Opi,
Me refiero a que con ética o moral objetivas lo que estás reclamando —siendo consciente de ello o no— es un comportamiento fundamentado respecto del entorno de uno mismo, entorno compuesto por otras personas y por el hábitat. El fundamento del comportamiento consiste en una escala de valores, o más propiamente en un valor principal del cual se deducen necesariamente los grados de aplicación. Por ejemplo, si definimos como maldad objetiva todo lo que produzca daño al entorno (de personas o cosas), es evidente que de ello se desprenden 3 posibles éticas: la absoluta, la relativa y la vivible. Rigiéndose por la absoluta, un ser humano no dañaría nada su entorno... y habría que asistir a su funeral por causas naturales en cosa de 60 días. Rigiéndose por la relativa, asistiríamos al linchamiento de un fanático tal en cuestión de medio año. Y queda la vivible, que consiste en conjugar mejor o peor el daño al entorno de personas y cosas con el progreso de cada uno. Vamos tirando. Porque es lo que tenemos ahora.
Volviendo a tu planteamiento original, cuando un tercero pretende imponer una ética o una moral en base a razones que nada tienen que ver con los valores del comportamiento humano, la ética deja de ser ética y se convierte en adoctrinamiento y por tanto en pobreza de todo tipo. Un ejemplo de actualidad es la patochada esa del cambio climático, un fenómeno que siempre ha sucedido —es imposible que no suceda en un sistema tan inestable cual el atmosférico— y por cuya gracia se pretende que cientos de millones de personas renuncien a comodidades modificando sus costumbres. Es decir, se pretende moldear el comportamiento de millones de personas en base a un bulo científico, simulando que este es un valor objetivo y por tanto de orden superior a nuestras tradicionales conveniencias subjetivas.
Me refiero a que con ética o moral objetivas lo que estás reclamando —siendo consciente de ello o no— es un comportamiento fundamentado respecto del entorno de uno mismo, entorno compuesto por otras personas y por el hábitat. El fundamento del comportamiento consiste en una escala de valores, o más propiamente en un valor principal del cual se deducen necesariamente los grados de aplicación. Por ejemplo, si definimos como maldad objetiva todo lo que produzca daño al entorno (de personas o cosas), es evidente que de ello se desprenden 3 posibles éticas: la absoluta, la relativa y la vivible. Rigiéndose por la absoluta, un ser humano no dañaría nada su entorno... y habría que asistir a su funeral por causas naturales en cosa de 60 días. Rigiéndose por la relativa, asistiríamos al linchamiento de un fanático tal en cuestión de medio año. Y queda la vivible, que consiste en conjugar mejor o peor el daño al entorno de personas y cosas con el progreso de cada uno. Vamos tirando. Porque es lo que tenemos ahora.
Volviendo a tu planteamiento original, cuando un tercero pretende imponer una ética o una moral en base a razones que nada tienen que ver con los valores del comportamiento humano, la ética deja de ser ética y se convierte en adoctrinamiento y por tanto en pobreza de todo tipo. Un ejemplo de actualidad es la patochada esa del cambio climático, un fenómeno que siempre ha sucedido —es imposible que no suceda en un sistema tan inestable cual el atmosférico— y por cuya gracia se pretende que cientos de millones de personas renuncien a comodidades modificando sus costumbres. Es decir, se pretende moldear el comportamiento de millones de personas en base a un bulo científico, simulando que este es un valor objetivo y por tanto de orden superior a nuestras tradicionales conveniencias subjetivas.
