15-06-2007, 12:43:12
Iustitia Wrote:¿Y no preferís jueces y fiscales que no lloren? ¿cirujanos que no lloren?Creo que en ningún momento se juzga a Bermúdez. Yo, en particular, entiendo que lo que hizo al atajar a la fiscal era razonable, aunque a mi juicio excesivamente rigorista. Pero ese hecho ha sido un catalizador para rendir homenaje a las personas incansablemente calumniadas durante años. ¿Qué problema hay en ello?
De todos modos estoy también en contra de las descalificaciones personales que la prensa emprende contra jueces y fiscales cuando consideran que su trabajo va contra sus intereses.
Pero, claro, eso también ha pasado con otros. Por ejemplo, con el propio Bermúdez que tuvo que soportar durante mucho tiempo que dijeran prácticamente que le habían nombrado siendo tonto y no teniendo ningún mérito sólo por ser la marioneta del PP... Bueno, pues eso, que hicieron otro sector de medios tampoco está bien.
Y no creo que os pareciera bien que Ber usara el juicio para expresar lo que piense sobre estos ataques a su honestidad profesional y a los intentos de sacarle a empellones del puesto "porque no era un hombre para el proceso de paz"
Dicho lo cual me parece que, aunque no queraís ser políticos, la sensibilidad se os despierta más en unos casos que en otros...
Lo cual no deja de ser legítimo,claro.
Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo en que Bermúdez ha sido injustamente vilipendiado (aunque muchísimo menos que la fiscal y el juez de instrucción). Apenas ayer Sopena tronaba contra él, advirtiéndole que no tuviera cuartel contra el conspiracionismo en la sentencia. Estoy en profundo desacuerdo, como lo estuve cuando Gabilondo perdió los papeles y empezó a criticar a Bermúdez gratuitamente apenas iniciarse el juicio.
Y contestando a la pregunta inicial, a mí no. Me gusta que la gente tenga emociones, que sea humana, cuando ello (como es el caso) no influye negativamente en su trabajo.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
