Ayer, 28 de agosto, salió la primera parte del "Jesús de Nazaret" escrito por el Papa Benedicto. Vengo de comprarlo. Me han dicho que si quería una 1ª edición era ahora o nunca, pues los 50.000 ejemplares ya están distribuídos y la segunda en ciernes.
Son 447 páginas. Huele de esa manera como huelen los libros recién abiertos, a misterio. Me puede el ansia, sin querer ya ando leyendo cosas de aquí y de allá, a salto de mata... ¡Las referencias y blibliografía son 31 páginas apretadas!
Leer a Ratzinger no es sencillo.
Me he dado cuenta en otros libros o artículos suyos que establece niveles de lectura para distintos receptores. Ratzinger el teólogo, a veces, se me pierde en alturas muy difíciles; Ratzinger el pastor hace divulgación como nadie. Benedicto lo mezcla todo, lo pone junto y será cada lector quien lea un libro distinto. Creo.
"He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el "Jesús histórico" en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús -el de los Evangelios- es una figura históricamente sensata y convincente.
Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia. Apenas veinte años después de la muerte de Jesús, encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cf. 2, 6-11) una cristología de Jesús totalmente desarrollada, en la que se dice que Jesús era igual a Dios, pero que se despojó de su rango, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz, y que a Él corresponde ser honrado por el cosmos, la adoración que Dios había anunciado en el profeta Isaías (cf. 45, 23) y que sólo Él merece.
La investigación crítica se plantea con razón la pregunta:
¿Qué ha ocurrido en esos veinte años desde la crucifixión de Jesús?
¿Cómo se llegó a esta cristología?
En realidad, el hecho de que se formaran comunidades anónimas, cuyos representantes se intenta descubrir, no explica nada.
¿Cómo colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, así, imponerse?
¿No es más lógico, también desde el punto de vista histórico, pensar que su grandeza residía en su origen, y que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios?"
Roma, fiesta de San Jerónimo,
30 de septiembre de 2006.
Joseph Ratzinger - Benedicto XVI
Son 447 páginas. Huele de esa manera como huelen los libros recién abiertos, a misterio. Me puede el ansia, sin querer ya ando leyendo cosas de aquí y de allá, a salto de mata... ¡Las referencias y blibliografía son 31 páginas apretadas!
Leer a Ratzinger no es sencillo.
Me he dado cuenta en otros libros o artículos suyos que establece niveles de lectura para distintos receptores. Ratzinger el teólogo, a veces, se me pierde en alturas muy difíciles; Ratzinger el pastor hace divulgación como nadie. Benedicto lo mezcla todo, lo pone junto y será cada lector quien lea un libro distinto. Creo.
"He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el "Jesús histórico" en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús -el de los Evangelios- es una figura históricamente sensata y convincente.
Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia. Apenas veinte años después de la muerte de Jesús, encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cf. 2, 6-11) una cristología de Jesús totalmente desarrollada, en la que se dice que Jesús era igual a Dios, pero que se despojó de su rango, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz, y que a Él corresponde ser honrado por el cosmos, la adoración que Dios había anunciado en el profeta Isaías (cf. 45, 23) y que sólo Él merece.
La investigación crítica se plantea con razón la pregunta:
¿Qué ha ocurrido en esos veinte años desde la crucifixión de Jesús?
¿Cómo se llegó a esta cristología?
En realidad, el hecho de que se formaran comunidades anónimas, cuyos representantes se intenta descubrir, no explica nada.
¿Cómo colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, así, imponerse?
¿No es más lógico, también desde el punto de vista histórico, pensar que su grandeza residía en su origen, y que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios?"
Roma, fiesta de San Jerónimo,
30 de septiembre de 2006.
Joseph Ratzinger - Benedicto XVI
