Rasmo, no te pongas tan pesimista hombre. Yo insisto que los jueces están entrenados para saber abstraerse de su propia ideología y aplicar la ley de forma técnica y razonable.
[mode broma on]Y bueno, si en este caso la buena de la juez se deja llevar por su conservadurismo, yo propongo que “peonicemos blancamente” y le inundemos el correo electrónico del juzgado con preguntas tales como: Sra. Juez ¿cuántos “delitos” de falsedad en documento público se han cometido en su juzgado en lo que va de año? ¿Eh, eh? [mode broma off]
Lo digo en plan de broma, pero es cierto. Un ejemplo de lo más cotidiano: el litigante que va al juzgado a otorgar poder (apud acta) a su procurador para ahorrarse el coste de hacerlo ante notario. En el acta se hace constar que hace la manifestación y firma ante el Secretario del juzgado (fedatario judicial), pero en la práctica el Secretario sólo está presente en un 10% (como mucho) de los casos y la comparecencia y firma del acta se realiza ante un auxiliar administrativo. O sea …..
No creo que esa irregularidad, que técnicamente hace la comparecencia nula de raiz, sea menos “grave” que lo hecho por Ramírez, es decir, atribuirse a sí mismo la realización del análisis. En el caso del apoderamiento ni tan siquiera el juez puede suplir al Secretario, sin embargo, en el caso de Ramírez he visto alguna sentencia validando los informes emitidos por laboratorios oficiales, aunque estén firmados exclusivamente por el jefe del equipo (el Ramírez de turno), sin mención específica a el/los experto/s que realizaron el/los análisis. Es decir, que Ramírez podría haber redactado el informe de esa forma y ni tan siquiera podría atribuírsele esa pequeña irregularidad. Es mi humilde opinión
Isocrates, hola. Yo no estoy muy ducha en penal (mas bien, aborrezco el penal
, así que no sé con certeza si se podrían acumular las falsedades de los peritos y la de los jefes en un mismo juicio. Pero se me ocurre pensar en el típico juicio de faltas por trifulcas vecinales: tú me insultas y yo te doy una colleja (con perdón), y ambos acabamos condenados en el mismo juicio en base a nuestra propia versión de los hechos. Ya se que los procedimientos para enjuiciar delitos son más formalistas, así que no me atrevo a aventurar nada. A menos que aparezca por aquí un/a lumbreras especialista en penal ¡habrá que esperar a ver qué pasa!
[mode broma on]Y bueno, si en este caso la buena de la juez se deja llevar por su conservadurismo, yo propongo que “peonicemos blancamente” y le inundemos el correo electrónico del juzgado con preguntas tales como: Sra. Juez ¿cuántos “delitos” de falsedad en documento público se han cometido en su juzgado en lo que va de año? ¿Eh, eh? [mode broma off]
Lo digo en plan de broma, pero es cierto. Un ejemplo de lo más cotidiano: el litigante que va al juzgado a otorgar poder (apud acta) a su procurador para ahorrarse el coste de hacerlo ante notario. En el acta se hace constar que hace la manifestación y firma ante el Secretario del juzgado (fedatario judicial), pero en la práctica el Secretario sólo está presente en un 10% (como mucho) de los casos y la comparecencia y firma del acta se realiza ante un auxiliar administrativo. O sea …..
No creo que esa irregularidad, que técnicamente hace la comparecencia nula de raiz, sea menos “grave” que lo hecho por Ramírez, es decir, atribuirse a sí mismo la realización del análisis. En el caso del apoderamiento ni tan siquiera el juez puede suplir al Secretario, sin embargo, en el caso de Ramírez he visto alguna sentencia validando los informes emitidos por laboratorios oficiales, aunque estén firmados exclusivamente por el jefe del equipo (el Ramírez de turno), sin mención específica a el/los experto/s que realizaron el/los análisis. Es decir, que Ramírez podría haber redactado el informe de esa forma y ni tan siquiera podría atribuírsele esa pequeña irregularidad. Es mi humilde opinión
Isocrates, hola. Yo no estoy muy ducha en penal (mas bien, aborrezco el penal
, así que no sé con certeza si se podrían acumular las falsedades de los peritos y la de los jefes en un mismo juicio. Pero se me ocurre pensar en el típico juicio de faltas por trifulcas vecinales: tú me insultas y yo te doy una colleja (con perdón), y ambos acabamos condenados en el mismo juicio en base a nuestra propia versión de los hechos. Ya se que los procedimientos para enjuiciar delitos son más formalistas, así que no me atrevo a aventurar nada. A menos que aparezca por aquí un/a lumbreras especialista en penal ¡habrá que esperar a ver qué pasa!
