10-07-2007, 13:34:54
(This post was last modified: 10-07-2007, 13:35:11 by morenohijazo.)
Llego tarde a la discusión (donde además no podría aportar nada), pero sí quisiera aportar un dato anecdótico: no sólo es la misma nitroglicerina, sino que sus usos médicos se descubrieron gracias a su utilización como explosivo.
En los años cuarenta, o cincuenta, no recuerdo ahora, un avispado médico de familia inglés, junto con los especialistas del hospital comarcal, dieron en descubrir y publicar lo que llamaron algo así como el "síndrome del lunes por la madrugada". Un número inusual de pacientes llamaban a la puerta del médico en la noche del domingo al lunes, aquejados de dolores precordiales, muchos de los cuales resultaropn ser anginas de pecho o infartos de miocardio. Acotando casos, descubrió que muchos de ellos trabajaban en una fábrica de explosivos, o vivían cerca (y aspiraban sus emanaciones, que Del Pino niega, o bebían aguas contaminadas). ¿Qué pasaba? Los trabajadores eran personas cuyos vasos cardiacos estaban dilatados por el contacto con nitroglicerina. Los domingos, tras unas horas de no estar en contacto con los explosivos, sus vasos sanguíneos se contraían y... imagínense el resto.
En los años cuarenta, o cincuenta, no recuerdo ahora, un avispado médico de familia inglés, junto con los especialistas del hospital comarcal, dieron en descubrir y publicar lo que llamaron algo así como el "síndrome del lunes por la madrugada". Un número inusual de pacientes llamaban a la puerta del médico en la noche del domingo al lunes, aquejados de dolores precordiales, muchos de los cuales resultaropn ser anginas de pecho o infartos de miocardio. Acotando casos, descubrió que muchos de ellos trabajaban en una fábrica de explosivos, o vivían cerca (y aspiraban sus emanaciones, que Del Pino niega, o bebían aguas contaminadas). ¿Qué pasaba? Los trabajadores eran personas cuyos vasos cardiacos estaban dilatados por el contacto con nitroglicerina. Los domingos, tras unas horas de no estar en contacto con los explosivos, sus vasos sanguíneos se contraían y... imagínense el resto.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas

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