Informe peón Wrote:No existe en esa zona ningún elemento desmontable que permitiera colocar el explosivo en el interior de la estructura. En esta la ubicación no es un condicionante para el tamaño del objeto explosivo que podría ser una bolsa grande o pequeña situada bajo el asiento,o un objeto pequeño adherido a la pared con un adhesivo o un sistema magnético a la rejilla metálica de salida de calefacción que va debajo del asiento también.Todas las conclusiones que extrae el peón están sesgadas en sentido conspiranoico, como no puede ser de otra forma, y que se resumen en la conclusión –explicita o implicita- de que las bolsas de la “VO” nunca existieron.
Un última cuestión sería a destacar, sería que, aunque menos expuesto que abandonar un objeto voluminoso bajo un asiento fijo que bajo un asiento que se pliega automáticamente, o junto a una papelera, no deja de suponer un riesgo mayor que abandonar esa misma mochila en el altillo portaequipajes. Esta cuestión me hace pensar que, pese a que el lugar permite un objeto voluminoso, si la ubicación es correcta, debería pensarse, nuevamente, en un paquete de reducido tamaño.
Por ejemplo, a la peonada le parece menos llamativo que los terroristas, delante de decenas de viajeros, se dedicaran a colocar objetos explosivos (de tamaño indeterminado: ¿similar a cartones de tabaco, equivalente a un paquete de idem?) adheridos a la pared a que dejaran bolsas -que pasan por equipaje- bajo o al lado del asiento. ¿Quién les dice que los pasajeros de alrededor necesariamente han de inferir, por el hecho de estar las bolsas bajo o al lado de un asiento, o donde quiera que se encuentre, que éstas han sido abandonadas y, por tanto, carecen de dueño? ¿Algún precedente del 11M, de atentados en España con explosivos en trenes que les mantuviera alerta de esta circunstancia?.
