22-03-2008, 11:46:41
CONTINUACIÓN:
.-“Pero maestro Nicodemo, ¿acaso no intentaste tú detenerlos? ¿Crees que debe morir?
.-“Dionisos, creo que el destino ha sido trazado por fuerzas que nos escapan. Claro que lo intenté, mas fue inútil. Cuando mandamos a la guardia para apresarle por primera vez, fue aún peor. Hasta ellos quedaron fascinados.”
Volvieron los guardias a los príncipes de los sacerdotes y a los fariseos, los cuales les dijeron:
.-“¿Cómo no le habéis traído?”
.-“Jamás persona alguna ha hablado como este hombre.”
Respondieron los guardias. Y enseguida respondieron los fariseos:
.-“¿Es que también a vosotros os ha engañado? ¿Hay por ventura alguno entre los jefes o entre los fariseos que haya creído en Él? Esa turba ignorante de la ley es maldita”
Y entonces yo, Nicodemo, les dije:
.-“¿Por ventura permite nuestra ley condenar a un hombre sin oírle primero y saber lo que hizo?
Ellos respondieron:
.-¿También tú eres de Galilea? Investiga, y verás que de Galilea no salen profetas.”
.-“Sí. La respuesta es que intenté salvarlo. Yo soy un Rabbí viejo, no permitiría que nadie me hablase de igual a igual si no fuera de mi rango. Toda la vida dedicada al estudio y, sin embargo, tuve que escapar por la noche al abrigo de miradas para poder hablar con Él. Y no le hablé como a un igual; cuando me miró, me convertí en alumno y Él en maestro. Le dije:
.-“Señor mío, sabemos que Tú eres un Maestro venido de parte de Dios; nadie podría realizar las señales que Tú haces si Dios no estuviera con él.”
Yesúa contestó:
.-“Pues sí, te aseguro que si uno no nace de nuevo no podrá gozar del Reinado de Dios.”
Repliqué:
.-“¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Podrá entrar otra vez en el vientre de su madre y nacer otra vez?”
Yesúa contestó:
.-“Así es, te lo aseguro: a menos que uno no nazca del agua y La Espíritu no puede entrar en el Reinado de Dios. De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu. No te extrañes de que se te haya dicho: tenéis que nacer de nuevo.
El viento sopla donde quiere; oyes el ruido, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Eso pasa con todo el que ha nacido del Espíritu.” Entonces pregunté:
.-“¿Cómo puede suceder eso?”
Y Él contestó:
.-“Y tú, maestro de Israel ¿no lo entiendes? En verdad te digo que hablamos de lo que sabemos; damos testimonio de lo que hemos visto, y a pesar de ello no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de lo terrestre ¿cómo vais a creer cuando os hable de lo celeste?
Y nadie ha estado arriba en el cielo excepto el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Lo mismo que Moisés levantó la serpiente en el desierto, también el Hijo del Hombre tiene que ser levantado, para que todos los que crean en Él tengan la vida eterna.”
.-"Recuerda, Dionisos, que Moisés levantaba una serpiente de bronce y la gente sanaba de sus males. Por eso cuando pienso que van a levantarlo en una cruz, me siento aún más confuso. Me dijo que tanto ama Dios al Mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito para que ninguno de los que crea en Él perezca y tengan todos vida eterna. Me dijo que no le había mandado para juzgar al Mundo, sino para que el Mundo por Él se salve. Al que cree en Él, no se le juzga; el que no cree, ya está juzgado, por no haber dado su adhesión al Unigénito de Dios.
Dijo que en eso consiste el juicio: en que la luz está en el Mundo, y muchos hombres prefieren las tinieblas a la luz, porque sus acciones son malas. Todo el que practica lo malo detesta la luz, y no se acerca a la luz para que no se vean sus acciones. En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se descubran sus acciones, porque están hechas como quiere Dios. Por eso te digo, amigo: apresura el paso y sígueme, vamos allí, donde esta la luz..."
