19-06-2007, 19:21:42
Estoy escuchando partes de lo de Murillo, cuando dice "qué duro es esto para un abogado", tener que criticar a las otras partes, incluso a un compañero entrañable, dice, que ha mantenido lo de ETA hasta el final porque "le gusta".
Dice que Díaz de Mera pudo haber cometido un delito de encubrimiento terrorista. Habla de la AVT, después del 27 de mayo dice que no hay ningún indicio de ETA. La razón viene de fuera del proceso: "separar las imágenes del proceso de las imágenes terribles de los trenes".
Como sabe bien el tribunal, esto es totalmente irregular, en toda la historia procesal española no se ha visto un proceso en que haya esta "dislexia", por llamarla de alguna manera. Yo quiero que algún compañero reflexione. Si perseguimos a un etarra, imagínense que aparezca un Corán y 12 de profesionales saltan y dicen: fueron islamistas. Mire usted, no. No se puede hacer una acusación tan grave, tan seria, y poner en peligro toda una investigación.
No se puede, no se debe criticar una investigación, a un fiscal. Se requiere un respeto entre las partes procesales y un respeto a la verdad.
Dice que Díaz de Mera pudo haber cometido un delito de encubrimiento terrorista. Habla de la AVT, después del 27 de mayo dice que no hay ningún indicio de ETA. La razón viene de fuera del proceso: "separar las imágenes del proceso de las imágenes terribles de los trenes".
Como sabe bien el tribunal, esto es totalmente irregular, en toda la historia procesal española no se ha visto un proceso en que haya esta "dislexia", por llamarla de alguna manera. Yo quiero que algún compañero reflexione. Si perseguimos a un etarra, imagínense que aparezca un Corán y 12 de profesionales saltan y dicen: fueron islamistas. Mire usted, no. No se puede hacer una acusación tan grave, tan seria, y poner en peligro toda una investigación.
No se puede, no se debe criticar una investigación, a un fiscal. Se requiere un respeto entre las partes procesales y un respeto a la verdad.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
