Vaya, un fin de semana productivo para este hilo. Interesantísimo. Desde el viernes, ha dado cantidad de juego. Tal vez la intencionalidad inicial haya ido quedando algo relegada por el propio desarrollo del mismo. Pero es indiscutible que el entendimiento de eso que llamamos Naturaleza nos acerca a un entendimiento de nuestro propio yo, y por ende, de esa ética que hemos ido creando, muchas veces, de forma casi antinatura.
Hay un post larguísimo de Larean que no voy a citar -largo, larguísimo-, pero que me ha parecido muy interesante. Dice cosas realmente interesantes, alguna como que el caos es muy real. Desde luego, el caos primigenio lo era. Es la primera ley natural, a fin de cuentas.
Que la vida haya aparecido en esa Gaia mitológica no es más que un cúmulo de casualidades. Ese primer microorganismo en el que aparecen por primera vez los cuatro elementos (C,N, O, H) en perfecta armonía y que desarrolla un mecanismo inédito -en los millones de años que la materia inerte e inanimada había ido formando planetas, estrellas.... seres sin vida, a fin de cuentas- de autogénesis es pura casualidad (aquí no hay causalidad alguna). ¿Cuántos millones de años en cuantos posibles "mundos" serían precisos para que las condiciones exactas que dieron lugar a la vida se repitieran?. El caos permitió la combinación perfecta de esos elementos. Algo a priori tan nimio... y tan complejo. Somos hijos del caos, a fin de cuentas, y las leyes naturales de las que hemos ido hablando no son más que una determinada "organización" de ese caos para autodefender su nueva creación, el ser vivo.
¿PUede ser la no aceptación de algo tan poco poético como ser hijos de la casualidad lo que ha dado al hombre pié para buscar explicaciones míticas y religiosas a la aparición de la vida sobre la tierra?.
¿La explicación en un Dios todopoderoso que estableciera un divertido juego con su incial creación inerte y decidiera insuflar vida a uno de sus juguetitos para satisfacer, acaso, una necesidad de "entretenimiento"?.
¿Por qué precisamos de forma tan perentoria una explicación divina a un hecho casual?.
Hay un post larguísimo de Larean que no voy a citar -largo, larguísimo-, pero que me ha parecido muy interesante. Dice cosas realmente interesantes, alguna como que el caos es muy real. Desde luego, el caos primigenio lo era. Es la primera ley natural, a fin de cuentas.
Que la vida haya aparecido en esa Gaia mitológica no es más que un cúmulo de casualidades. Ese primer microorganismo en el que aparecen por primera vez los cuatro elementos (C,N, O, H) en perfecta armonía y que desarrolla un mecanismo inédito -en los millones de años que la materia inerte e inanimada había ido formando planetas, estrellas.... seres sin vida, a fin de cuentas- de autogénesis es pura casualidad (aquí no hay causalidad alguna). ¿Cuántos millones de años en cuantos posibles "mundos" serían precisos para que las condiciones exactas que dieron lugar a la vida se repitieran?. El caos permitió la combinación perfecta de esos elementos. Algo a priori tan nimio... y tan complejo. Somos hijos del caos, a fin de cuentas, y las leyes naturales de las que hemos ido hablando no son más que una determinada "organización" de ese caos para autodefender su nueva creación, el ser vivo.
¿PUede ser la no aceptación de algo tan poco poético como ser hijos de la casualidad lo que ha dado al hombre pié para buscar explicaciones míticas y religiosas a la aparición de la vida sobre la tierra?.
¿La explicación en un Dios todopoderoso que estableciera un divertido juego con su incial creación inerte y decidiera insuflar vida a uno de sus juguetitos para satisfacer, acaso, una necesidad de "entretenimiento"?.
¿Por qué precisamos de forma tan perentoria una explicación divina a un hecho casual?.
