02-08-2007, 22:35:33
Bergman siempre tiene una nota de optimismo al final, un clavo ardiendo al que puede uno aferrarse. Por ejemplo, en el Séptimo Sello pasa justamente lo que usted dice: la familia humilde y sencilla se salva y sigue viviendo su "mediocre" realidad, su simpleza (yo he terminado siendo un epicúreo que piensa que esa mediocridad, a la que usted seguramente, como yo, le pone comillas, no tiene nada de malo). La vida en efecto puede ser sencilla, y en la sencillez (divino Mozart) están la felicidad y la belleza. Finalmente, Kavafis tiene razón: lo que importa es el camino.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
