15-06-2007, 14:22:01
Iustitia:
Respeto mucho tus conocimientos que han sido muy útiles en el Foro, y personalmente a mí me han ayudado mucho, pero creo que en este caso concreto , refiriéndote a este blog, te equivocas un poco, quizás porque son miles de post para cientos de asuntos, y no puede uno acordarse de todo.
Pongo por ejemplo de la actitud, a mi juicio ejemplar, de este blog, lo que ocurrió con la imputación de los cargos policiales en el caso ácido bórico. A mi juicio, y a juicio de un 99 % de los participantes, la sentencia es injusta, y se discutió profusamente. Se razonaron sus fundamentos, se criticó el Auto, y a mí me sigue revolviendo las tripas cuando me acuerdo del caso, pero jamás se perdieron las formas como en la Pinilla, Federico, o El Mundo.
Con Bermúdez determinados medios criticaron su nombramiento, pero yo haría diferencias, sin poner nombres que son fáciles de imaginar, entre quienes simplemente discreparon del nombramiento porque les pareció injusto o porque no lo vieron idóneo (que yo creo que es lícito; si esperas a que todo vaya mal para dar tu opinión, ya no hay tiempo para nada) a los que hicieron campaña contra él (los menos, y nunca llegaron a la bajeza de la otra frontera)
Y sobre llorar o no llorar... yo trabajo con enfermos terminales, o sea que veo más sufrimiento que el cirujano promedio: llorar a la cabecera del enfermo es normal, sirve para evitar quemarse en el trabajo, y eso es muy bueno: pero en la labor judicial, imagino que ser demasiado sensible, casi hasta parecer sensiblero, puede generar en el Tribunal u efento de rechazo...
Respeto mucho tus conocimientos que han sido muy útiles en el Foro, y personalmente a mí me han ayudado mucho, pero creo que en este caso concreto , refiriéndote a este blog, te equivocas un poco, quizás porque son miles de post para cientos de asuntos, y no puede uno acordarse de todo.
Pongo por ejemplo de la actitud, a mi juicio ejemplar, de este blog, lo que ocurrió con la imputación de los cargos policiales en el caso ácido bórico. A mi juicio, y a juicio de un 99 % de los participantes, la sentencia es injusta, y se discutió profusamente. Se razonaron sus fundamentos, se criticó el Auto, y a mí me sigue revolviendo las tripas cuando me acuerdo del caso, pero jamás se perdieron las formas como en la Pinilla, Federico, o El Mundo.
Con Bermúdez determinados medios criticaron su nombramiento, pero yo haría diferencias, sin poner nombres que son fáciles de imaginar, entre quienes simplemente discreparon del nombramiento porque les pareció injusto o porque no lo vieron idóneo (que yo creo que es lícito; si esperas a que todo vaya mal para dar tu opinión, ya no hay tiempo para nada) a los que hicieron campaña contra él (los menos, y nunca llegaron a la bajeza de la otra frontera)
Y sobre llorar o no llorar... yo trabajo con enfermos terminales, o sea que veo más sufrimiento que el cirujano promedio: llorar a la cabecera del enfermo es normal, sirve para evitar quemarse en el trabajo, y eso es muy bueno: pero en la labor judicial, imagino que ser demasiado sensible, casi hasta parecer sensiblero, puede generar en el Tribunal u efento de rechazo...
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
