14-06-2007, 15:15:45
Espero no haberme pasado de adjetivos. Lo que pasa es que he intentado recoger varias de las expresiones que se han manifestado en este hilo.
Al Sr. Juez de Instrucción No. 6 de la Audiencia Nacional, Don Juan del Olmo.
A la Sra. Fiscal de la Audiencia Nacional, Doña Olga Sánchez.
A los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Somos un grupo de ciudadanos que nos dirigimos a ustedes para expresarles nuestra gratitud y nuestro más profundo reconocimiento por la labor que han desarrollado durante los últimos tres años para llevar ante la justicia a los responsables de los criminales atentados del once de marzo, el más horrible ataque terrorista que ha sufrido España. Queremos rendir homenaje público a la honradez, la entereza, la constancia, el valor y la humanidad que han demostrado ustedes a lo largo de estos años, virtudes que son aún más admirables a la luz de las agresiones malignas y miserables de las que han sido objeto, de forma inmisericorde y continua, durante todo este tiempo. Agresiones tanto más repugnantes cuanto que no sólo se originan en intereses espurios, sino que se intenta disfrazarlas hipócritamente con los mantos de la libertad de expresión, la búsqueda de la verdad y el apoyo a las víctimas.
Con impotencia hemos asistido al espectáculo más vergonzoso de la historia del periodismo en nuestro país. Es inaudita y aberrante la forma como se ha cuestionado su honorabilidad; es indignante la forma como se han puesto sistemáticamente en duda, sin ninguna evidencia sólida, el funcionamiento de las instituciones y el Estado de Derecho. La mala fe y la mentira han campeado a sus anchas, sin apenas réplica. Pero la verdad termina por prevalecer siempre; y ustedes han luchado como ningún otro a favor de la verdad.
Palabras especiales merecen Don Juan del Olmo y Doña Olga Sánchez. Muchos les conocimos públicamente cuando el primero, en un acto con las víctimas, se emocionó profundamente y la segunda, solidaria, le cogió la mano y le dio fuerzas. Días, meses, años de abnegada labor, aun a riesgo de su salud, que culminaron en un sumario tan acucioso que ha resultado inexpugnable ante los ataques de sus detractores y en una vista oral sin precedentes en la que el Ministerio Fiscal construyó sus argumentos con contundencia y eficacia, pero también con profunda y sincera empatía hacia las víctimas.
Queremos también recordar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, en pocas horas, lograron las primeras detenciones y evitaron con su diligencia que se cometieran nuevos y terribles ataques; y muy en especial a los peritos que pusieron su ciencia al servicio de la verdad sin imaginar que su labor sería impugnada algún día con los argumentos más peregrinos y las peores intenciones; y a los Tedax y Geos que arriesgaron su vida, como siempre han hecho, para proteger las nuestras, recibiendo por todo agradecimiento la rastrera sospecha de su colusión con los asesinos. Hacemos extensivo este homenaje a todos los policías, guardias civiles y agentes del CNI que han sido injustamente calumniados por el terrible delito de que su versión de los hechos no apoya las teorías de la conspiración.
Finalmente, queremos honrar la memoria de Don Francisco Javier Torronteras Gadea (DEP), cuyo sacrificio no ha sido por desgracia obstáculo para que algunos infames intenten ensuciar su nombre.
Ninguno de ustedes merece las palabras zahirientes y mentirosas de periodistas abyectos, de políticos cobardes. No merecen ni la calumnia ni el sarcasmo ni el cuestionamiento continuo y gratuito de su capacidad profesional ni de su honorabilidad. Lo que merecen, y es lo que intentamos en la medida de nuestras posibilidades hacerles llegar, es gratitud, reconocimiento y solidaridad. Tengan ustedes por seguro que somos muchos los que caminamos a su lado, orgullosos de tenerles como conciudadanos y garantes de la justicia, seguros de que la verdad prevalecerá.
Gracias. De corazón.
Al Sr. Juez de Instrucción No. 6 de la Audiencia Nacional, Don Juan del Olmo.
A la Sra. Fiscal de la Audiencia Nacional, Doña Olga Sánchez.
A los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
Somos un grupo de ciudadanos que nos dirigimos a ustedes para expresarles nuestra gratitud y nuestro más profundo reconocimiento por la labor que han desarrollado durante los últimos tres años para llevar ante la justicia a los responsables de los criminales atentados del once de marzo, el más horrible ataque terrorista que ha sufrido España. Queremos rendir homenaje público a la honradez, la entereza, la constancia, el valor y la humanidad que han demostrado ustedes a lo largo de estos años, virtudes que son aún más admirables a la luz de las agresiones malignas y miserables de las que han sido objeto, de forma inmisericorde y continua, durante todo este tiempo. Agresiones tanto más repugnantes cuanto que no sólo se originan en intereses espurios, sino que se intenta disfrazarlas hipócritamente con los mantos de la libertad de expresión, la búsqueda de la verdad y el apoyo a las víctimas.
Con impotencia hemos asistido al espectáculo más vergonzoso de la historia del periodismo en nuestro país. Es inaudita y aberrante la forma como se ha cuestionado su honorabilidad; es indignante la forma como se han puesto sistemáticamente en duda, sin ninguna evidencia sólida, el funcionamiento de las instituciones y el Estado de Derecho. La mala fe y la mentira han campeado a sus anchas, sin apenas réplica. Pero la verdad termina por prevalecer siempre; y ustedes han luchado como ningún otro a favor de la verdad.
Palabras especiales merecen Don Juan del Olmo y Doña Olga Sánchez. Muchos les conocimos públicamente cuando el primero, en un acto con las víctimas, se emocionó profundamente y la segunda, solidaria, le cogió la mano y le dio fuerzas. Días, meses, años de abnegada labor, aun a riesgo de su salud, que culminaron en un sumario tan acucioso que ha resultado inexpugnable ante los ataques de sus detractores y en una vista oral sin precedentes en la que el Ministerio Fiscal construyó sus argumentos con contundencia y eficacia, pero también con profunda y sincera empatía hacia las víctimas.
Queremos también recordar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, en pocas horas, lograron las primeras detenciones y evitaron con su diligencia que se cometieran nuevos y terribles ataques; y muy en especial a los peritos que pusieron su ciencia al servicio de la verdad sin imaginar que su labor sería impugnada algún día con los argumentos más peregrinos y las peores intenciones; y a los Tedax y Geos que arriesgaron su vida, como siempre han hecho, para proteger las nuestras, recibiendo por todo agradecimiento la rastrera sospecha de su colusión con los asesinos. Hacemos extensivo este homenaje a todos los policías, guardias civiles y agentes del CNI que han sido injustamente calumniados por el terrible delito de que su versión de los hechos no apoya las teorías de la conspiración.
Finalmente, queremos honrar la memoria de Don Francisco Javier Torronteras Gadea (DEP), cuyo sacrificio no ha sido por desgracia obstáculo para que algunos infames intenten ensuciar su nombre.
Ninguno de ustedes merece las palabras zahirientes y mentirosas de periodistas abyectos, de políticos cobardes. No merecen ni la calumnia ni el sarcasmo ni el cuestionamiento continuo y gratuito de su capacidad profesional ni de su honorabilidad. Lo que merecen, y es lo que intentamos en la medida de nuestras posibilidades hacerles llegar, es gratitud, reconocimiento y solidaridad. Tengan ustedes por seguro que somos muchos los que caminamos a su lado, orgullosos de tenerles como conciudadanos y garantes de la justicia, seguros de que la verdad prevalecerá.
Gracias. De corazón.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