Nicodemo era en verdad un gran maestro; le di una suave palmada al hombro y, olvidando la sangre y el salvajismo, continuamos en pos de nuestro destino: más allá de la puerta Sudoeste, sobre el pelado montículo del Gólgota.
Cruzamos la puerta de Efraim, no la de tiempos de Ezequías sino la nueva, la actual.
Al traspasar las murallas, ya solo quedaba el agreste camino que subía por el Norte hasta el Calvario. En el sitio donde el sendero tuerce al Mediodía se cayó por sexta vez, dicen que fue la más dolorosa; cuando alcanzaron la roca se derrumbó por fin. Simón quiso ayudarlo, pero le llenaron de injurias y lo echaron de allí. El grupo de los fariseos ya estaba esperando delante de la llanura al lado Occidental, muchos de ellos a caballo y otros a pie. El sitio del suplicio forma un gran círculo, rodeado de un terraplén al que cortan cinco caminos. Aparte de estos que querían ver el espectáculo, muy pocos judíos estaban allí; todos temen contaminarse de la muerte. Había sin embargo, gentes de clase baja, siervos y esclavos, paganos de todo tipo y condición, algunos griegos, la guardia romana comandada por un centurión, y un grupo de mujeres con un par de hombres que esperaban.
Aparecimos por el lado abrupto del montículo, es decir, por donde llevan a los condenados. Vi unas puntas de tronco que sobresalían de la montaña. El sol caía a plomo en el cenit de su poder. El horizonte fue bajando y las puntas de troncos subiendo mientras voces y gritos empezaban a sonar claros en nuestro cerebro. Exactamente, el lugar es allá dónde, la denominada muralla septentrional, tuerce hacia el Oeste para dirigirse al Sur.; unos doce metros por encima de la planta de una cantera muy próxima. No tengo palabras para describir lo horrendo; hubo otros que lo hicieron antes:
Se echó de espaldas sobre el travesaño, en ese momento dos mujeres negociaban con un guarda para que le dieran un poco del vino embriagante que hacía menos horrendo el suplicio; los romanos no conocían esta costumbre judía. Había muy contadas crucifixiones en aquel tiempo. El esbirro guardó las monedas y acercó la copa a los labios del Nazareno. Él lo rechazó con un gesto.
Nicodemo, ocultándose con el manto, me dejó solo con Próculo y marchó en busca de alguien. De entre el grupo de las mujeres, me llamaron la atención tres personas:
Una hermosa joven de singular entereza que desafiaba a todos con su mirada, se llamaba María, y era de Magdala; un muchacho aún más joven, (de mi edad), imberbe y de suaves cabellos largos que lloraba amargamente. Se llamaba Juan. Una bellísima mujer de infinita dulzura, que no aparentaba los cuarenta, se mantenía firme y sin lágrimas mirándole a los ojos con ternura; pero me di cuenta que las demás la sujetaban para que no cayera: se llamaba Miryam y era su madre.
Le despojaron de la preciosa túnica sin costuras, alguien que lo amaba la había hecho y era demasiado bonita para trocearla; la echaron a suertes; le quitaron el ceñidor, una prenda interior y una cinta para el pelo.
Al clavar el último clavo, quitaron las cuerdas mientras a unos metros Miryam se derrumbaba en el suelo entre lágrimas. Desde la cercana muralla, se escuchaban insultos y risotadas de los que se divertían con el espectáculo. Eran las doce y media. En el mismo momento en que elevaron la cruz, resonaron las trompetas del Templo que celebraban la inmolación del cordero pascual.
Había dos hombres más, uno a cada lado y Él en medio, con su corona de espino y su título de rey escrito encima. Creo que uno le insultaba pero el otro le pidió caridad, le dijo: “acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.” Su respuesta nos impactó a todos:
.-“ En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso.”
Se acercaron a la cruz las tres Marías: Magdalena, Mariam de Cleofás que era cuñada de su madre y madre de sus hermanos Santiago y Judas, y la madre del Galileo, Miryam. Juan con su propia madre Salomé, la hermana de Miryam, la ayudaban a tenerse. Entonces Él, al ver a su madre y a su discípulo amado dijo:
.-“ Mujer, éste es tu hijo.”
