31-10-2006, 12:35:44
Amles Wrote:Si yo ya digo que por lo menos su primer artículo es vergonzante, porque contiene varias informaciones que cuesta creer que alguien "experto en calidad" pueda hacer sin obrar con mala fe. Quisiera creer que en realidad lo que pasa es que no es tal experto, y que tiene una perspectiva "vigesimonónica" (¿se dirá así?) de lo que debiera ser un sistema de aseguramiento de la calidad. Y que nos habla de válvulas de vacío habiéndose inventado el transistor, o de reglas de cálculo teniendo todo el mundo una calculadora electrónica en su mesa...larean Wrote:Walterson:Es cierto que Peregrín nunca se ha mostrado partidario de la teoría de la conspiración, pero también es cierto que en el caso de los informes, da por buena la información publicada al respecto (p.ej. sobre la titulación de Ramírez).
Ignoraba ese dato. Me voy a leer los artículos con más calma. Tal vez conviene entrar en contacto con Peregrín.
Eso no casa bien con un "escéptico".
Añade que, si bien fue hace doscientos años presidente de un C.T. del CEN (lo que no da patente de "requeteexperto" en Calidad), hasta pulir lo que al final ha publicado en El Mundo, ha tenido varias meteduras de pata que puedes ver en el blog (y las que no se han comentado), dando por sentado que la normativa se publica en el BOE y, por lo tanto, es de obligado cumplimiento, o haciendo referencia a normas derogadas hace años como si siguieran en vigor.
Sea como fuere, bien por ignorancia, bien por mala fe, bien por vanidad, váyase usted a saber, lo cierto es que pone su nombre y su prestigio al servicio de un fin perverso: hacer pasar una más que probable incorrección, que por otra parte es del todo irrelevante (que Ramírez hiciera constar que hizo unos ensayos que hizo otro), en una gravísima quiebra de la calidad de los informes del laboratorio de la policía científica. Gravísima quiebra que no es tal, entre otras muchas cosas porque no afecta a la calidad del producto, que fue de la entera satisfacción del cliente. Así que si no rectifica él, pues tendremos que rectificarle nosotros.
Pero ya digo, que es una lástima, porque por su trayectoria uno no esperaría encontrárselo en frente en esta "guerra".
P.D. Por cierto, el segundo artículo no me lo he leído una segunda vez, porque ni sé nada sobre la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ni pienso ponerme a estudiar Derecho Penal a estas alturas. Pero la pregunta evidente es, ¿a santo de qué se pone un ingeniero de telecomunicaciones, con vocación de profesor universitario de física teórica, que trabaja de directivo en una empresa del sector farmacéutico, a divagar sobre la jurisprudencia en torno a los peritajes? Me ha recordado a Ortega y Gasset, leído vía Martin Gardner en su recopilación de ensayos sobre ciencia 'El escarabajo sagrado', donde se incluye 'La barbarie del especialismo', un capítulo de 'La Rebelión de las Masas'. Allí Ortega decía, y pensad todos sobre ello:
Quote:He aquí un precioso ejemplar de este extraño hombre nuevo que he intentado, por una y otra de sus vertientes y haces, definir. He dicho que era una configuración humana sin par en toda la historia. El especialista nos sirve para concretar enérgicamente la especie y hacernos ver todo el radicalismo de su novedad. Porque antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio, porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es "un hombre de ciencia" y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio.
Y, en efecto, este es el comportamiento del especialista. En política, en arte, en los usos sociales, en las otras ciencias tomará posiciones de primitivo, de ignorantísimo; pero las tomará con energía y suficiencia, sin admitir — y esto es lo paradójico — especialistas de esas cosas. Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación; pero esta misma sensación íntima de dominio y valía le llevará a querer predominar fuera de su especialidad. De donde resulta que aun en este caso, que representa un máximum de hombre cualificado — especialista — y, por lo tanto, lo más opuesto al hombre-masa, el resultado es que se comportará sin cualifícación y como hombre-masa en casi todas las esferas de vida.
