Curioso caso de "doble personalidad periodística". En la edición en papel la noticia es completamente versión oficialista (el artículo va sin firma):
20Minutos Madrid 29-10-2007 Wrote:EL FIN DE LA CONJURAEdito para añadir negritas.
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Alrededor de 320 horas de juicio acabaron con la "agujerología" y su teoría de la conspiración. Varias acusaciones, vinculadas a la AVT, cayeron en la esquizofrenia procesal de convertirse en defensores de los islamistas.
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Casi 320 horas de vista oral fueron necesarias para desmontar una de las conspiraciones más tenebrosas de la reciente historia moderna. El juicio del 11-M, la vista más importante tras la del 23-F, dejaba caer el telón el pasado 2 de julio, cuatro meses y 17 días después de que Javier Gómez Bermúdez, un juez singular y mediático, iniciara el desfile de los 309 comparecientes, de los que 117 fueron policías y guardias civiles. En los cuatro meses y 17 días que duró se vivió una auténtica esquizofrenia procesal, con acusaciones convertidas en defensas, una situación insólita que motivó continuas advertencias del presidente del tribunal. A esta anormalidad contribuyó decisivamente la Asociación de Víctimas del Terrorismo y sus 'franquicias': su filial -la Asociación de Víctimas del 11M- y una acusación particular, encarnada por uno de los abogados que tiene en 'nómina', Juan Carlos Rodríguez Segura.
Buena parte de las sesiones del juicio se dedicaron al desmontaje de los denominados 'agujeros negros', la realidad inventada por cierta prensa canalla, dicho sea en palabras de Valle-Inclán. He aquí un somero resumen de estas simas insondables: la mochila de Vallecas fue colocada por una mano negra; la Renault Kangoo fue llenada de objetos por otra mano tan negra como la anterior; los tráficos telefónicos se obtuvieron sin respaldo judicial; el segundo vehículo de los terroristas, el Skoda Fabia, fue una aportación del CNI, el paraíso de las manos negras; y el suicido de Leganés, en realidad, fue un montaje de manos negrísimas que colocaron los cadáveres a posteriori.
La trama de ETA quedó en gran medida desarticulada tras la deposición del ex-director general de la Policía Agustín Díaz de Mera, al que Bermúdez tuvo que empapelar tras negarse en primera instancia a revelar la fuente que le había hablado de un informe que mencionaba a la banda y que, supuestamente, el Gobierno había manipulado porque no favorecía sus intereses. La fuente, el comisario García Castaño, negó la mayor y la menor, con lo que el ridículo de Díaz de Mera fue espantoso. Bermúdez estuvo impecable, excepción hecha de un grave error procesal que puedo determinar la nulidad de la vista, al olvidar dar traslado a la Abogacía del Estado de las peticiones de responsabilidad civil subsidiaria del Estado formulada por varias acusaciones particulares.
La única solución posible para evitar la nulidad era que ninguna de las acusaciones mantuviera su petición en sus calificaciones finales y, para conseguir ese objetivo, los abogados de todas ellas se reunieron el miércoles 23 de mayo en un restaurante de la Casa de Campo de Madrid, a orillas de su famoso lago. El resultado de este 'pacto del lago' fue que los acusadores aceptaron dejar de lado su pretensión, y unificaron sus peticiones de indemnización: un millón de euros por fallecido. A Bermúdez le hicieron el favor de su vida.
