20-06-2008, 00:52:52
(This post was last modified: 20-06-2008, 01:06:05 by morenohijazo.)
EL CALLEJÓN DE TRASHORRAS (I)
De vez en cuando, las cabezas dirigentes de los peones (Pedro Jota, del Pino) suelen hacer refritos con informaciones caducadas, presentándolas como nuevas. Sus fieles siguen a menudo su ejemplo, tirando de archivo, para desempolvar viejos asuntos, mil veces refutados, tal vez con la intención de que esta vez nadie descubra la endeblez de sus argumentos.
En estos días, en que los peones no paran de recibir malas noticias (demanda de Gallardón, juicio del bórico, Rajoy supera su congreso, encuestas y Gallardón, etc) han sacado uno de sus “bujeros” prehistóricos: el del callejón de Trashorras.
Se basa en la supuesta inverosimilitud de que dos sucesos terroristas hayan sucedido en la misma calle de una ciudad de España. Concretamente, rescata un “bujero” De Múgica fechado el 18 de Julio (que también es casualidad) de 2004, que trataba de sugerir que existía relación entre Trashorras y ETA, e, incluso, que los explosivos que los terroristas vascos se llevaron habían sido cargados en el garaje-trastero de Trashorras.
Vamos a intentar realizar una reconstrucción (Y OS RUEGO, COMPAÑEROS, QUE PLANTEÉIS LAS DUDAS, O DESCUBRÁIS LOS ERRORES, PARA MEJORAR EL COMENTARIO) estudiando los dos puntos que el poder analítico de Múgica, como luego Del Pino, arropados por cientos de peones, convirtió en imposibles, para él, de combinar:
A) Por un lado, el robo de un coche por dos terroristas de ETA.
B) Por otro, que José Emilio Suárez Trashorras tuviese un garaje en la misma calle. Aclaro aquí que ha habido dudas sobre si el robo y el garaje deben localizarse en la misma calle, Travesía de la Vidriera. Distintas fuentes han dicho que la calle donde tenía su garito Trashorras, o aquella donde los etarras robaron el coche, pudo no ser esa, sino alguna cercana, como Llano Ponte, o Cervantes. Eso, desde luego, ni se ha considerado por los peones; pero voy a ser muy generoso con ellos, y valoraré el caso como si efectivamente los dos hechos hubieran ocurrido en la misma calle.
Vamos a ver las dos cuestiones por separado, y quizás podamos concluir algo sobre su verosimilitud:
A) El robo del coche por los etarras: según diligencias que llevó a cabo la Audiencia Nacional, los miembros del comando “Egoitz eta Hodei” Jesús María Echevarría Goikotxea, y Ángel Aramburu Sudupe partieron de Francia el 23 de Noviembre de 2002 con dos citas preestablecidas para conseguir material explosivo que ETA les iba a proporcionar, con el que cometer un atentado en Santander, y otro en el centro de España.
El día 30 de Noviembre, tras viajar por la zona durante una semana cambiando de alojamiento cada dos o tres días, por motivos de seguridad y para esperar el aviso de su contacto, recogieron material explosivo (dinamita, azúcar, clorato de potasio, azufre, cordón detonante, detonadores y dos temporizadores, Casio y Zinder Timer) en Solares, en un punto que les había marcado Oscar Palacios Alday, Andoni, en Francia. El material había sido llevado por un talde de apoyo englobado en el subaparato Bamu desde Francia, de manera independiente al viaje del comando.
Tras recoger el material, lo esconden en un lugar próximo, y se desplazan a Oviedo, donde pernoctan una noche en un hostal. El día 1 de Diciembre, viajan a Avilés en taxi donde han tomado una habitación con el nombre falso de Luis Felipe Martín Sáez, en el hostal La Fruta, en la calle del mismo nombre de la ciudad asturiana. Sin embargo, no llegan a pernoctar toda la noche, sino que, tras descansar varias horas sin dormir, salen a las dos de madrugada, según declararon al ser interrogados.
Hay que explicar que todas estas idas y venidas, que pueden parecer confusas, tienen la misión de asegurar que no son seguidos, y despistar a posibles perseguidores.
Los etarras han traído de Francia unas placas de matrícula procedentes de las robadas en Usurbil en Mayo de 2002. Su intención era robar un vehículo de una determinada marca y modelo, un Renault 19, para que pasase más desapercibido por coincidir la matrícula doblada con el modelo registrado. No setrata, pues, de un robo al azar cerca de donde están vendiendo o comprando explosivos. En la Travesía de las Vidrieras encuentran, abren y roban el vehículo de matrícula O-1149-AW, que había sido aparcado por Luis Santiago Alvite Bernardo, conductor habitual (el coche estaba a nombre de su esposa, Lorena Gardon, o quizás de su suegra, Dolores Portilla, según dos diferentes versiones), a las 22,30.
El robo fue detectado a las 08,30, cuando Luis Santiago fue a recogerlo para ir al Centro de Menores donde trabajaba, y denunciado a las 09,00 en la Comisaría de Avilés.
Por su lado, los etarras, que habían cambiado las matrículas nada más robar el coche, según declararon, abandonaron Avilés por la autopista y viajaron a su escondite en los alrededores de Solares, donde recogieron los explosivos, y siguieron ruta hacia Santander, preparando la bomba. Durante la noche del 2 de Diciembre abandonaron el vehículo en la segunda planta del estacionamiento de la calle Alfonso XIII de Santander. Al día siguiente avisaron de la explosión, que se produjo a la hora señalada, mediante un móvil comprado al efecto. Pero los dos terroristas ya se encaminaban a otro lugar con ánimo de cometer más atentados, a Madrid, donde serían detenidos días después.
