03-04-2008, 15:31:11
(This post was last modified: 03-04-2008, 15:31:36 by morenohijazo.)
Y la soba que le están dando los peones al gran proyecto estadístico-probabilístico de Luis del Pino, que nació con ínfulas de convertirse en el gran modelo de los atentados del 11-M, como alternativa a la Versión Oficial, y que no se creen ni sus incondicionales.
Intenta Del Pno explicar las inconsistencias
Dicen Lesconil, Trico y otros contertulios que el hecho de que algo sea muy improbable no constituye una demostración de que sea imposible. Alguno de ellos pone ejemplos del estilo siguiente: "La probabilidad de que a alguien le toque la lotería es bajísima, pero eso no demuestra que sea mentira que a un señor concreto le haya tocado la lotería".
Por supuesto, tienen toda la razón esos contertulios. La baja probabilidad de un suceso individual no quiere decir que ese suceso no pueda darse. Pero el problema es que ese razonamiento no es aplicable a lo que aquí hablamos, porque no estamos estudiando probabilidades de sucesos individuales, sino probabilidades de que se produzca la coincidencia de dos o más sucesos. Y ahí sí que podemos usar el cálculo de probabilidades para tratar de ver qué es lo más razonable.
No; el cálculo de probabilidades no se puede usar para sucesos no debidos al azar. Esa es su primera pega. Es decir, por ejemplo no se puede plantear lo improbable que resulta que dos sucesos ocurran precisamente a las 7:40, porque seguramente los móviles fueron programados para que estallaran a la misma hora.
Habla Luis del Pino de lo extraño que resulta que dos bombas estallaran [i]cuando se cerraban[i] las puertas. En primer lugar habría que definir qué tiempo define del Pino para que se considere dentro del [i]cuando se cerraban[i] las puertas. porque está claro que influye la [i]generosidad[i] del examinador, en contraposición a su [i]rigurosidad[i], decir que un resultado entra o no dentro de lo esperado. En este cso, el esaminador, el investigador, es Del Pino. O sea que...
Por otro lado, hay que considerar también que se está considerado [i]a posteriori[i] los sucesos. mil veces se ha demostrado aquí.
Veamos. Miraremos los premios gordos (los dos últimos, no lo pongamos más difícil) y veremos la coincidencia que pueda haber en cifras, en lugar donde tocan las loterías, etc. Seguro que coincide por ejemplo la segunda cifra, y puedo hablar de lo difícil que resulta estadísticamente : ¡Mierda! ¡No! Son el 6381 y 20297. ¡Ahª! ¡Ya lo tengo! Señor del Pino ¿No es una casualidad imposible que no haya coincidido ninguna de las cifras de ambos números gords?
De la misma manera, es fácil repasar los cuatro trenes (uno estalló antes de entrar en la estación, pero pudo entrar a tiempo: a efectos de revisión hay que contarlo también) y buscar una coincidencia en el momento de entrar a la estación, el momento de salir de la estación, el momento de abrir las puertas, el momento de cerrar las peras, el momento en que el factor levanta la bandera, el momento en que se oye el silbato, dos vialeros que entran a deshora en el vagón, dos viajeros que se atascan con la maleta, dos trenes de dirección opuesta que pueden estar en el andén complementario (y podrían albergar un terrorista con radio mando ¿No se le ha ocurrido aún a del Pino? ¡qué forma más fácil y sencilla luego para escapar, que activar la bomba desde un tren en dirección opuesta, unos segundos después de haberse cruzado!).
En fin, hay decenas de pequeños hechos que jalonan la parada de un tren en la estación: basta con examinar los cuatro trenes y buscar una coincidencia de dos explosiones en uno de dichos momentos. Y luego sólo hay que buscar una explicación de porqué los terroristas querrían hacer estallar las bombas en ese momento: si es al entrar a la estación, los viajeros se acercan a las vías; si es al abrir las puertas, misma explicación; si es al cerrar las puertas, los viajeros ya no pueden salir. Si es al salir de la estación, el auxilio es mucho más difícil. Si es al levantar la banderita el factor, está en la pomada. Si es el silbato, la señal para el radiomando. Y así todo. Es lo mismo que la interpretación de las profecias de Malaquías. Hasta el momento en que se escribieron, cuadran todas. Después, ni con calzador. Aquí igual. Buscar explicaciones (para dos explosiones, recordemos, no para cuatro) es muy fácil. Siempre encontrarás una explicación supuestamente lógica si dedicas tiempo a buscarla
En el ejemplo de los dados, tirar cuatro dados y querer presentar luego que haber hallado dos números repetidos (dos 3, dos 4, dos 1...) es indicativo de que hay trampa. Sobre todo porque en el cuadro de los dados hay seis carillas pero en las filmaciones de los trenes hay mil y un posibles detalles que explorar en busca de una repetición
Los peones por ahora no han tragado. Pero tragarán, ¡vaya si tragarán! No se pueden peritir abandonar Peonia por un quítame allá estas pajas de una teoría absurda, quienes lleva años tragando absurdos. Al final, defenderán todos el modelo de del Pino. Por supuesto.
La duda es si del Pino se conformará con el pequeño éxito que supone convencer a sus peones, que le está contando más de lo que él hubiera pensado, o querrá, una vez construido el modelo, que se lo publiquen en el diario de Pedro Jota, la radio de Federico... o lo que yo me huelo:
Luis del Pino puede estar preparando un nuevo libro en el que se relataría, en clave de ficción, lo que pudo ocurrir un 11-M. Y los peones le están preparando el libro, trabajando de documentalistas para él, sin saberlo.
