14-11-2007, 19:23:05
Por cierto, Urodonal, y no es por lo que dices de los abrazos, francamente bueno tu chiste de los dinosaurios y el meteorito.
Lo de la empresa privada no va a humo de pajas. Me ha tocado vivir, aunque indirectamente, algunos casos con consecuencias judiciales en los que, inicialmente, la culpa puede recaer en instituciones públicas o en empresas privadas (el más gordo, el del acelerador lineal de electrones del HCU de Zaragoza; aunque yo entonces era sólo estudiante, luego he tenido contactos directos con afectados).
Habitualmente, en un plazo inmisericordemente breve, la empresa pública saca un comunicado exculpando a sus trabajadores y, con ellos, a sí misma. Saben perfectamente que, aunque luego se demuestre su culpabilidad, las mentiras no tienen ninguna repercusión penal siempre que no las digan ante un juez. Los responsables de la empresa pública, por contra, anuncian investigaciones internas, expedientes, sanciones duras para los "culpables", mientras buscan algún celador que se coma el marrón. Como luego no pagan ellos, sino todos los españoles, no les importa hacer frente a extravagantes indemnizaciones pactadas, aunque la culpabilidad pública sea más que dudosa, siempre que no les suponga pérdida de réditos electorales.
En el caso del Ministerio del Interior, me imagino que nadie quería salir en "la foto" y resultar "quemado" para futuras citas electorales
Lo de la empresa privada no va a humo de pajas. Me ha tocado vivir, aunque indirectamente, algunos casos con consecuencias judiciales en los que, inicialmente, la culpa puede recaer en instituciones públicas o en empresas privadas (el más gordo, el del acelerador lineal de electrones del HCU de Zaragoza; aunque yo entonces era sólo estudiante, luego he tenido contactos directos con afectados).
Habitualmente, en un plazo inmisericordemente breve, la empresa pública saca un comunicado exculpando a sus trabajadores y, con ellos, a sí misma. Saben perfectamente que, aunque luego se demuestre su culpabilidad, las mentiras no tienen ninguna repercusión penal siempre que no las digan ante un juez. Los responsables de la empresa pública, por contra, anuncian investigaciones internas, expedientes, sanciones duras para los "culpables", mientras buscan algún celador que se coma el marrón. Como luego no pagan ellos, sino todos los españoles, no les importa hacer frente a extravagantes indemnizaciones pactadas, aunque la culpabilidad pública sea más que dudosa, siempre que no les suponga pérdida de réditos electorales.
En el caso del Ministerio del Interior, me imagino que nadie quería salir en "la foto" y resultar "quemado" para futuras citas electorales
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
