22-03-2008, 02:54:35
morenohijazo Wrote:Los libros de Luis del Pino son mentira. Contienen insinuaciones, acusaciones, falsas y calumniosas. Esconden datos. Tergiversan y manipulan otros. Todo ello ha quedado probado en un juicio pendiente de casación por el Supremo. Y, como ciudadano que debe defender el Estado de Derecho, estoy, no sólo autorizado, sino obligado, a informar a quien los venda de que esos libros contienen afirmaciones que se ha probado falsas en los tribunales, acusaciones calumniosas contra las CyFSE y la Justicia Española, incluso contra la Corona, y pedir por las buenas que sean retirados.Entiendo su postura y la comparto. Pero no creo que sea el momento oportuno. No es tanto ya una cuestión de legitimidad, pues los ciudadanos pueden organizarse e intervenir en casos como los que nos ocupan, pero tampoco se puede caer en errores como los que impulsan ese movimiento organizativo "hazte oir", que ni mucho menos sería comparable si nosotros lleváramos adelante ahora la propuesta.
Éste es el problema del que se aprovecharon los conspiranoicos: que nadie hacía nada. Y no debe volver a pasar. Fracasada la "Rebelión Cívica", hay que comenzar la "Regeneración Democrática"
No tiene nada que ver con la libertad de expresión, sino con la relación comercial o el libre comercio. Del pino puede colocar sus panfletos donde se los cojan, y quienes tienen a la venta su mercancia sólo lo hacen por relación comercial, es lo único que les importa. Ni siquiera atienden a su contenido. Ahí están los libros y los potenciales clientes son muy libres de comprarlos o no. Una cosa es advertir -tomando como base la sentencia judicial- para dejar la decisión en los responsables del comercio, sin más, y otra organizar una campaña contra la empresa o llamamiento al boicot.
Decía antes, "advertir tomando como base la sentencia judicial". Es cierta la afirmación de que el contenido de esos libros conspiranoicos atentan contra la verdad judicial. Es cierto que la sentencia 11-M desmonta la patraña, pero es de forma colateral o tangencialmente porque el objeto del juicio -y su sentencia- no era juzgar la conspiranoia político-mediática sino a los encausados para establecer su responsabilidad penal. Es bien cierto lo que usted dice. Pero insisto, la cuestión es de oportunidad. Si se establece que la sentencia no juzgaba a los autores conspiranoicos -ahora hablamos de Del Pino-, y que éstos serán juzgados consecuencia de las querellas de los calumniados por el autor de los libros en cuestión, podría ser contraproducente para la causa contra la conspiranoia el precipitarse a pedir su retirada, en tanto que el hacerlo ahora no tiene toda la fuerza y consistencia que de haber sentencia condenatoria por medio contra el autor. Esto sería un hecho a favor muy a valorar por El Corte Inglés, que difícilmente podría permitirse el distribuir libros, no sólo manifiestamente falsarios de la realidad judicial, sino de contenido injurioso y calumnioso por declaración judicial. Cosa ésta que aún no está probada en derecho.
Se pueden adoptar las dos posturas. Cualquiera es válida. Si se decidiera no esperar sí que hago una matización, por lo antes expuesto, en cuanto a la campaña a comercios que vendan los citados libros. Que, en tanto no haya sentencia condenatoria personalizada en el autor de los libros a la venta, la campaña se limite a ser informativa sobre su contenido. Más una información de las circunstancias legales en las que se encuentra su autor, pendiente de denuncias y querellas varias. Dejando, en última instancia, la libre decisión a los responsables del comercio, pero sin mayores advertencias que se pudieran entender como un boicot. Despúes, en su oportuno momento, ya iríamos con toda la artillería.
En fin, yo estoy a lo que se decida.