De vez en cuando, las cabezas dirigentes de los peones (Pedro Jota, del Pino) suelen hacer refritos con informaciones caducadas, presentándolas como nuevas. Sus fieles siguen a menudo su ejemplo, tirando de archivo, para desempolvar viejos asuntos, mil veces refutados, tal vez con la intención de que esta vez nadie descubra la endeblez de sus argumentos.
En estos días, en que los peones no paran de recibir malas noticias (demanda de Gallardón, juicio del bórico, Rajoy supera su congreso, encuestas y Gallardón, etc) han sacado uno de sus “bujeros” prehistóricos: el del callejón de Trashorras.
Se basa en la supuesta inverosimilitud de que dos sucesos terroristas hayan sucedido en la misma calle de una ciudad de España. Concretamente, rescata un “bujero” De Múgica fechado el 18 de Julio (que también es casualidad) de 2004, que trataba de sugerir que existía relación entre Trashorras y ETA, e, incluso, que los explosivos que los terroristas vascos se llevaron habían sido cargados en el garaje-trastero de Trashorras.
Vamos a intentar realizar una reconstrucción (Y OS RUEGO, COMPAÑEROS, QUE PLANTEÉIS LAS DUDAS, O DESCUBRÁIS LOS ERRORES, PARA MEJORAR EL COMENTARIO) estudiando los dos puntos que el poder analítico de Múgica, como luego Del Pino, arropados por cientos de peones, convirtió en imposibles, para él, de combinar:
A) Por un lado, el robo de un coche por dos terroristas de ETA.
B) Por otro, que José Emilio Suárez Trashorras tuviese un garaje en la misma calle. Aclaro aquí que ha habido dudas sobre si el robo y el garaje deben localizarse en la misma calle, Travesía de la Vidriera. Distintas fuentes han dicho que la calle donde tenía su garito Trashorras, o aquella donde los etarras robaron el coche, pudo no ser esa, sino alguna cercana, como Llano Ponte, o Cervantes. Eso, desde luego, ni se ha considerado por los peones; pero voy a ser muy generoso con ellos, y valoraré el caso como si efectivamente los dos hechos hubieran ocurrido en la misma calle.
Vamos a ver las dos cuestiones por separado, y quizás podamos concluir algo sobre su verosimilitud:
A) El robo del coche por los etarras: según diligencias que llevó a cabo la Audiencia Nacional, los miembros del comando “Egoitz eta Hodei” Jesús María Echevarría Goikotxea, y Ángel Aramburu Sudupe partieron de Francia el 23 de Noviembre de 2002 con dos citas preestablecidas para conseguir material explosivo que ETA les iba a proporcionar, con el que cometer un atentado en Santander, y otro en el centro de España.
El día 30 de Noviembre, tras viajar por la zona durante una semana cambiando de alojamiento cada dos o tres días, por motivos de seguridad y para esperar el aviso de su contacto, recogieron material explosivo (dinamita, azúcar, clorato de potasio, azufre, cordón detonante, detonadores y dos temporizadores, Casio y Zinder Timer) en Solares, en un punto que les había marcado Oscar Palacios Alday, Andoni, en Francia. El material había sido llevado por un talde de apoyo englobado en el subaparato Bamu desde Francia, de manera independiente al viaje del comando.
Tras recoger el material, lo esconden en un lugar próximo, y se desplazan a Oviedo, donde pernoctan una noche en un hostal. El día 1 de Diciembre, viajan a Avilés en taxi donde han tomado una habitación con el nombre falso de Luis Felipe Martín Sáez, en el hostal La Fruta, en la calle del mismo nombre de la ciudad asturiana. Sin embargo, no llegan a pernoctar toda la noche, sino que, tras descansar varias horas sin dormir, salen a las dos de madrugada, según declararon al ser interrogados.
Hay que explicar que todas estas idas y venidas, que pueden parecer confusas, tienen la misión de asegurar que no son seguidos, y despistar a posibles perseguidores.
Los etarras han traído de Francia unas placas de matrícula procedentes de las robadas en Usurbil en Mayo de 2002. Su intención era robar un vehículo de una determinada marca y modelo, un Renault 19, para que pasase más desapercibido por coincidir la matrícula doblada con el modelo registrado. No setrata, pues, de un robo al azar cerca de donde están vendiendo o comprando explosivos. En la Travesía de las Vidrieras encuentran, abren y roban el vehículo de matrícula O-1149-AW, que había sido aparcado por Luis Santiago Alvite Bernardo, conductor habitual (el coche estaba a nombre de su esposa, Lorena Gardon, o quizás de su suegra, Dolores Portilla, según dos diferentes versiones), a las 22,30.
El robo fue detectado a las 08,30, cuando Luis Santiago fue a recogerlo para ir al Centro de Menores donde trabajaba, y denunciado a las 09,00 en la Comisaría de Avilés.
Por su lado, los etarras, que habían cambiado las matrículas nada más robar el coche, según declararon, abandonaron Avilés por la autopista y viajaron a su escondite en los alrededores de Solares, donde recogieron los explosivos, y siguieron ruta hacia Santander, preparando la bomba. Durante la noche del 2 de Diciembre abandonaron el vehículo en la segunda planta del estacionamiento de la calle Alfonso XIII de Santander. Al día siguiente avisaron de la explosión, que se produjo a la hora señalada, mediante un móvil comprado al efecto. Pero los dos terroristas ya se encaminaban a otro lugar con ánimo de cometer más atentados, a Madrid, donde serían detenidos días después.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

![[Image: travesadelavidrierahv9.jpg]](http://img525.imageshack.us/img525/2053/travesadelavidrierahv9.jpg)