02-10-2006, 08:08:02
Ikke, a mi entender, tanto tu comentario como su ilustración no son una buena descripción de la realidad periodística del momento. Quizá es porque no quiero ser imparcial en este tema, pero poner en plan de igualdad los papeles jugados por El Mundo y El País en este asunto no refleja ni siquiera aproximadamente lo que estamos viendo.
El Mundo lleva meses, sino años, apoyando, o contribuyendo a crear la "teoría de la conspiración". Hasta hace pocos días, El País no había hecho más que tímidos apuntes, señalando incongruencias, pero sin entrar al trapo ni mucho menos. Daba la impresión de que El País pensaba que era tan delirante el comportamiento de El Mundo que el mero paso del tiempo les iba a colocar en su sitio. Bien, estos últimos días El País ha parecido despertar y ha reaccionado. Quizá se le pueda acusar de no ser exquisitamente imparcial, de cargar las tintas en algún titular, pero desde luego no juega con las armas sucias y con los titulares rayanos en la calumnia de El Mundo. Por otra parte, el nivel de la teoría conspirativa ha crecido tanto (ya se acusa a ministerios enteros y se piden dimisiones de ministros) que la mesura no es posible: no es posible desviar balas de cañón con un elegante florete, sino que se impone el saco terrero y la granada.
En otro orden de cosas, la lucha por la clientela entre País y Mundo no creo que sea la cuestión en juego. El Mundo (con la inestimable ayuda de FJL) está intentado cargarse el ABC, con la que comparte más posibles clientes, y quedar así como la principal referencia informativa de la derecha. Tampoco la imagen de Goya describe la situación, más bien veríamos a un matón malencarado sacudiendo a un señor que intenta mantener la dignidad.
El Mundo lleva meses, sino años, apoyando, o contribuyendo a crear la "teoría de la conspiración". Hasta hace pocos días, El País no había hecho más que tímidos apuntes, señalando incongruencias, pero sin entrar al trapo ni mucho menos. Daba la impresión de que El País pensaba que era tan delirante el comportamiento de El Mundo que el mero paso del tiempo les iba a colocar en su sitio. Bien, estos últimos días El País ha parecido despertar y ha reaccionado. Quizá se le pueda acusar de no ser exquisitamente imparcial, de cargar las tintas en algún titular, pero desde luego no juega con las armas sucias y con los titulares rayanos en la calumnia de El Mundo. Por otra parte, el nivel de la teoría conspirativa ha crecido tanto (ya se acusa a ministerios enteros y se piden dimisiones de ministros) que la mesura no es posible: no es posible desviar balas de cañón con un elegante florete, sino que se impone el saco terrero y la granada.
En otro orden de cosas, la lucha por la clientela entre País y Mundo no creo que sea la cuestión en juego. El Mundo (con la inestimable ayuda de FJL) está intentado cargarse el ABC, con la que comparte más posibles clientes, y quedar así como la principal referencia informativa de la derecha. Tampoco la imagen de Goya describe la situación, más bien veríamos a un matón malencarado sacudiendo a un señor que intenta mantener la dignidad.
