26-02-2007, 20:54:09
(This post was last modified: 26-02-2007, 21:02:32 by morenohijazo.)
Gustavo fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla, en 1988. Es hijo de un destacado periodista y profesor de universidad chileno, ya fallecido
Contextualizando, que es lo que le gusta a PeondeRe, era simpatizante de un pequeño grupo de izquierda revolucionaria chilena, el MIR. Recordemos que en su país mandaba aún el general Augusto Pinochet, y la represión hizo que se radicalizara gran parte de la juventud izquierdista de aquel país (bueno, y la derechista también, pero en otro sentido). El MIR llegó a un acuerdo con ETA para intercambiar servicios, y fue entonces cuando al parecer Boyé, que no era miembro, como he dicho, sino simpatizante, hizo labores de vigilancia y seguimiento, y facilitando el cobro del rescate (más o menos).
Gustavo Boyé fue juzgado y condenado a catorce años de prisión, de los que cumplió seis, lo que visto el porcentaje de cumplimiento de condenas de otros personajes (izquierdas o derechas, no personalicemos) hace pensar que no recibió un trato de favor.
Cumplida su condena, comenzó a ejercer como abogado, título que obtuvo a distancia. Actualmente ejerce como acusación particular en nombre de varias víctimas chilenas de los atentados.
Si cometió un error, lo pagó con creces. Cumplió condena y dse rehacbilitó. Muchos de los políticos de la izquierda de la transición fueron detenidos y cumplieron condena por actos delictivos, y muchos de los policías, jueces y políticos de la derecha de la transición tuvieron que ver, a su vez, con actos de represión y tortura. Muchos de ellos no sufrieron el más mínimo castigo. No me parece que en España seamos quiénes para dar leciones de democracia a quienes lucharon contra una dictadura, se equivocaron, lo pagaron y se rehabilitaron, demostrando desde entonces convicciones democráticas arraigadas.
Entrando en el fondo de la cuestión, las denuncias de los medios conspiracioistas me parecen tan malintencionadas como siempre
-A un abogado, cuya labor es defender a una persona o personas, o una acusación particular, que no deja de ser un abogado defensor a lo "Zarra" ("A mi, Sabino, que los arrollo"
) no se le exige imparcialidad, sino que haga bien su papel, y en todo caso veracidad y honestidad.
-A un perito, o a un juez, que tienen como cometido ser imparciales, sí que debe recusárseles cuando tienen intereses que permitan dudar razonablemente de su imparcialidad.
Además, a Moris no se le recusa por su pasado, sino por los prejuicios actuales. Con Boyé se meten por un pasado ya cumplido y cerrado. ¡Qué asco, Dios mío!
Contextualizando, que es lo que le gusta a PeondeRe, era simpatizante de un pequeño grupo de izquierda revolucionaria chilena, el MIR. Recordemos que en su país mandaba aún el general Augusto Pinochet, y la represión hizo que se radicalizara gran parte de la juventud izquierdista de aquel país (bueno, y la derechista también, pero en otro sentido). El MIR llegó a un acuerdo con ETA para intercambiar servicios, y fue entonces cuando al parecer Boyé, que no era miembro, como he dicho, sino simpatizante, hizo labores de vigilancia y seguimiento, y facilitando el cobro del rescate (más o menos).
Gustavo Boyé fue juzgado y condenado a catorce años de prisión, de los que cumplió seis, lo que visto el porcentaje de cumplimiento de condenas de otros personajes (izquierdas o derechas, no personalicemos) hace pensar que no recibió un trato de favor.
Cumplida su condena, comenzó a ejercer como abogado, título que obtuvo a distancia. Actualmente ejerce como acusación particular en nombre de varias víctimas chilenas de los atentados.
Si cometió un error, lo pagó con creces. Cumplió condena y dse rehacbilitó. Muchos de los políticos de la izquierda de la transición fueron detenidos y cumplieron condena por actos delictivos, y muchos de los policías, jueces y políticos de la derecha de la transición tuvieron que ver, a su vez, con actos de represión y tortura. Muchos de ellos no sufrieron el más mínimo castigo. No me parece que en España seamos quiénes para dar leciones de democracia a quienes lucharon contra una dictadura, se equivocaron, lo pagaron y se rehabilitaron, demostrando desde entonces convicciones democráticas arraigadas.
Entrando en el fondo de la cuestión, las denuncias de los medios conspiracioistas me parecen tan malintencionadas como siempre
-A un abogado, cuya labor es defender a una persona o personas, o una acusación particular, que no deja de ser un abogado defensor a lo "Zarra" ("A mi, Sabino, que los arrollo"
) no se le exige imparcialidad, sino que haga bien su papel, y en todo caso veracidad y honestidad.-A un perito, o a un juez, que tienen como cometido ser imparciales, sí que debe recusárseles cuando tienen intereses que permitan dudar razonablemente de su imparcialidad.
Además, a Moris no se le recusa por su pasado, sino por los prejuicios actuales. Con Boyé se meten por un pasado ya cumplido y cerrado. ¡Qué asco, Dios mío!
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