Y luego al apóstol:
.-“ Ésa es tu madre.”
NOTA: Es mi opinión... ¿Intuición? Que Salomé era una de las hermanas de la Virgen Miryam. Otra cosa es el tema de si lo sería por sangre o por matrimonio, pero en cualquier caso, lo importante es que Juan pudo ser un primo-hermano de Jesús. La Iglesia ni siquiera considera tal posibilidad... Pero yo propongo un experimento: se ponen las distintas versiones del Evangelio para ese momento, cuando las tres Marías se acercan a la cruz, y ¿quién puede negar que unos llaman Salomé a quienes otros dicen simplemente "la hermana de Miryam"?
El Sol siguió avanzando inexorablemente en el cielo. La una de la tarde.
Para completar su obra, Yesúa tuvo que concentrarse en su pura, inocente y amante humanidad. Hay un momento en que cualquier hombre se convierte en un deshecho; no es nada. Humillado, ultrajado, vilipendiado por todos, desnudo ante el Mundo mientras le escupen, lanzándole piedras, barro, basura, insultos, babas... Odio. Cuando el extremo sufrimiento de una tortura diabólica se mezcla con las risas sin alma de sus verdugos; cuando se superan los límites del horror y lo llevan más allá del escarnio: entonces, sólo entonces, se encuentra el hombre con la locura. Abandonado.
Así DECIDIÓ vivirlo Él:
Sólo.
Absolutamente sólo.
(Porque TODOS, al fin, nacemos y morimos SÓLOS... Es durante la singladura hacia Ítaca que podemos ser dos en uno, y RE-UNIR lo que estaba separado...)
Tragó un poco de aire mirando en derredor suyo, el tiempo pasaba y el cuadrante solar marcaba las dos y media.
.-“ Tengo sed.”
Allí había un jarro con vinagre. Sujetaron una esponja a una caña de hisopo, la empaparon y se la acercaron a la boca.
.-“ Mira ese, está llamando a Elías: ¡a ver si ese Elías te baja de la cruz! ¿No eras Hijo de Dios? ¿Porqué no le dices que te ayude?”
NOTA: Los propios israelitas confunden "Eli", o "Elí", con Elías... Pocas horas antes Jesús había estado hablando con Pilatos, osea: en latín o griego. Que conociese el latín no sería nada extraño, pero el griego -que sería un "inglés" de entonces- denotan ya otro nivel cultural... Está probado que, al menos por alguna fábula de Esopo, el Cristo comprendía griego. No se puede obviar que el Cristo ES galileo, no un judío occidental; en Galilea el griego era la lengua de las élites cultas. Cuando Jesús empieza a rezar no lo hace en un arameo "popular", sino en puro hebreo clásico. La versión Koiné del griego, pese a ser una simplificación de las mil lenguas de Homero, dejaba claro que tenías frente a ti a una persona cultivada.
.-“ Todo... está... hecho.”
Se fue tapando el Sol y las burlas enmudecieron inmediatamente. En mis mejillas corrían las lágrimas. Pensé que se había terminado.
Con los ojos entrecerrados intentó mirar arriba; levantó la cabeza y una ráfaga de brisa movió su pelo, un rayo de luz atravesó los eones intemporales del Universo para romper las nubes... E iluminar con luz la LUZ de su rostro. Abrió los ojos entonces, reconociéndose en su Padre, mirando hacia el cielo.
NOTA: Si usamos la Cábala, el arte ESPAÑOL que nació en Toledo, sabemos que el nombre de Jesús, SIEMPRE, se escriba como se escriba, da una suma de siete (7). Una vez más lo usó cuando dijo sus últimas y séptimas Palabras.
.-“ Padre, perdónalos: no saben lo que hacen... ¡¡¡Abba!!!
En... tus manos dejo... mi Espíritu.”
Y expiró. Eran las tres de la tarde.
La Tierra tembló.
Se hizo la noche y se abrieron los sepulcros.
