28-08-2007, 10:26:47
El primero es más íntimo y terrenal. Caravaggio era un maestro en pintar la Historia Sagrada como si fuera un asunto cotidiano. Sus cenas de Emaús, sobre todo la que está en la Brera, son maravillosas en ese sentido. Y lo supe al verla, sin leer a Gombrich.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
