Fantásticas intervenciones, Errante.
De lo que usted no se da cuenta es que Pinganilla lo que dice es que la sentencia (y tó lo demás) son una auténtica chapuza porque a ella le parece que están mal redactados unos cuantos párrafos. Esto es tanto más absurdo cuando se ha demostrado que no es que estén mal redactados sino que ella no entiende su contenido.
Otra cosa que a mí particularmente me resulta muy interesante es comprobar cómo el continuismo del conspiracionismo se basa única y exclusivamente en escarbar, cual escarabajos peloteros, en el supuesto significado del texto de la sentencia. Y digo supuesto porque son los peones quienes, en general, suponen un significado erróneo a aquello que leen. Y erróneo, en el mayor de los casos, porque su cabeza, alimentada con una pobrísima papilla pseudo-intelectualoide durante años, es incapaz de asimilar aquello que ellos, por diversos motivos, se niegan a aceptar.
A veces siento sobre estos debates (que en realidad no lo son) que son inútiles.
La calidad de una impresora se mide, sobretodo, por la cantidad de puntos por pulgada que es capaz de imprimir. A mayor cantidad de puntos por pulgada mayor definición de lo impreso y a mayor definición mayor calidad de imagen. Lo que hacen los peones es medir cada uno de los puntos que hay en una pulgada mientras que al corriente lo que interesa es la imagen impresa.
Si imprimo una imagen a 1200 x 1200 ppp y la misma imagen a 5760 x 1440 ppp la imagen seguirá siendo la misma. Lo que dicen los peónidas es que por ellos haber medido los puntos de una pulgada y encontrar que 2 no miden lo mismo que el resto la imagen resultante de la impresión seguro que no es la misma. Y cuando se les señala que ni siquiera han medido bien los puntos no tienen la honestidad intelectual suficiente como para reconocerlo.
La clasificación de los medidores de puntos va desde el "yo no me meto pero algo raro hay" hasta "los 11 millones de personas que votan al PSOE colocaron las bombas en los trenes hay que eliminarlos para salvar ¡ESPAÑA!", pasando por el "todo fue una chapuza" (que es la posición que parece defender, en gran medida, Pinganilla) o "las cloacas (siempre socialistas) del Estado están tras el atentado". Esta clasificación es sólo a modo de ejemplo ya que en la mayoría de las veces en un mismos sujeto están amalgamadas diversas posiciones (como también es el caso de Pinganilla).
El problema que me surge con los medidores de puntos es que estoy harto de hablar sobre puntos cuando ya la imagen está impresa y cualquiera, que no se empecine en ver sólo los puntos, la ve con claridad. Estar debatiendo sobre supuestos significados me parece una auténtica pérdida de tiempo.
El problema, como tan bien señaló Areán hace mucho tiempo, es que el conspiracionismo ha deglutido para sí cualquier crítica en sentido positivo.
Una cosa no puede ser una chapuza porque si es una chapuza es que "algo raro hay". Los peones siempre esperan de las cosas que sean perfectas en sentido absoluto. Si hay alguna falla, "algo quiere decir". Y ya está bien de "tratar de covencer" a personas que debaten en estos términos. No existe la perfección. Cualquier proceso en el que intervenga el ser humano es imperfecto, con fallos, con errores, con omisiones, con olvidos, con negligencias. Eso es lo normal. Y eso no impide que las conclusiones sobre la realidad sean ciertas. Lo aberrante de adoptar actitudes conspiracionistas, aparte del insulto a la inteligencia que de por sí supone, es que se deforma tanto la realidad que lo habitual se convierte en extraño.
Algún día, a lo mejor, Pinganilla me responde quién prefiere que haga su casa, si un arquitecto o un panadero.
De lo que usted no se da cuenta es que Pinganilla lo que dice es que la sentencia (y tó lo demás) son una auténtica chapuza porque a ella le parece que están mal redactados unos cuantos párrafos. Esto es tanto más absurdo cuando se ha demostrado que no es que estén mal redactados sino que ella no entiende su contenido.
Otra cosa que a mí particularmente me resulta muy interesante es comprobar cómo el continuismo del conspiracionismo se basa única y exclusivamente en escarbar, cual escarabajos peloteros, en el supuesto significado del texto de la sentencia. Y digo supuesto porque son los peones quienes, en general, suponen un significado erróneo a aquello que leen. Y erróneo, en el mayor de los casos, porque su cabeza, alimentada con una pobrísima papilla pseudo-intelectualoide durante años, es incapaz de asimilar aquello que ellos, por diversos motivos, se niegan a aceptar.
A veces siento sobre estos debates (que en realidad no lo son) que son inútiles.
La calidad de una impresora se mide, sobretodo, por la cantidad de puntos por pulgada que es capaz de imprimir. A mayor cantidad de puntos por pulgada mayor definición de lo impreso y a mayor definición mayor calidad de imagen. Lo que hacen los peones es medir cada uno de los puntos que hay en una pulgada mientras que al corriente lo que interesa es la imagen impresa.
Si imprimo una imagen a 1200 x 1200 ppp y la misma imagen a 5760 x 1440 ppp la imagen seguirá siendo la misma. Lo que dicen los peónidas es que por ellos haber medido los puntos de una pulgada y encontrar que 2 no miden lo mismo que el resto la imagen resultante de la impresión seguro que no es la misma. Y cuando se les señala que ni siquiera han medido bien los puntos no tienen la honestidad intelectual suficiente como para reconocerlo.
La clasificación de los medidores de puntos va desde el "yo no me meto pero algo raro hay" hasta "los 11 millones de personas que votan al PSOE colocaron las bombas en los trenes hay que eliminarlos para salvar ¡ESPAÑA!", pasando por el "todo fue una chapuza" (que es la posición que parece defender, en gran medida, Pinganilla) o "las cloacas (siempre socialistas) del Estado están tras el atentado". Esta clasificación es sólo a modo de ejemplo ya que en la mayoría de las veces en un mismos sujeto están amalgamadas diversas posiciones (como también es el caso de Pinganilla).
El problema que me surge con los medidores de puntos es que estoy harto de hablar sobre puntos cuando ya la imagen está impresa y cualquiera, que no se empecine en ver sólo los puntos, la ve con claridad. Estar debatiendo sobre supuestos significados me parece una auténtica pérdida de tiempo.
El problema, como tan bien señaló Areán hace mucho tiempo, es que el conspiracionismo ha deglutido para sí cualquier crítica en sentido positivo.
Una cosa no puede ser una chapuza porque si es una chapuza es que "algo raro hay". Los peones siempre esperan de las cosas que sean perfectas en sentido absoluto. Si hay alguna falla, "algo quiere decir". Y ya está bien de "tratar de covencer" a personas que debaten en estos términos. No existe la perfección. Cualquier proceso en el que intervenga el ser humano es imperfecto, con fallos, con errores, con omisiones, con olvidos, con negligencias. Eso es lo normal. Y eso no impide que las conclusiones sobre la realidad sean ciertas. Lo aberrante de adoptar actitudes conspiracionistas, aparte del insulto a la inteligencia que de por sí supone, es que se deforma tanto la realidad que lo habitual se convierte en extraño.
Algún día, a lo mejor, Pinganilla me responde quién prefiere que haga su casa, si un arquitecto o un panadero.
