12-04-2007, 10:40:21
Ominae:
Temo que voy a discrepar. El tufo conspiracionista se les veía a estos señores desde el primer texto que publicaron (el artículo seminal de Múgica). Y cuando surgió Del Pino las cosas no hicieron sino radicalizarse. ¿Por qué? Porque se les notaba la metodología conspiracionista a la legua: postular una conclusión sin pruebas, basada en pre-juicios, y elaborar la teoría hacia atrás buscando supuesta evidencia que confirmase la teoría e ignorando o impugnando toda la evidencia que la falseara. Desde el principio la conspiración no tenía pies ni cabeza, porque sembrar la cantidad de evidencia necesaria para volver del revés la investigación es prácticamente imposible, además de que, como se ha argumentado, la relación coste/beneficio del supuesto golpe de Estado está tan ridículamente en contra que ningún agente mínimamente racional asumiría el riesgo.
Sólo hay un punto del conspiracionismo que podría tener visos de verosimilitud, por improbable que sea, y es la famosa colaboración ETA-islamistas. Es por ello que el juez y las FCSE se dedicaron un tiempo a investigar dicha línea. Y es que la línea de marras no requiere ni mochilas falsas ni Kangoos rellenadas ni Skodas ni falsos suicidios ni, por tanto, colaboración ninguna de las FCSE.
Pero volviendo al punto: no se trata de que Losantos, Del Pino, Múgica, Abadillo y Pedro Jota se hayan equivocado y ahora tengan reparos en reconocerlo. Se trata de que desde el principio se montó una campaña conspiracionista por intereses políticos y comerciales contra viento y marea, y contra viento y marea --y contra toda lógica-- se mantendrá.
Se ha señalado la gran paradoja de que El Mundo sí logró revelar algo: posibles negligencias policiales en el seguimiento del tráfico de explosivos en Asturias. Pero en vez de tratarlo como lo que es, una posible negligencia policial, y llevar hasta el límite una investigación seria sobre el tema, la prostituyeron con insinuaciones conspiracionistas. Y lo que ello va a lograr es que esa parte, el único tanto de El Mundo, quede olvidado bajo un cúmulo de mentiras y manipulaciones.
Temo que voy a discrepar. El tufo conspiracionista se les veía a estos señores desde el primer texto que publicaron (el artículo seminal de Múgica). Y cuando surgió Del Pino las cosas no hicieron sino radicalizarse. ¿Por qué? Porque se les notaba la metodología conspiracionista a la legua: postular una conclusión sin pruebas, basada en pre-juicios, y elaborar la teoría hacia atrás buscando supuesta evidencia que confirmase la teoría e ignorando o impugnando toda la evidencia que la falseara. Desde el principio la conspiración no tenía pies ni cabeza, porque sembrar la cantidad de evidencia necesaria para volver del revés la investigación es prácticamente imposible, además de que, como se ha argumentado, la relación coste/beneficio del supuesto golpe de Estado está tan ridículamente en contra que ningún agente mínimamente racional asumiría el riesgo.
Sólo hay un punto del conspiracionismo que podría tener visos de verosimilitud, por improbable que sea, y es la famosa colaboración ETA-islamistas. Es por ello que el juez y las FCSE se dedicaron un tiempo a investigar dicha línea. Y es que la línea de marras no requiere ni mochilas falsas ni Kangoos rellenadas ni Skodas ni falsos suicidios ni, por tanto, colaboración ninguna de las FCSE.
Pero volviendo al punto: no se trata de que Losantos, Del Pino, Múgica, Abadillo y Pedro Jota se hayan equivocado y ahora tengan reparos en reconocerlo. Se trata de que desde el principio se montó una campaña conspiracionista por intereses políticos y comerciales contra viento y marea, y contra viento y marea --y contra toda lógica-- se mantendrá.
Se ha señalado la gran paradoja de que El Mundo sí logró revelar algo: posibles negligencias policiales en el seguimiento del tráfico de explosivos en Asturias. Pero en vez de tratarlo como lo que es, una posible negligencia policial, y llevar hasta el límite una investigación seria sobre el tema, la prostituyeron con insinuaciones conspiracionistas. Y lo que ello va a lograr es que esa parte, el único tanto de El Mundo, quede olvidado bajo un cúmulo de mentiras y manipulaciones.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
