[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
¿Quién pagó los informes confeccionados para aquellas vergonzosas preguntas parlamentarias?
¿Quién pagó los publireportajes de El Mundo-TV para Tele-Madrid?
¿Quién pagó los honorarios para defender a Zougham?
Lo hicieron sólo porque querían saber... amor a la patria. O no.