10-10-2006, 22:09:20
A mi, en ocasiones, no me producen indignación, ni vergüenza ajena. Me producen simpatía por su entrega a lo que piensan que es una causa justa, y rabia hacia quienes manipulan a personas buenas que ofrecen desinteresadamente lo que pueden aportar a una verdadera caza de gamusinos.
Ayer mismo leía un post de hace tiempo, sobre una absurda teoría que relacionaba la dirección anotada en la tarjeta de la Kangoo con el lugar de trabajo de El Tunecino y con la Jefatura de Policía. Al parecer todos esos lugares estaban muy próximos. Pues bien, allí se había ido una voluntaria, al volante de su coche, para calcular las distancias entre todos esos puntos con Dios sabe qué objetivo.
No hablo de alguien que se sienta delante de su PC, abre una ventana con el blog de Luis del Pino y otra con Google y se dedica a divagar, sino de una persona que con absoluta fe en que la proximidad entre lugares demostraba algo, se había lanzado a hacer trabajo de campo. Había dedicado horas de su vida a aportar unos datos que no sólo no sirven de nada, sino que es mucho más sencillo comprobarlo con un callejero en papel o en mano. Pero quería tomar los datos sobre el terreno porque se ha implicado de verdad en ello, con el mismo entusiasmo con el que se entrega alguien en una ONG.
Lo que más me jode, tal vez, no son las personas interesadas que hacen política con la teoría de la conspiración, sino las buenas personas de las que se aprovechan.
Ayer mismo leía un post de hace tiempo, sobre una absurda teoría que relacionaba la dirección anotada en la tarjeta de la Kangoo con el lugar de trabajo de El Tunecino y con la Jefatura de Policía. Al parecer todos esos lugares estaban muy próximos. Pues bien, allí se había ido una voluntaria, al volante de su coche, para calcular las distancias entre todos esos puntos con Dios sabe qué objetivo.
No hablo de alguien que se sienta delante de su PC, abre una ventana con el blog de Luis del Pino y otra con Google y se dedica a divagar, sino de una persona que con absoluta fe en que la proximidad entre lugares demostraba algo, se había lanzado a hacer trabajo de campo. Había dedicado horas de su vida a aportar unos datos que no sólo no sirven de nada, sino que es mucho más sencillo comprobarlo con un callejero en papel o en mano. Pero quería tomar los datos sobre el terreno porque se ha implicado de verdad en ello, con el mismo entusiasmo con el que se entrega alguien en una ONG.
Lo que más me jode, tal vez, no son las personas interesadas que hacen política con la teoría de la conspiración, sino las buenas personas de las que se aprovechan.
