17-01-2008, 00:45:48
Os pego la información publicada en La Nueva España:
Quote:Fallece en Málaga a los 75 años el abogado y catedrático ovetense Gerardo Turiel
Gerardo Turiel de Castro, abogado y catedrático de la Universidad de Oviedo, defensor de José Emilio Suárez Trashorras en el juicio por el 11-M, falleció ayer a los 75 años en Benalmádena (Málaga), donde pasaba unos días de descanso con su esposa. El letrado sufrió un paro cardiaco en plena calle, sin que hubiera posibilidad de salvarle la vida. Sus amigos y compañeros recibieron consternados la noticia, ya que el abogado gozaba de muy buena salud y nunca había tenido problemas cardiacos anteriores. El funeral se celebrará el viernes, a la una y media, en la parroquia de San Francisco de Asís, en Oviedo.
Oviedo, Idoya RONZÓN
El abogado y catedrático ovetense Gerardo Turiel de Castro falleció ayer a los 75 años en Benalmádena (Málaga), donde se encontraba pasando unos días de vacaciones con su esposa, Carmen Mestre. Turiel, gran amante de la música y brillante orador, sufrió un infarto en plena calle, sin que los servicios médicos pudieran hacer nada por salvarle la vida. Nunca antes había tenido ni un solo aviso que hiciera presagiar este desenlace.
La noticia sobre su muerte provocó ayer una gran conmoción. Afamado abogado en el Principado y también más allá de las fronteras de la región -fundamentalmente por su defensa de José Emilio Suárez Trashorras, primero en el juicio por la operación «Pípol» y después por los atentados del 11-M-, Gerardo Turiel no dejaba indiferente a nadie. Polémico, sin pelos en la lengua, buen tertuliano y mejor discutidor, Turiel (Vigo, 1932) se licenció en Derecho por la Universidad de Oviedo en 1958. El 3 de julio de ese mismo año ingresó en el Colegio de Abogados -con el número 710-, y en 1975 se incorporó a la Universidad como profesor numerario, en la cátedra de Derecho Romano. Su labor docente se prolongó hasta 2003, año en que se jubiló.
Dice José Luis Marrón, economista y gran amigo de Turiel, que éste tuvo «una trayectoria vital compleja, que se fue acomodando a los cambios del país». Efectivamente, Gerardo Turiel fue ayudante del gobernador Mateu de Ros, dio clases de Formación del Espíritu Nacional (FEN) en la Universidad y en algunos centros docentes de Oviedo, entre ellos el Colegio de los Dominicos, y militó en el Partido Comunista, del que se apartó tras el famoso congreso de Perlora, según recuerda José Antonio Valdés Joglar, decano del Colegio de Abogados de Oviedo y a quien Gerardo Turiel dio su primera oportunidad: tras terminar la carrera, entró como pasante en su despacho, donde estuvo 15 años.
Casado en segundas nupcias con Carmen Mestre -su primera esposa, Carmen de Paz, falleció-, tiene cuatro hijos. Dos de ellos, Claudio y Carmen, son también abogados. Esta última es, además, miembro de la junta de gobierno del Colegio de Abogados de Oviedo. Turiel fue también impulsor y primer director de la Escuela de Práctica Jurídica de Asturias, creada en octubre de 1989.
Era, asimismo, un gran amante de la música. Jaime Martínez, presidente de la Asociación de Amigos de la Ópera de Oviedo, asegura que era poseedor de «la mejor colección de discos de ópera» de Asturias. Lo recuerda como una persona «cariñosa, muy positiva, polémica, apasionada y brillante», y relata una anécdota que describe su gran afición por la música. «En 1970» -cuenta-, «estando yo en Nueva York con mi esposa, vi una ópera totalmente desconocida, sobre la historia de Ana Frank. Preciosa. Intenté encontrarla, pero no pude. Turiel me la consiguió».
Sus amigos y compañeros lo definieron ayer como un «jurista de raza». Así lo calificó el abogado Ramón Mijares, quien aseguró que Turiel «hacía que entrase el derecho por las orejas y los ojos». Ana García Boto se refirió a él como «brillante, original: daba gusto oírle informar». Por su parte, el decano del Colegio de Abogados de Gijón, Sergio Herrero, lamentó «profundamente» su muerte y destacó su caballerosidad en el ejercicio de la abogacía.
La Universidad no permaneció impasible. El vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, recalcó la «elocuencia y didactismo» del abogado, «que se crecía en las adversidades; por eso aceptó la defensa de Trashorras». Ramón Durán, decano de la Facultad de Derecho, destacó de él su «gran potencial dialéctico», que «fomentaba la capacidad de reflexión de los alumnos».
Valdés Joglar, quien aseguró que le está «tremendamente agradecido» -«soy el abogado que soy gracias a él», dijo-, tampoco pasó por alto la «brillante capacidad dialéctica» de Turiel. «Siempre decía que el derecho es un árbol con un tronco muy gordo, que es lo que hay que saber. Después hay ramas más pequeñas, que hay que controlar, pero en una dimensión menor. Lo importante es el tronco».