Relámpagos rasgaron el horizonte, y en el Templo todo cayó por el suelo hasta que el gigantesco velo que protegía la Alianza ¡se rasgó de arriba abajo! Allí comenzó su definitiva destrucción. La gente, llena de pánico, salió huyendo en todas direcciones, y delante de mí, el centurión que miraba asombrado exclamó: “¡verdaderamente era el Hijo de Dios!”
No había luz. Todo era roja oscuridad, y las entrañas de la tierra crujían un doloroso parto de terror. Bramó el viento, como si la Naturaleza misma y los dioses hubieran enloquecido horrorizados. Llovieron piedras, fuego, y sapos que se destripaban contra las murallas de Jerusalén, temblando como un día lo hicieran las de Jericó antes de su caída...
A mil millas un Toro de Mitra se derrumbó aplastando media docena de sacerdotes... El Augusto despertó de su siesta mientras Trasíbulo, el mago de Tibério, se revolcaba dando alaridos presa de un ataque de histeria.
Pompeya y Herculano temblaron como un aviso de futuras desgracias (que no tardarían mucho...), mientras el humo negro del infierno escapaba por la boca del Etna... Un monstruo con dos cabezas mató a su madre en el parto y en Eleusis sacrificaron diez vírgenes al hacerse la noche, pues aquel día hubo que enterrar viva a una Virgen Vestal que faltó a sus votos y la Diosa pedía justicia...
Me quedé allí, de rodillas, sin saber qué hacer; noté una mano en mi hombro, era Próculo de pie ante mí: “vámonos”, me dijo. Mientras me alejaba, vi como un soldado le clavaba una lanza en el pecho; no hizo falta partirle las piernas a patadas o martillazos como a los otros, porque ya estaba muerto. Creí ver, pero no estoy seguro, que de su pecho surtió una fuente de sangre y otra de agua, era como sangre corriendo por un torrente de agua limpia. El legionario que abrió su corazón con tanta violencia, quedó bañado (¡bautizado!)por la sangre del Nazareno.
.-“Pero maestro Nicodemo, ¿acaso no intentaste tú detenerlos? ¿Crees que debe morir?
.-“Dionisos, creo que el destino ha sido trazado por fuerzas que nos escapan. Claro que lo intenté, mas fue inútil. Cuando mandamos a la guardia para apresarle por primera vez, fue aún peor. Hasta ellos quedaron fascinados.”
Volvieron los guardias a los príncipes de los sacerdotes y a los fariseos, los cuales les dijeron:
.-“¿Cómo no le habéis traído?”
.-“Jamás persona alguna ha hablado como este hombre.”
Respondieron los guardias. Y enseguida respondieron los fariseos:
.-“¿Es que también a vosotros os ha engañado? ¿Hay por ventura alguno entre los jefes o entre los fariseos que haya creído en Él? Esa turba ignorante de la ley es maldita”
Y entonces yo, Nicodemo, les dije:
.-“¿Por ventura permite nuestra ley condenar a un hombre sin oírle primero y saber lo que hizo?
Ellos respondieron:
.-¿También tú eres de Galilea? Investiga, y verás que de Galilea no salen profetas.”
.-“Sí. La respuesta es que intenté salvarlo. Yo soy un Rabbí viejo, no permitiría que nadie me hablase de igual a igual si no fuera de mi rango. Toda la vida dedicada al estudio y, sin embargo, tuve que escapar por la noche al abrigo de miradas para poder hablar con Él. Y no le hablé como a un igual; cuando me miró, me convertí en alumno y Él en maestro. Le dije:
.-“Señor mío, sabemos que Tú eres un Maestro venido de parte de Dios; nadie podría realizar las señales que Tú haces si Dios no estuviera con él.”
Yesúa contestó:
.-“Pues sí, te aseguro que si uno no nace de nuevo no podrá gozar del Reinado de Dios.”
Repliqué:
.-“¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Podrá entrar otra vez en el vientre de su madre y nacer otra vez?”
