Yo también he visto hoy ese concierto, geniales cuando Pavarotti sigue cantando cuando tenía que cederle el puesto a Domingo y, cuando se da cuenta, se aparta humildemente y deja a Plácido continuar. O cuando improvisan los turnos en que cada uno interpretará un fragmento de un bis.
Asombroso como Domingo y Carreras acusan el esfuerzo en sus expresiones y Pavarotti canta como el que se rasca un codo, sólo en algunos momentos álgidos el color ilumina su rostro.
Eso sí, el concierto es de 1990, algo más reciente tampoco hubiera ido mal.
Asombroso como Domingo y Carreras acusan el esfuerzo en sus expresiones y Pavarotti canta como el que se rasca un codo, sólo en algunos momentos álgidos el color ilumina su rostro.
Eso sí, el concierto es de 1990, algo más reciente tampoco hubiera ido mal.