Intenta Del Pno explicar las inconsistencias
Dicen Lesconil, Trico y otros contertulios que el hecho de que algo sea muy improbable no constituye una demostración de que sea imposible. Alguno de ellos pone ejemplos del estilo siguiente: "La probabilidad de que a alguien le toque la lotería es bajísima, pero eso no demuestra que sea mentira que a un señor concreto le haya tocado la lotería".
Por supuesto, tienen toda la razón esos contertulios. La baja probabilidad de un suceso individual no quiere decir que ese suceso no pueda darse. Pero el problema es que ese razonamiento no es aplicable a lo que aquí hablamos, porque no estamos estudiando probabilidades de sucesos individuales, sino probabilidades de que se produzca la coincidencia de dos o más sucesos. Y ahí sí que podemos usar el cálculo de probabilidades para tratar de ver qué es lo más razonable.
No; el cálculo de probabilidades no se puede usar para sucesos no debidos al azar. Esa es su primera pega. Es decir, por ejemplo no se puede plantear lo improbable que resulta que dos sucesos ocurran precisamente a las 7:40, porque seguramente los móviles fueron programados para que estallaran a la misma hora.
Habla Luis del Pino de lo extraño que resulta que dos bombas estallaran [i]cuando se cerraban[i] las puertas. En primer lugar habría que definir qué tiempo define del Pino para que se considere dentro del [i]cuando se cerraban[i] las puertas. porque está claro que influye la [i]generosidad[i] del examinador, en contraposición a su [i]rigurosidad[i], decir que un resultado entra o no dentro de lo esperado. En este cso, el esaminador, el investigador, es Del Pino. O sea que...
Por otro lado, hay que considerar también que se está considerado [i]a posteriori[i] los sucesos. mil veces se ha demostrado aquí.
Veamos. Miraremos los premios gordos (los dos últimos, no lo pongamos más difícil) y veremos la coincidencia que pueda haber en cifras, en lugar donde tocan las loterías, etc. Seguro que coincide por ejemplo la segunda cifra, y puedo hablar de lo difícil que resulta estadísticamente : ¡Mierda! ¡No! Son el 6381 y 20297. ¡Ahª! ¡Ya lo tengo! Señor del Pino ¿No es una casualidad imposible que no haya coincidido ninguna de las cifras de ambos números gords?
De la misma manera, es fácil repasar los cuatro trenes (uno estalló antes de entrar en la estación, pero pudo entrar a tiempo: a efectos de revisión hay que contarlo también) y buscar una coincidencia en el momento de entrar a la estación, el momento de salir de la estación, el momento de abrir las puertas, el momento de cerrar las peras, el momento en que el factor levanta la bandera, el momento en que se oye el silbato, dos vialeros que entran a deshora en el vagón, dos viajeros que se atascan con la maleta, dos trenes de dirección opuesta que pueden estar en el andén complementario (y podrían albergar un terrorista con radio mando ¿No se le ha ocurrido aún a del Pino? ¡qué forma más fácil y sencilla luego para escapar, que activar la bomba desde un tren en dirección opuesta, unos segundos después de haberse cruzado!).
En fin, hay decenas de pequeños hechos que jalonan la parada de un tren en la estación: basta con examinar los cuatro trenes y buscar una coincidencia de dos explosiones en uno de dichos momentos. Y luego sólo hay que buscar una explicación de porqué los terroristas querrían hacer estallar las bombas en ese momento: si es al entrar a la estación, los viajeros se acercan a las vías; si es al abrir las puertas, misma explicación; si es al cerrar las puertas, los viajeros ya no pueden salir. Si es al salir de la estación, el auxilio es mucho más difícil. Si es al levantar la banderita el factor, está en la pomada. Si es el silbato, la señal para el radiomando. Y así todo. Es lo mismo que la interpretación de las profecias de Malaquías. Hasta el momento en que se escribieron, cuadran todas. Después, ni con calzador. Aquí igual. Buscar explicaciones (para dos explosiones, recordemos, no para cuatro) es muy fácil. Siempre encontrarás una explicación supuestamente lógica si dedicas tiempo a buscarla
En el ejemplo de los dados, tirar cuatro dados y querer presentar luego que haber hallado dos números repetidos (dos 3, dos 4, dos 1...) es indicativo de que hay trampa. Sobre todo porque en el cuadro de los dados hay seis carillas pero en las filmaciones de los trenes hay mil y un posibles detalles que explorar en busca de una repetición
Los peones por ahora no han tragado. Pero tragarán, ¡vaya si tragarán! No se pueden peritir abandonar Peonia por un quítame allá estas pajas de una teoría absurda, quienes lleva años tragando absurdos. Al final, defenderán todos el modelo de del Pino. Por supuesto.
La duda es si del Pino se conformará con el pequeño éxito que supone convencer a sus peones, que le está contando más de lo que él hubiera pensado, o querrá, una vez construido el modelo, que se lo publiquen en el diario de Pedro Jota, la radio de Federico... o lo que yo me huelo:
Luis del Pino puede estar preparando un nuevo libro en el que se relataría, en clave de ficción, lo que pudo ocurrir un 11-M. Y los peones le están preparando el libro, trabajando de documentalistas para él, sin saberlo.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