Yesúa contestó:
.-“Así es, te lo aseguro: a menos que uno no nazca del agua y La Espíritu no puede entrar en el Reinado de Dios. De la carne nace carne, del Espíritu nace Espíritu. No te extrañes de que se te haya dicho: tenéis que nacer de nuevo.
El viento sopla donde quiere; oyes el ruido, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Eso pasa con todo el que ha nacido del Espíritu.” Entonces pregunté:
.-“¿Cómo puede suceder eso?”
Y Él contestó:
.-“Y tú, maestro de Israel ¿no lo entiendes? En verdad te digo que hablamos de lo que sabemos; damos testimonio de lo que hemos visto, y a pesar de ello no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de lo terrestre ¿cómo vais a creer cuando os hable de lo celeste?
Y nadie ha estado arriba en el cielo excepto el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Lo mismo que Moisés levantó la serpiente en el desierto, también el Hijo del Hombre tiene que ser levantado, para que todos los que crean en Él tengan la vida eterna.”
.-"Recuerda, Dionisos, que Moisés levantaba una serpiente de bronce y la gente sanaba de sus males. Por eso cuando pienso que van a levantarlo en una cruz, me siento aún más confuso. Me dijo que tanto ama Dios al Mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito para que ninguno de los que crea en Él perezca y tengan todos vida eterna. Me dijo que no le había mandado para juzgar al Mundo, sino para que el Mundo por Él se salve. Al que cree en Él, no se le juzga; el que no cree, ya está juzgado, por no haber dado su adhesión al Unigénito de Dios.
Dijo que en eso consiste el juicio: en que la luz está en el Mundo, y muchos hombres prefieren las tinieblas a la luz, porque sus acciones son malas. Todo el que practica lo malo detesta la luz, y no se acerca a la luz para que no se vean sus acciones. En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se descubran sus acciones, porque están hechas como quiere Dios. Por eso te digo, amigo: apresura el paso y sígueme, vamos allí, donde esta la luz..."
Nicodemo era en verdad un gran maestro; le di una suave palmada al hombro y, olvidando la sangre y el salvajismo, continuamos en pos de nuestro destino: más allá de la puerta Sudoeste, sobre el pelado montículo del Gólgota.
Cruzamos la puerta de Efraim, no la de tiempos de Ezequías sino la nueva, la actual.
Al traspasar las murallas, ya solo quedaba el agreste camino que subía por el Norte hasta el Calvario. En el sitio donde el sendero tuerce al Mediodía se cayó por sexta vez, dicen que fue la más dolorosa; cuando alcanzaron la roca se derrumbó por fin. Simón quiso ayudarlo, pero le llenaron de injurias y lo echaron de allí. El grupo de los fariseos ya estaba esperando delante de la llanura al lado Occidental, muchos de ellos a caballo y otros a pie. El sitio del suplicio forma un gran círculo, rodeado de un terraplén al que cortan cinco caminos. Aparte de estos que querían ver el espectáculo, muy pocos judíos estaban allí; todos temen contaminarse de la muerte. Había sin embargo, gentes de clase baja, siervos y esclavos, paganos de todo tipo y condición, algunos griegos, la guardia romana comandada por un centurión, y un grupo de mujeres con un par de hombres que esperaban.
Aparecimos por el lado abrupto del montículo, es decir, por donde llevan a los condenados. Vi unas puntas de tronco que sobresalían de la montaña. El sol caía a plomo en el cenit de su poder. El horizonte fue bajando y las puntas de troncos subiendo mientras voces y gritos empezaban a sonar claros en nuestro cerebro. Exactamente, el lugar es allá dónde, la denominada muralla septentrional, tuerce hacia el Oeste para dirigirse al Sur.; unos doce metros por encima de la planta de una cantera muy próxima. No tengo palabras para describir lo horrendo; hubo otros que lo hicieron antes:
Quote:“Veo allí maderos de tortura, aunque desde luego no de una clase solamente... A algunos los clavan a la cruz con la cabeza hacia abajo; a otros les meten una estaca por sus partes pudendas. A otros les estiran sus brazos en la cruz. Veo cuerdas de tortura, veo flagelos.”
