27-10-2007, 10:35:03
Los refritos de Del Pino
El tramposo cálculo de probabilidades que hace del Pino en su último enigma no es nuevo, procede del enigma 17 “Los intocables” de donde fusila el párrafo:
El primer escollo grave contra el que choca el cálculo de Del Pino es que no tiene lógica comercial vender tarjetas activadas y sin activar revueltas.
Pero hay otro mucho más serio que pone de manifiesto la falsedad de la premisa de Del Pino según la cual todas las tarjetas compradas iban al mismo saco y de allí se sacaban al tun tun:
-195 desde Interdist Movil. Estas tarjetas proceden a su vez de cuatro proveedores distintos de esta empresa, a los que Del Pino denomina rutas A, B, C, y D.
-30 desde Uritel 2000 (ruta E)
-100 desde un proveedor particular (ruta F)
De entre estas 325 salieron las 200 que Sindhu Enterprise vendió al locutorio de Zougham.
Bien, pues yo le propongo otro experimento: metamos las 325 tarjetas en una bolsa y saquemos 200 ¿Qué probabilidad hay de que ninguna de las extraídas pertenezca a las rutas A, D y sobre todo F (100 tarjetas)? Yo creo que menos de una entre un millón.
Pues eso, que por más que insista Del Pino, sus propias investigaciones demuestran que en Sindhu Enterprise sí existía un criterio de segregación para la venta de las tarjetas, que no las echaban en un saco según iban llegando y las vendían luego a puñaos, que las premisas que utiliza para realizar sus cálculos y sacar sus conclusiones son, una vez más, falsas.
El tramposo cálculo de probabilidades que hace del Pino en su último enigma no es nuevo, procede del enigma 17 “Los intocables” de donde fusila el párrafo:
Quote:“En realidad, no es que esta coincidencia resulte rara, sino que resulta rarísima. Para ver hasta qué punto, basta con recurrir a la matemática combinatoria. Al locutorio de Zougham llegaron 200 tarjetas: 30 de ellas (como máximo) correspondían al pedido milagroso de Uritel, mientras que las otras 170 siguieron otras rutas de comercialización. Hagamos el siguiente experimento: metamos las 200 tarjetas en una bolsa y saquemos 7 tarjetas al azar (las siete tarjetas de Morata). ¿Sabe el lector cuál es la probabilidad de que esas 7 tarjetas extraídas al azar pertenezcan, todas ellas, a las 30 de Uritel? ¡Menos de uno entre un millón!”En ese mismo enigma 17, en el que se detallan las rutas de comercialización de las tarjetas compradas por Sindhu Enterpraise de las que salieron las doscientas vendidas al locutorio de Zougham, el mismo Del Pino nos da la clave para desmontar su historieta: las 30 tarjetas que Sindhu compró directamente a Uritel 2000 no están activadas, mientras que las 195 que compró a Intersist Movil sí lo estaban.
El primer escollo grave contra el que choca el cálculo de Del Pino es que no tiene lógica comercial vender tarjetas activadas y sin activar revueltas.
Pero hay otro mucho más serio que pone de manifiesto la falsedad de la premisa de Del Pino según la cual todas las tarjetas compradas iban al mismo saco y de allí se sacaban al tun tun:
Quote:“...Sindhu Enterprise, al vender 200 tarjetas sueltas al locutorio de Zougham, forzosamente tuvo que entregarle un batiburrillo en el que cada tarjeta podía pertenecer a cualquiera de las seis rutas de comercialización que hemos identificado al principio del artículo.” (Enigma 17)Si nos fijamos en las rutas de comercialización de las tarjetas llegadas a Sindhu Enterprise entre mediados de enero y principios de marzo, vemos que éstas son 325:
-195 desde Interdist Movil. Estas tarjetas proceden a su vez de cuatro proveedores distintos de esta empresa, a los que Del Pino denomina rutas A, B, C, y D.
-30 desde Uritel 2000 (ruta E)
-100 desde un proveedor particular (ruta F)
De entre estas 325 salieron las 200 que Sindhu Enterprise vendió al locutorio de Zougham.
Bien, pues yo le propongo otro experimento: metamos las 325 tarjetas en una bolsa y saquemos 200 ¿Qué probabilidad hay de que ninguna de las extraídas pertenezca a las rutas A, D y sobre todo F (100 tarjetas)? Yo creo que menos de una entre un millón.
Pues eso, que por más que insista Del Pino, sus propias investigaciones demuestran que en Sindhu Enterprise sí existía un criterio de segregación para la venta de las tarjetas, que no las echaban en un saco según iban llegando y las vendían luego a puñaos, que las premisas que utiliza para realizar sus cálculos y sacar sus conclusiones son, una vez más, falsas.
