Uno de los proyectos legislativos que han quedado en vía muerta en esta legislatura era precisamente el del Estatuto de la profesión periodística. En este punto, todos los grandes diarios estuvieron de acuerdo, El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia... Que no podían darse carnets de periodista y someter el ejercicio de esta actividad a no sé qué órgano censor, que era una vuelta al estalinismo o algo así.
En fin, tal vez el proyecto era malo y yo no hablo de que se recurra a medidas represoras, ni mucho menos. Mi reflexión era un lamento en voz alta por la incapacidad para autorregularnos, como sociedad, en asuntos con tanta trascendencia.
Es una cuestión de cultura democrática y capital social.
En fin, tal vez el proyecto era malo y yo no hablo de que se recurra a medidas represoras, ni mucho menos. Mi reflexión era un lamento en voz alta por la incapacidad para autorregularnos, como sociedad, en asuntos con tanta trascendencia.
Es una cuestión de cultura democrática y capital social.