( Ad Marciam de consolatione 20, 3; Séneca)
Quote:“Los soldados, llenos de odio y furor, se mofaban de los prisioneros, clavando a cada uno de ellos en la cruz en postura distinta. Y pronto faltó lugar para las cruces.”
( Bell. 5, 451; F. Josefo)
Quote:“Es la pena de muerte más cruel y más terrible.”
( Pro Rabirio 5, 16; Cicerón)
Quote:“La más desgraciada de todas las maneras de morir.”
( Bell. 7, 203; F. Josefo)
Quote:“La muerte propia de esclavos. ( Servile supplicium)”Entonces lo vi.
( Hist. 4, 11; Tácito)
Se echó de espaldas sobre el travesaño, en ese momento dos mujeres negociaban con un guarda para que le dieran un poco del vino embriagante que hacía menos horrendo el suplicio; los romanos no conocían esta costumbre judía. Había muy contadas crucifixiones en aquel tiempo. El esbirro guardó las monedas y acercó la copa a los labios del Nazareno. Él lo rechazó con un gesto.
Nicodemo, ocultándose con el manto, me dejó solo con Próculo y marchó en busca de alguien. De entre el grupo de las mujeres, me llamaron la atención tres personas:
Una hermosa joven de singular entereza que desafiaba a todos con su mirada, se llamaba María, y era de Magdala; un muchacho aún más joven, (de mi edad), imberbe y de suaves cabellos largos que lloraba amargamente. Se llamaba Juan. Una bellísima mujer de infinita dulzura, que no aparentaba los cuarenta, se mantenía firme y sin lágrimas mirándole a los ojos con ternura; pero me di cuenta que las demás la sujetaban para que no cayera: se llamaba Miryam y era su madre.
Le despojaron de la preciosa túnica sin costuras, alguien que lo amaba la había hecho y era demasiado bonita para trocearla; la echaron a suertes; le quitaron el ceñidor, una prenda interior y una cinta para el pelo.
Quote:“Se reparten mi ropa, se sortean mi túnica.” Salmo 22, 19Con un lazo atado a cada muñeca, tiraron de sus brazos; otro individuo ató el antebrazo al “patibullum”, y con los dos antebrazos sujetos, clavaron en cada muñeca una pieza triangular de hierro de unos 20 centímetros. El Nazareno, desnudo, temblaba con violencia pero seguía consciente. Dos hombres tomaron el patibullum por ambos extremos. Lo impulsaron con fuerza hacia arriba mientras el Hombre, clavado, arrastraba un profundo gemido. Quedó colgado aquel tronco del madero longitudinal enterrado en el suelo. Formaron entonces una especie de “cruz commissa” (en forma de T); el palo vertical tenía un asiento o “sedile” para que no se desprendiera el cuerpo, desgarrado, de la cruz. Era apenas más alto que una persona; encogieron sus piernas, y poniéndolas de lado, mientras uno sujetaba el otro metió un nuevo hierro atravesando sus talones. La posición era idónea para romper las piernas del ajusticiado dándole patadas contra la cruz.
Al clavar el último clavo, quitaron las cuerdas mientras a unos metros Miryam se derrumbaba en el suelo entre lágrimas. Desde la cercana muralla, se escuchaban insultos y risotadas de los que se divertían con el espectáculo. Eran las doce y media. En el mismo momento en que elevaron la cruz, resonaron las trompetas del Templo que celebraban la inmolación del cordero pascual.
Había dos hombres más, uno a cada lado y Él en medio, con su corona de espino y su título de rey escrito encima. Creo que uno le insultaba pero el otro le pidió caridad, le dijo: “acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.” Su respuesta nos impactó a todos:
.-“ En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso.”
Se acercaron a la cruz las tres Marías: Magdalena, Mariam de Cleofás que era cuñada de su madre y madre de sus hermanos Santiago y Judas, y la madre del Galileo, Miryam. Juan con su propia madre Salomé, la hermana de Miryam, la ayudaban a tenerse. Entonces Él, al ver a su madre y a su discípulo amado dijo:
.-“ Mujer, éste es tu hijo.”
