23-07-2007, 12:40:02
Quote:Compara en términos de igualdad el acuerdo de Alfonso XIII con el golpe de 1923 y el de Juan Carlos I con el que él quiere ver en la nueva situación de la autonomía catalana.No puedo estar de acuerdo. El señor Jiménez, que curiosamente es filólogo, es especialista en manejar con muy poco rigor el lenguaje. Rara vez usa las expresiones con propiedad, ajustándose a su significado. Lo que busca en ellas es otra cosa: las connotaciones que las palabras tienen, y cuanto más tremendistas sean estas, mejor para sus pretensiones propagandísticas. Hace ya la tira de años que un lingüista norteamericano acuñó una distinción entre "palabras-arrullo" ("libertad", "bienestar", "progreso", "libre desarrollo de la personalidad") que se usan por sus connotaciones positivas, y las "palabras-gruñido", que se usan por las connotaciones negativas (ejemplo obvio, los insultos). En ambos casos, su significado auténtico, en caso de que exista, suele importar un pimiento a quienes las usan.
No existe, pues, metáfora alguna (disparate, tal vez sí), sino estricta literalidad en su empleo de la expresión «golpe de estado».
Jiménez es especialista en gruñir, y por lo tanto, en "palabras-gruñidos", como en este caso: de ninguna de las maneras, ni retorciendo hasta lo inverosímil su significado, se puede equiparar un golpe de estado, como el de Primo de Rivera, con un proceso como el del Estatuto de Cataluña (se piense lo que se piense de este). Ni aunque el señor Jiménez estuviera plenamente convencido de que ambas situaciones son igualmente graves y amenazadoras para su concepción de lo que debe ser España, sería admisible que usara las mismas palabras para designarlas: el embarazo de la niña y la demencia senil del abuelo pueden ser dos situaciones graves para una familia, pero a nadie se le ocurriría decir que el abuelo está "embarazado". Salvo que se busque, como he dicho antes, el efecto propagandístico de las palabras, y no lo que significan.
