Sobre esa evolución, o "exageración" de los milagros que citas, no le veo mayor misterio. Cada uno de los sinópticos habla de un Jesús "distinto" porque se dirige a un público diferente.
De momento parece que el más antiguo sería Marcos, y hay cosas en él que recogen Mateo y Lucas. A su vez, éstos últimos tienen "otra" fuente común que desconocemos, pero el "problema Quelle" o "Q" (Fuente) sigue abierto.
El judío Mateo habla del Mesías, a otros judíos, no como Marcos que tiene unos lectores mixtos y a veces debe explicar cosas del judaísmo. Marcos describe a un Jesús "hombre", misterioso, Hijo de Dios. Lucas es griego, escribe en griego y para gentiles, no le interesan las profecías mesiánicas pues describe a un Salvador universal, para todas las naciones. Juan habla directamente de Dios.
No hay contradicciones, más bien son complementarios.
Hay que recordar que una fuente valiosísima sobre los milagros de Jesús es el judaísmo actual. En los textos judíos JAMÁS se ponen en duda, al contrario, confirman por testigos no amigos cada portento. Usan los milagros para acusar a Jesús de "seducción" y "practicar la magia", o realizar esos portentos por alguna mediación del Maligno. Es el mismo ejemplo de la resurrección: los rabinos nunca niegan que el cuerpo desapareció, ni siquiera que hubo apariciones posteriores, pero acusan a otros de crear la impostura.
Os recuerdo que la Torá tiene en "un infierno de excrementos hirvientes" a Tito (el que arrasó Jerusalén) y a Jesús.
De momento parece que el más antiguo sería Marcos, y hay cosas en él que recogen Mateo y Lucas. A su vez, éstos últimos tienen "otra" fuente común que desconocemos, pero el "problema Quelle" o "Q" (Fuente) sigue abierto.
El judío Mateo habla del Mesías, a otros judíos, no como Marcos que tiene unos lectores mixtos y a veces debe explicar cosas del judaísmo. Marcos describe a un Jesús "hombre", misterioso, Hijo de Dios. Lucas es griego, escribe en griego y para gentiles, no le interesan las profecías mesiánicas pues describe a un Salvador universal, para todas las naciones. Juan habla directamente de Dios.
No hay contradicciones, más bien son complementarios.
Hay que recordar que una fuente valiosísima sobre los milagros de Jesús es el judaísmo actual. En los textos judíos JAMÁS se ponen en duda, al contrario, confirman por testigos no amigos cada portento. Usan los milagros para acusar a Jesús de "seducción" y "practicar la magia", o realizar esos portentos por alguna mediación del Maligno. Es el mismo ejemplo de la resurrección: los rabinos nunca niegan que el cuerpo desapareció, ni siquiera que hubo apariciones posteriores, pero acusan a otros de crear la impostura.
Os recuerdo que la Torá tiene en "un infierno de excrementos hirvientes" a Tito (el que arrasó Jerusalén) y a Jesús.