Y luego al apóstol:
.-“ Ésa es tu madre.”
NOTA: Es mi opinión... ¿Intuición? Que Salomé era una de las hermanas de la Virgen Miryam. Otra cosa es el tema de si lo sería por sangre o por matrimonio, pero en cualquier caso, lo importante es que Juan pudo ser un primo-hermano de Jesús. La Iglesia ni siquiera considera tal posibilidad... Pero yo propongo un experimento: se ponen las distintas versiones del Evangelio para ese momento, cuando las tres Marías se acercan a la cruz, y ¿quién puede negar que unos llaman Salomé a quienes otros dicen simplemente "la hermana de Miryam"?
El Sol siguió avanzando inexorablemente en el cielo. La una de la tarde.
Para completar su obra, Yesúa tuvo que concentrarse en su pura, inocente y amante humanidad. Hay un momento en que cualquier hombre se convierte en un deshecho; no es nada. Humillado, ultrajado, vilipendiado por todos, desnudo ante el Mundo mientras le escupen, lanzándole piedras, barro, basura, insultos, babas... Odio. Cuando el extremo sufrimiento de una tortura diabólica se mezcla con las risas sin alma de sus verdugos; cuando se superan los límites del horror y lo llevan más allá del escarnio: entonces, sólo entonces, se encuentra el hombre con la locura. Abandonado.
Así DECIDIÓ vivirlo Él:
Sólo.
Absolutamente sólo.
(Porque TODOS, al fin, nacemos y morimos SÓLOS... Es durante la singladura hacia Ítaca que podemos ser dos en uno, y RE-UNIR lo que estaba separado...)
Tragó un poco de aire mirando en derredor suyo, el tiempo pasaba y el cuadrante solar marcaba las dos y media.
.-“ Tengo sed.”
Allí había un jarro con vinagre. Sujetaron una esponja a una caña de hisopo, la empaparon y se la acercaron a la boca.
Quote:“Para mi sed me dieron vinagre” Salmo 69, 22De repente, comenzó a orar. Escuché unas palabras que reconocí como parte de los Salmos:
Quote:.-“ Eli, Eli, lamma sabacthani.” ( "Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?" Es el principio del Salmo 22)Los fariseos y otros israelitas estallaron en risotadas:
.-“ Mira ese, está llamando a Elías: ¡a ver si ese Elías te baja de la cruz! ¿No eras Hijo de Dios? ¿Porqué no le dices que te ayude?”
NOTA: Los propios israelitas confunden "Eli", o "Elí", con Elías... Pocas horas antes Jesús había estado hablando con Pilatos, osea: en latín o griego. Que conociese el latín no sería nada extraño, pero el griego -que sería un "inglés" de entonces- denotan ya otro nivel cultural... Está probado que, al menos por alguna fábula de Esopo, el Cristo comprendía griego. No se puede obviar que el Cristo ES galileo, no un judío occidental; en Galilea el griego era la lengua de las élites cultas. Cuando Jesús empieza a rezar no lo hace en un arameo "popular", sino en puro hebreo clásico. La versión Koiné del griego, pese a ser una simplificación de las mil lenguas de Homero, dejaba claro que tenías frente a ti a una persona cultivada.
Quote:“ Hacían burla y meneaban la cabeza” Salmo 22, 8-9Se estaba nublando el cielo; un silencio de muerte y miseria se hizo en mi cabeza. No escuchaba más gritos ni llantos. Un gorgoteo de respiración y su voz entrecortada:
.-“ Todo... está... hecho.”
Se fue tapando el Sol y las burlas enmudecieron inmediatamente. En mis mejillas corrían las lágrimas. Pensé que se había terminado.
