EXTRACTO DE "CONSPIRANOIA".
"Dejemos sentado lo que ha sido la teoría de la conspiración (...)
Siempre ha pasado por la exculpación de los islamistas, por la consideración de que los que Losantos tildó obsesivamente de ‘pelanas’ eran unas simples víctimas, asesinados en Leganés, mediante una conspiración de miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y agentes del CNI, coordinados o con participación directa del partido socialista.
Tal teoría había de conducir, por lógica, a la exculpación de los suicidas de Leganés y a la indemnización por el Estado (pues de crimen de Estado se trataría) a sus familias.
Tan delirante estulticia se ha sostenido, como ya de he dicho, durante una prolongada etapa de tiempo, tratando de desacreditar a quien osara cuestionar el evidente infundio masivo.
Constituye, por su falta de fundamento y por su prolongación en el tiempo, la página más negra de la historia del Periodismo en España.
LA GESTACIÓN
La teoría de la conspiración tiene fecha de nacimiento -27 de agosto de 2005- y paisaje balear. Ubicación concreta: Son Servera. Las jornadas a modo de Universidad de Verano que organiza El Mundo, bajo el impulso del director de El Mundo-El Día de Baleares, Eduardo Inda (hoy director del diario deportivo Marca).
Las del año de referencia tuvieron como título ‘España en la encrucijada’ y contaron con la participación del redactor jefe de El Mundo, Fernando Múgica; la historiadora y jefe de opinión del diario, Cayetana Álvarez de Toledo; el director del Diario de la Noche de Telemadrid, Germán Yanke y Pedro J Ramírez.
La intervención de éste fue una requisitoria contra el presidente Zapatero, un político al que El Mundo había mimado durante el último tramo de la segunda legislatura de Aznar y con el que había conseguido la suficiente confianza como para que entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 la relación entre Pedro Jota y Zapatero fuera fluida y constante el trasvase de información -y de infundios como la presencia de suicidas en los trenes.
Una relación que se había estrechado muy intensamente desde que Aznar rechazó entregar el grupo mediático de Telefónica a Pedro Jota para que éste pudiera culminar su sueño de ser el Polanco de la derecha y que se ahormó en el ‘No a la guerra’, etapa en la que, como tantas veces, El Mundo adoptó posiciones parejas a El País, pues sus líneas editoriales están mucho más cercanas que contrapuestos sus intereses.
Ramírez, según la información de El Mundo, describió los dos desafíos políticos para el curso 2005-2006:
Rodeado de un ambiente tan propicio, de su núcleo duro (Germán Yanke mantenía entonces estrechas relaciones con Pedro Jota, como periodista surgido del grupo, mucho antes de que saltara de Telemadrid), se tiró -valga la ironía- literalmente a la piscina:
"Dejemos sentado lo que ha sido la teoría de la conspiración (...)
Siempre ha pasado por la exculpación de los islamistas, por la consideración de que los que Losantos tildó obsesivamente de ‘pelanas’ eran unas simples víctimas, asesinados en Leganés, mediante una conspiración de miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y agentes del CNI, coordinados o con participación directa del partido socialista.
Tal teoría había de conducir, por lógica, a la exculpación de los suicidas de Leganés y a la indemnización por el Estado (pues de crimen de Estado se trataría) a sus familias.
Tan delirante estulticia se ha sostenido, como ya de he dicho, durante una prolongada etapa de tiempo, tratando de desacreditar a quien osara cuestionar el evidente infundio masivo.
Constituye, por su falta de fundamento y por su prolongación en el tiempo, la página más negra de la historia del Periodismo en España.
LA GESTACIÓN
La teoría de la conspiración tiene fecha de nacimiento -27 de agosto de 2005- y paisaje balear. Ubicación concreta: Son Servera. Las jornadas a modo de Universidad de Verano que organiza El Mundo, bajo el impulso del director de El Mundo-El Día de Baleares, Eduardo Inda (hoy director del diario deportivo Marca).
Las del año de referencia tuvieron como título ‘España en la encrucijada’ y contaron con la participación del redactor jefe de El Mundo, Fernando Múgica; la historiadora y jefe de opinión del diario, Cayetana Álvarez de Toledo; el director del Diario de la Noche de Telemadrid, Germán Yanke y Pedro J Ramírez.
La intervención de éste fue una requisitoria contra el presidente Zapatero, un político al que El Mundo había mimado durante el último tramo de la segunda legislatura de Aznar y con el que había conseguido la suficiente confianza como para que entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 la relación entre Pedro Jota y Zapatero fuera fluida y constante el trasvase de información -y de infundios como la presencia de suicidas en los trenes.
Una relación que se había estrechado muy intensamente desde que Aznar rechazó entregar el grupo mediático de Telefónica a Pedro Jota para que éste pudiera culminar su sueño de ser el Polanco de la derecha y que se ahormó en el ‘No a la guerra’, etapa en la que, como tantas veces, El Mundo adoptó posiciones parejas a El País, pues sus líneas editoriales están mucho más cercanas que contrapuestos sus intereses.
Ramírez, según la información de El Mundo, describió los dos desafíos políticos para el curso 2005-2006:
Quote:Saber si las fuerzas nacionalistas que gobiernan con Pascual Maragall logran aprobar un nuevo Estatut que acentuaría la posición privilegiada de Cataluña sobre el resto de comunidades y si se va a pagar un precio político para comprar la interrupción del terrorismo de ETA, que estaba en vías de quedar reducido a una expresión testimonial.Pedro Jota no se quedó en esos dos motivos de lógica preocupación nacional, sino que, en relación con la masacre del 11-M, fue más allá de lo que nunca se había ido.
Rodeado de un ambiente tan propicio, de su núcleo duro (Germán Yanke mantenía entonces estrechas relaciones con Pedro Jota, como periodista surgido del grupo, mucho antes de que saltara de Telemadrid), se tiró -valga la ironía- literalmente a la piscina:
Quote:Cada vez más indicios apuntan a que el 11 M se gestó en el seno de los aparatos policiales y los servicios del Estado democrático.

