13-06-2007, 06:17:35
Oigo hoy, con profundo dolor y rabia, el sermón del talibán de las ondas arremetiendo contra esta señora, ya ni Zaragoza le interesa cuando puede atacar a esta buena señora que ha demostrado una especial sensibilidad hacia las víctimas y que las palabras atropelladas de su discurso, tal vez nervioso, tal vez emotivo, no ha restado valor a lo que ha demostrado muchas veces a lo largo del juicio, que su apoyo a las victimas ha sido intenso y sincero.
Que este tipejo radiofónico, cortando todo el alegato a favor de las víctimas, se permita decir que la fiscal las ha insultado denodadamente a lo largo del juicio es de un cinismo enfermizo. Que se ría de la reprimenda del juez y de las lágrimas de frustración de Olga es, también, de una maldad absoluta. Él que se burla de todas las víctimas zarandeándolas de un lado a otro de teorías paranoicas, que vende lágrimas para subir la audiencia, que inventa, manipula y miente a su conveniencia para alentar las fantasías de su audiencia, que está robando a las víctimas toda posibilidad de ver una sentencia que las consuele y pretende eternizar su dolor a base de dudas que nunca se verán resueltas en un tribunal. Él, precisamente él se permite el lujo de atacar a esta fiscal.
Seguirá a lo largo de la mañana, pero hoy no seré yo el que le escuche.
Me quedaré con las lágrimas de impotencia y la altura moral de Olga Sánchez.
Que este tipejo radiofónico, cortando todo el alegato a favor de las víctimas, se permita decir que la fiscal las ha insultado denodadamente a lo largo del juicio es de un cinismo enfermizo. Que se ría de la reprimenda del juez y de las lágrimas de frustración de Olga es, también, de una maldad absoluta. Él que se burla de todas las víctimas zarandeándolas de un lado a otro de teorías paranoicas, que vende lágrimas para subir la audiencia, que inventa, manipula y miente a su conveniencia para alentar las fantasías de su audiencia, que está robando a las víctimas toda posibilidad de ver una sentencia que las consuele y pretende eternizar su dolor a base de dudas que nunca se verán resueltas en un tribunal. Él, precisamente él se permite el lujo de atacar a esta fiscal.
Seguirá a lo largo de la mañana, pero hoy no seré yo el que le escuche.
Me quedaré con las lágrimas de impotencia y la altura moral de Olga Sánchez.