Con los ojos entrecerrados intentó mirar arriba; levantó la cabeza y una ráfaga de brisa movió su pelo, un rayo de luz atravesó los eones intemporales del Universo para romper las nubes... E iluminar con luz la LUZ de su rostro. Abrió los ojos entonces, reconociéndose en su Padre, mirando hacia el cielo.
NOTA: Si usamos la Cábala, el arte ESPAÑOL que nació en Toledo, sabemos que el nombre de Jesús, SIEMPRE, se escriba como se escriba, da una suma de siete (7). Una vez más lo usó cuando dijo sus últimas y séptimas Palabras.
.-“ Padre, perdónalos: no saben lo que hacen... ¡¡¡Abba!!!
En... tus manos dejo... mi Espíritu.”
Y expiró. Eran las tres de la tarde.
La Tierra tembló.
Se hizo la noche y se abrieron los sepulcros.
Relámpagos rasgaron el horizonte, y en el Templo todo cayó por el suelo hasta que el gigantesco velo que protegía la Alianza ¡se rasgó de arriba abajo! Allí comenzó su definitiva destrucción. La gente, llena de pánico, salió huyendo en todas direcciones, y delante de mí, el centurión que miraba asombrado exclamó: “¡verdaderamente era el Hijo de Dios!”
No había luz. Todo era roja oscuridad, y las entrañas de la tierra crujían un doloroso parto de terror. Bramó el viento, como si la Naturaleza misma y los dioses hubieran enloquecido horrorizados. Llovieron piedras, fuego, y sapos que se destripaban contra las murallas de Jerusalén, temblando como un día lo hicieran las de Jericó antes de su caída...
A mil millas un Toro de Mitra se derrumbó aplastando media docena de sacerdotes... El Augusto despertó de su siesta mientras Trasíbulo, el mago de Tibério, se revolcaba dando alaridos presa de un ataque de histeria.
Pompeya y Herculano temblaron como un aviso de futuras desgracias (que no tardarían mucho...), mientras el humo negro del infierno escapaba por la boca del Etna... Un monstruo con dos cabezas mató a su madre en el parto y en Eleusis sacrificaron diez vírgenes al hacerse la noche, pues aquel día hubo que enterrar viva a una Virgen Vestal que faltó a sus votos y la Diosa pedía justicia...
Me quedé allí, de rodillas, sin saber qué hacer; noté una mano en mi hombro, era Próculo de pie ante mí: “vámonos”, me dijo. Mientras me alejaba, vi como un soldado le clavaba una lanza en el pecho; no hizo falta partirle las piernas a patadas o martillazos como a los otros, porque ya estaba muerto. Creí ver, pero no estoy seguro, que de su pecho surtió una fuente de sangre y otra de agua, era como sangre corriendo por un torrente de agua limpia. El legionario que abrió su corazón con tanta violencia, quedó bañado (¡bautizado!)por la sangre del Nazareno.
Quote:“Me mirarán traspasado por ellos mismos.” Zacarías 12, 10
Quote:“Al cordero de Pascua, no le romperéis ni un hueso.” Éxodo 12, 46
Quote:El Señor cuida de Él, “ y ni uno solo se le quebrará.” Salmos 34, 21Caminamos todo el descenso mientras, a mi cabeza, acudían los versículos del “Libro de la Sabiduría”, una obra reciente que me regaló mi padre diez años atrás, siendo apenas un niño:
Quote:“Vamos a ver si es verdad lo que dice,NOTA: El "Libro de la Sabiduría" es el que actualmente conocemos como el último de los libros "sapienciales" de la Bíblia, junto a "Proverbios", "Job", "Eclesiastés-Qohelet y "Eclesiástico", y efectivamente, no debió distar mucho su publicación de las fechas que señala el Persa. Es cuanto menos, curioso, que 20-30 años antes, alguien pudiera describir tan perfectamente la muerte del Hijo de Dios.
comprobando cómo es su muerte;
si el justo ése es Hijo de Dios, Él lo auxiliará
y lo arrancará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a tormentos despiadados,
Para apreciar su paciencia y comprobar su temple;
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
Pues dice que hay quien mira por Él.”
Sabiduría 2, 17-20
