.
-No va a morir nadie, vosotros colocáis las mochilas, y nosotros avisamos para que desalojen los trenes antes de que exploten. Como mucho, morirá algún txakurra, algún policía.
-Dejame que lo piense y te llamo.
-Yo te llamaré. - dijo el español, apuranto de un trago el café cortado.
Buscando un equipo
En Lavapiés, hay un pequeño locutorio llamado Nuevo Siglo. Lo regenta un tal Jamal. Jamal consigue cosas, libera teléfonos robados, duplica tarjetas... si necesitas algo relacionado con móviles, Jamal es rápido y discreto. Esa mañana, recibió la visita de otro Jamal, al que en el barrio se conocía más por su apodo, Mowgli.
-Necesito que me consigas algo. Es un buen negocio.
-Tú dirás.
-Quiero 15 móviles Mitshubisi Trium con tarjetas prepago.
-¿No prefieres otro modelo? Te puedo conseguir baratos unos Samsung que se venden muy bien.
-Necesito ese modelo.
-Está bien, dame un par de días para localizártelos.
-Y necesito otra cosa Jamal, un negocio en el que tú, y quien quieras que se meta, puede llevarse una buena cantidad de dinero.
Zougam el muyahidín
Jamal Zougam era muy conocido, gracias a su trabajo en el locutorio de Lavapiés. Pero también era conocido por los servicios secretos de Francia, Marruecos y España por su relación con el islamismo radical y, más concretamente, con el Grupo Islamico Marroquí Combatiente. Era profundamente religioso. Su padre, muecín de una mezquita de Tánger, había notado en los últimos años cambios en su actitud impropios de un chico de su edad al que las cosas le van bien. Apenas salía con sus amigos y pasaba más tiempo del normal en actitud meditabunda. La proposición de El Chino fue para él una señal divina. Le ayudó a preparar los móviles que necesitaba y a encontrar un equipo de musulmanes decididos a llevar a cabo el atentado que ETA les había encargado. Poco sabían los delincuentes de poca monta que sus nuevos socios tenían otros planes.
Fue un periodo no exento de tensiones. Entre ellas, la peor discusión fue en la que obligó al Chino a ir a por los explosivos. Los chorizos que se los facilitaban estaban enviando correos con paquetes de 10 o 20 Kg cada vez, y Zougam y Lamari, que habían asumido el liderazgo de la operación, no estaban dispuestos a asumir el riesgo de que uno de esos envíos terminase por descubrir todo el pastel.
En la casa de Morata de Tajuña en la que El Chino, ese musulmán abominable que no respetaba los preceptos del Islam, prepararon las bombas, tal y como el etarra, al que conocían por "el Rata", les había explicado. Con una salvedad. Las bombas, que debían estar programadas para estallar a las 8:20, se programaron para las 7:40. El Rata les había asegurado, entre cortado y cortado, que ellos harían la llamada de aviso a las 8:00, para que los trenes pudiesen ser desalojados.
Cargaron las mochilas, de unos 10 Kg cada una, en los vehículos y se echaron a dormir.
Un día de perros
El 11-M, el comando formado por delicuentes comunes y terroristas islámicos, se dirigió a las estaciones donde deberían colocar las bombas. Entre el barullo de la gente, dejaron las bolsas-trampa y bajaron del tren en la siguiente estación.
A pocos kilómetros de allí, el agente a quienes los marroquíes conocían como el Rata, miraba su reloj y repasaba el texto que debía leer, elaborado a partir de avisos de bomba emitidos por ETA en los últimos años. Un teléfono móvil con un dispositivo capaz de alterar el timbre de la voz reposaba sobre la mesa. Sólo faltaban cinco minutos para las 8, cuando comenzaron a escucharse sirenas de ambulancias y coches de policía. Su pulso se aceleró y comprendión que algo no había salido bien. Cogió otro móvil, que llevaba en el bolsillo, y marcó un número. En la pantalla se mostraba el nombre "Jefatura Superior".
-Manuel, ¿qué está pasando?
-¿No te has enterado? Han hecho saltar varios trenes por los aires, se habla ya de al menos 40 muertos y todavía no han comenzado a retirar los restos de los trenes.
-Joder.
Colgó el teléfono, arrancó el distorsionador de voz del otro terminal y marcó otro número, pertenenciente al ministerio del Interior. Reconoció la voz de la mano derecha del señor X al otro lado de la línea.
-¿¡Qué coño habéis hecho!?
En Morata de Tajuña, delante del televisor, el traficante de droga Jamal Ahmidan temblaba presa de un ataque de nervios. Su hijo y su compañera sentimental estaban con él. Miró al suelo con los ojos llorosos y dijo:
-Estos de ETA se han pasado.
